lunes, 8 de noviembre de 2010

¿García Lorca o Lorca García?

Una reciente iniciativa del Gobierno español rompe con la tradición de que en España se usan dos apellidos, el del padre y el de la madre, en este orden. Desde el año 1991, era posible inscribir a los nacidos poniendo primero el apellido de la madre, pero era necesario un trámite que ahora se elimina. Por defecto, no habrá prevalencia del apellido del padre y serán los progenitores quienes especifiquen qué apellido quieren poner primero. Esto hace levantar la polémica sobre la aparente ruptura de una costumbre común en español, frente a otros idiomas donde sólo hay un apellido o el primero es el de la madre. La Historia de la Lengua tiene algo que decir al respecto:
Mira el árbol familiar del Marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza:

Diego Hurtado de Mendoza & Leonor de la Vega [padres de:]
Íñigo López de Mendoza & Catalina Suárez de Figueroa
[padres de:]
Pedro Laso de la Vega
Diego Hurtado de Mendoza
María de Mendoza
Íñigo López de Mendoza
Lorenzo Suárez de Mendoza
Juan Hurtado de Mendoza
Mencía de Mendoza
Pedro Hurtado de Mendoza
Pedro González de Mendoza
Leonor de la Vega

Como vemos, los hijos del Marqués heredan apellidos de los abuelos y el padre indistintamente, los hermanos no tienen los mismos apellidos y hay hermanos con el mismo nombre de pila. Y es que el reparto de apellidos no era en el siglo XV tan rígido como el de hoy. El sistema actual se formalizó a partir de la Ley de Registro Civil de 17 de junio de 1870, que estableció que todos los españoles deben ser inscritos con nombre y dos apellidos. En español se había ido modificando el sistema denominativo latino, constituido por tres nombres (tria nomina: Praenomen +Nomen +Cognomen +Agnomen, del tipo, Quinto Cecilio Metelo Macedónico) hasta la situación medieval, cuando los nombres se formaban con Nombre + Patronímico (o sea, nombre propio + nombre del padre, de forma que Juan Benítez o Juan Benito era el hijo de Benito). De los patronímicos derivan nuestros actuales apellidos (esto es, cuando Juan Benítez es el hijo de Pedro Benítez el patronímico se ha convertido en apellido).
Dentro de la Historia de la Lengua, la disciplina de la Onomástica histórica se ocupa de estudiar precisamente esos cambios que se han dado en la forma de denominarse (ya en nosolodeyod dedicamos una entrada a ciertos nombres de mujer , y ahora recomendamos la tesis de María Simón Parra como referencia de onomástica muy actualizada ). Hay cuestiones muy interesantes que vinculan la historia de los territorios con los nombres y apellidos de sus sociedades. Por ejemplo, la moda de poner nombres germanos (Fernando, Rodrigo, Alonso...) que recorrió Europa desde el siglo IX, la popularización de nombres marianos (Remedios, Asunción, Dolores, Amparo...) que se dio en España a partir de la Contrarreforma o el uso de apellidos de santos (hagiopatronímicos como Santamaría, Santacruz...) por parte de los conversos cuando abandonaban sus nombres judíos. Muchos se empeñan en buscar el escudo de armas de su apellido o en decir que descienden de reyes. Pero, como dice el chiste, se les puede contestar: "Pues sí que has descendido". Deja tu comentario...
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Una reciente iniciativa del Gobierno español rompe con la tradición de que en España se usan dos apellidos, el del padre y el de la madre, en este orden. Desde el año 1991, era posible inscribir a los nacidos poniendo primero el apellido de la madre, pero era necesario un trámite que ahora se elimina. Por defecto, no habrá prevalencia del apellido del padre y serán los progenitores quienes especifiquen qué apellido quieren poner primero. Esto hace levantar la polémica sobre la aparente ruptura de una costumbre común en español, frente a otros idiomas donde sólo hay un apellido o el primero es el de la madre. La Historia de la Lengua tiene algo que decir al respecto:
Mira el árbol familiar del Marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza:

Diego Hurtado de Mendoza & Leonor de la Vega [padres de:]
Íñigo López de Mendoza & Catalina Suárez de Figueroa
[padres de:]
Pedro Laso de la Vega
Diego Hurtado de Mendoza
María de Mendoza
Íñigo López de Mendoza
Lorenzo Suárez de Mendoza
Juan Hurtado de Mendoza
Mencía de Mendoza
Pedro Hurtado de Mendoza
Pedro González de Mendoza
Leonor de la Vega

