jueves, 22 de septiembre de 2016

Camilo Sesto en la historia de la lengua española

Yo no lo entiendo, no sé por qué ha pasado, pero la culpa es solo mía y la asumo aquí y ahora, públicamente: Camilo Sesto aún no había salido en este blog.
Hoy es el día en que se subsana este error, esta desmemoria histórica. El 16 de septiembre Camilo cumplió 70 años. Y a mí, qué queréis que os diga, que me mola Camilo. No diré que me mola mazo, porque eso no se dice en Andalucía, pero sí que me gusta tela. Por eso, en homenaje a Camilo Sesto, hoy en Nosolodeyod hablamos de la palabra peluquín. Peluquín, claro, sale de peluca. Es su diminutivo y así se definía en el primer diccionario que sacó la Real Academia Española, en el siglo XVIII: "Peluquín: la pelúca pequeña y corta". Aunque lo mejor es la definición que daban en latín de tan simpático objeto: Parvum capillamentum adulterinum. 

jueves, 15 de septiembre de 2016

Una tesis... ¿eso qué es lo que es?

El tribunal que juzgó la tesis nos acompaña :
Juan Carlos Conde, Inés Fernández-Ordóñez, Rafael Cano,
Juan Montero y Álvaro Octavio de Toledo
¿Que qué es una tesis? Pues en pocas palabras: una tesis es una investigación. En Letras, se parece bastante a escribir un libro. En ciencias, se parece bastante a hacer investigación aplicada y escribir un artículo.
Al acabar la licenciatura, el grado o el máster, hay quienes inician el doctorado y se lanzan a hacer la tesis. Muchos empiezan y no todos acaban. Yo defendí la mía en 2003, y la Universidad ha cambiado desde entonces, pero creo que en esto se mantiene lo fundamental: si quieres hacer una tesis, y que sea buena, hay que trabajar: muchas horas y todos los días. Por eso hay que saber organizarse. (Sobre ese asunto  ya hablé en otras entradas del blog: aquí).  Se suele tardar de 3 a 5 años y se pasa por muchas fases: odiar y amar el tema de investigación, creer que sabes del tema, creer que no sabes nada, perseguir a tu director de tesis, huir de tu director de tesis...  
Y cuento todo esto porque el 7 de septiembre se defendió la tesis doctoral de Blanca Garrido Martín, que fue la primera becaria que tuvo el proyecto Historia15, y que ha estudiado, bajo mi dirección, la Atalaya de las crónicas (1443).

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El tribunal que juzgó la tesis nos acompaña :
Juan Carlos Conde, Inés Fernández-Ordóñez, Rafael Cano,
Juan Montero y Álvaro Octavio de Toledo
¿Que qué es una tesis? Pues en pocas palabras: una tesis es una investigación. En Letras, se parece bastante a escribir un libro. En ciencias, se parece bastante a hacer investigación aplicada y escribir un artículo.
Al acabar la licenciatura, el grado o el máster, hay quienes inician el doctorado y se lanzan a hacer la tesis. Muchos empiezan y no todos acaban. Yo defendí la mía en 2003, y la Universidad ha cambiado desde entonces, pero creo que en esto se mantiene lo fundamental: si quieres hacer una tesis, y que sea buena, hay que trabajar: muchas horas y todos los días. Por eso hay que saber organizarse. (Sobre ese asunto  ya hablé en otras entradas del blog: aquí).  Se suele tardar de 3 a 5 años y se pasa por muchas fases: odiar y amar el tema de investigación, creer que sabes del tema, creer que no sabes nada, perseguir a tu director de tesis, huir de tu director de tesis...  
Y cuento todo esto porque el 7 de septiembre se defendió la tesis doctoral de Blanca Garrido Martín, que fue la primera becaria que tuvo el proyecto Historia15, y que ha estudiado, bajo mi dirección, la Atalaya de las crónicas (1443).

sábado, 3 de septiembre de 2016

¡En marcha!

Cojo un bolso de los grandes, que solo uso para la Universidad, y cargo en él algunos libros de lectura que me han acompañado este verano y que tengo que devolver a la biblioteca. Entro de nuevo en la Facultad: el antiguo edificio de la Fábrica de Tabacos sigue siendo muy fresquito en verano, la fuente salpica un poco si pasas cerca y lo hago a propósito para que me caiga alguna gota. Hace calor, y eso era igual en julio, cuando cerré la carpeta y me despedí por un mes. Empiezo a tropezarme con compañeros. Me encuentro con mi querida doctoranda Blanca Garrido, que este miércoles 7 de septiembre defiende su tesis. Las dos estamos nerviosísimas. Abro el correo electrónico y, entre mensajes que borro y otros que se guardan para leer con tiempo, hay invitaciones a charlas fuera y un par de propuestas de trabajo que me encantan. En fin: ha empezado septiembre.

