martes, 1 de diciembre de 2009

El primer libro

El primer libro impreso en la Península fue el Sinodal de Aguilafuente, salido de la imprenta segoviana de Juan Párix en 1472, lo podéis ver en esta imagen:

Algunos de los libros que se han impreso desde entonces están ahora y hasta el 8 de diciembre en la Plaza Nueva de Sevilla dentro de la Feria del Libro antiguo y de ocasión. Si no encuentras ahí lo que buscas, Iberlibro.com o la selva de Amazon permiten comprar desde casa casi cualquier publicación descatalogada. En lo que toca al fondo bibliográfico de nuestras asignaturas, en la Feria están algunos de los libros de Menéndez Pidal en Austral a 3 o 4 euros, volúmenes de Crítica (Literatura medieval sobre todo) y de Gredos (la Fonología de Alarcos, por ejemplo) a ocho o diez euros... Esta vez la pregunta es fácil: ¿cuál es el tesoro más preciado de tu biblioteca y por qué lo es? Deja tu comentario .

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El primer libro impreso en la Península fue el Sinodal de Aguilafuente, salido de la imprenta segoviana de Juan Párix en 1472, lo podéis ver en esta imagen:

Algunos de los libros que se han impreso desde entonces están ahora y hasta el 8 de diciembre en la Plaza Nueva de Sevilla dentro de la Feria del Libro antiguo y de ocasión. Si no encuentras ahí lo que buscas, Iberlibro.com o la selva de Amazon permiten comprar desde casa casi cualquier publicación descatalogada. En lo que toca al fondo bibliográfico de nuestras asignaturas, en la Feria están algunos de los libros de Menéndez Pidal en Austral a 3 o 4 euros, volúmenes de Crítica (Literatura medieval sobre todo) y de Gredos (la Fonología de Alarcos, por ejemplo) a ocho o diez euros... Esta vez la pregunta es fácil: ¿cuál es el tesoro más preciado de tu biblioteca y por qué lo es? Deja tu comentario .

1 comentarios:

Iván Pérez Caro dijo...

Mis tesoros más preciados no son "joyas bibliográficas" con un valor objetivo o tasable, sino libros sólo con valía sentimental, volúmenes que me enseñaron a escribir y a atisbar el corazón de los seres humanos: Hesse, Kafka, Nabokov, Cortázar, Rulfo, Onetti, Valle-Inclán, Delibes, Marías, Sterne, Dostoievski, Fernando de Rojas, Cernuda, Thomas Mann, Schopenhauer, Nietzsche, Bernhard, Montaigne, Pascal...

Ninguno de ellos me costó siquiera la billonésima parte de lo que me enseñaron. Ahora todos esos libros están dentro de mí son yo mismo, así que podría regalarlos y de nada me habría deshecho y nada habría perdido.

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