Agosto ha sido un mes estupendo, que ha reunido muchos buenos ratos, playa, lectura, deporte, comidas riquísimas, orden en casa, piscina... Ahora la vuelta al cole es inevitable y toca otra marcha distinta... Se me va la cabeza a las palabras, como siempre. ¡La palabra marcha! ¡Cómo ha cambiado! Tenía hasta el siglo XVIII un sentido militar, una marcha era una expedición guerrera, marchar suponía caminar dejando huella, con fuerza. Hoy ir de marcha es en España ‘ir de fiesta’, nada de adusta disciplina castrense. Y marcharse es necesario, porque para que exista el trabajo ha de existir el descanso.
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Cojo un bolso de los grandes, que solo uso para la Universidad, y cargo en él algunos libros de lectura que me han acompañado este verano y que tengo que devolver a la biblioteca. Entro de nuevo en la Facultad: el antiguo edificio de la Fábrica de Tabacos sigue siendo muy fresquito en verano, la fuente salpica un poco si pasas cerca y lo hago a propósito para que me caiga alguna gota. Hace calor, y eso era igual en julio, cuando cerré la carpeta y me despedí por un mes. Empiezo a tropezarme con compañeros. Me encuentro con mi querida doctoranda Blanca Garrido, que este miércoles 7 de septiembre defiende su tesis. Las dos estamos nerviosísimas. Abro el correo electrónico y, entre mensajes que borro y otros que se guardan para leer con tiempo, hay invitaciones a charlas fuera y un par de propuestas de trabajo que me encantan. En fin: ha empezado septiembre.

Agosto ha sido un mes estupendo, que ha reunido muchos buenos ratos, playa, lectura, deporte, comidas riquísimas, orden en casa, piscina... Ahora la vuelta al cole es inevitable y toca otra marcha distinta... Se me va la cabeza a las palabras, como siempre. ¡La palabra marcha! ¡Cómo ha cambiado! Tenía hasta el siglo XVIII un sentido militar, una marcha era una expedición guerrera, marchar suponía caminar dejando huella, con fuerza. Hoy ir de marcha es en España ‘ir de fiesta’, nada de adusta disciplina castrense. Y marcharse es necesario, porque para que exista el trabajo ha de existir el descanso.

viernes, 29 de julio de 2016

Una despedida no muy larga


Este curso ha reunido muchas emociones distintas. Además, ha sido muy intenso, ya que, aparte de las clases en la Universidad, he tenido viajes de trabajo dentro y fuera de España, la dirección de trabajos fin de máster y la atención a mis doctorandos (por cierto, una de ellas defiende ya mismo, el 7 de septiembre, y estáis invitados a asistir). He estado yendo a la Facultad hasta esta última semana de julio y hoy he logrado cerrar una publicación que debía.
Por eso, queridos, ahora os voy a ilustrar sobre la riqueza léxica del español: me voy, salgo, parto, me piro y me las piro, me marcho, me retiro, me ausento, inicio mi exida, emigro, hago desbandada, me rajo, me largo, me escapo... no me vais a ver el pelo durante un mes. En agosto voy a hacer un montón de cosas no filológicas que también me encantan y me parecen divertidísimas.
Y, por si alguno se queda con ganas de leer sobre historia de la lengua en agosto, os enlazo una selección de varias entrevistas y noticias que han salido a raíz de la publicación de mi libro divulgativo Una lengua muy larga.
La despedida no es muy larga porque no lo serán las vacaciones que empiezan tras ella. Yo me abrazaré al abandono de los horarios, buscaré sosiego y me enroscaré en placeres pequeños. Nos vemos en septiembre. 
Felices vacaciones.

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Este curso ha reunido muchas emociones distintas. Además, ha sido muy intenso, ya que, aparte de las clases en la Universidad, he tenido viajes de trabajo dentro y fuera de España, la dirección de trabajos fin de máster y la atención a mis doctorandos (por cierto, una de ellas defiende ya mismo, el 7 de septiembre, y estáis invitados a asistir). He estado yendo a la Facultad hasta esta última semana de julio y hoy he logrado cerrar una publicación que debía.
Por eso, queridos, ahora os voy a ilustrar sobre la riqueza léxica del español: me voy, salgo, parto, me piro y me las piro, me marcho, me retiro, me ausento, inicio mi exida, emigro, hago desbandada, me rajo, me largo, me escapo... no me vais a ver el pelo durante un mes. En agosto voy a hacer un montón de cosas no filológicas que también me encantan y me parecen divertidísimas.
Y, por si alguno se queda con ganas de leer sobre historia de la lengua en agosto, os enlazo una selección de varias entrevistas y noticias que han salido a raíz de la publicación de mi libro divulgativo Una lengua muy larga.
La despedida no es muy larga porque no lo serán las vacaciones que empiezan tras ella. Yo me abrazaré al abandono de los horarios, buscaré sosiego y me enroscaré en placeres pequeños. Nos vemos en septiembre. 
Felices vacaciones.