Como vemos, los hijos del Marqués heredan apellidos de los abuelos y el padre indistintamente, los hermanos no tienen los mismos apellidos y hay hermanos con el mismo nombre de pila. Y es que el reparto de apellidos no era en el siglo XV tan rígido como el de hoy. El sistema actual se formalizó a partir de la Ley de Registro Civil de 17 de junio de 1870, que estableció que todos los españoles deben ser inscritos con nombre y dos apellidos. En español se había ido modificando el sistema denominativo latino, constituido por tres nombres (tria nomina: Praenomen +Nomen +Cognomen +Agnomen, del tipo, Quinto Cecilio Metelo Macedónico) hasta la situación medieval, cuando los nombres se formaban con Nombre + Patronímico (o sea, nombre propio + nombre del padre, de forma que Juan Benítez o Juan Benito era el hijo de Benito). De los patronímicos derivan nuestros actuales apellidos (esto es, cuando Juan Benítez es el hijo de Pedro Benítez el patronímico se ha convertido en apellido).
Dentro de la Historia de la Lengua, la disciplina de la Onomástica histórica se ocupa de estudiar precisamente esos cambios que se han dado en la forma de denominarse (ya en nosolodeyod dedicamos una entrada a ciertos nombres de mujer , y ahora recomendamos la tesis de María Simón Parra como referencia de onomástica muy actualizada ). Hay cuestiones muy interesantes que vinculan la historia de los territorios con los nombres y apellidos de sus sociedades. Por ejemplo, la moda de poner nombres germanos (Fernando, Rodrigo, Alonso...) que recorrió Europa desde el siglo IX, la popularización de nombres marianos (Remedios, Asunción, Dolores, Amparo...) que se dio en España a partir de la Contrarreforma o el uso de apellidos de santos (hagiopatronímicos como Santamaría, Santacruz...) por parte de los conversos cuando abandonaban sus nombres judíos. Muchos se empeñan en buscar el escudo de armas de su apellido o en decir que descienden de reyes. Pero, como dice el chiste, se les puede contestar: "Pues sí que has descendido". Deja tu comentario...

11 comentarios:

Antonio dijo...

Saludos Lola. También contamos con ejemplos en maestros que trabajaron en el campo de la Filología. los padres de Nebrija se llamaban Antonio Martínez de Cala e Hinojosa y Catalina de Jaraba, apellidos que nuestro gramático cambió por el de Nebrija. Incluso se antepuso el nombre de Elio en memoria del noble romano, Aelio, que conquistó la Bética. Con ello, Antonio Martínez de Cala y Jaraba pasaría, sin necesidad de Zapatero, a ser conocido por Elio Antonio de Nebrija. Una vez más parece que mirar a nuestro pasado nos ayuda a comprender mejor nuestro presente. Aunque bien pensado no está nada mal eso de poder cambiar de identidad según te parezca. Enhorabuena por la entrada y hasta pronto profesora Pons Rodríguez o Rodríguez Pons.

Por cierto, no quiero ni imaginar a la familia del Marqués de Santillana en la notaría para hacer el reparto de una herencia con tantos apellidos diferentes, !pobre notario!.

LPR dijo...

Gracias por tu comentario. El reparto de herencia sería fácil: prelación a la primogenitura y omisión de las mujeres; la fijación de la onomástica en cierta medida recupera la identidad para muchos que estaban en la sombra. Y luego estaban quienes en las clases populares ni siquiera tenían apellidos, sino meros apodos, todavía en el XV. De esos hay muchos testamentos en los que dejan en herencia una manta y una silla, grandes cosas en su tiempo. Un saludo

MJGF dijo...

Entre los gramáticos hay que andarse con tiento, porque si son religiosos, puede que el nombre que figure en la obra, no sea el heredado de sus padres si no el otorgado por sus correligionarios; es el caso de Benito de San Pedro, cuyo nombre de nacimiento era Benito Feliu y Ballestero.
La iniciativa del Gobierno me parece graciosa, ya que mis hijos insisten ya no en cambiar el orden (lo cual no supondría una diferencia substancial, ya que se apellidan García García), sino en usar TODOS los apellidos, a saber: los dos de su padre y los dos de su madre, ya que quieren tener un apellido 'diferente'. ¿Suena raro? No lo es. Mi pareja se apellida García García y yo, García Folgado, con lo que los niños son llamados, amigablemente, "los García al cubo" y ellos insisten en que su apellido completo es García García García Folgado.
Besos,
MJ

MJGF dijo...

Releyendo me he dado cuenta de que he separado el "sino". Cosas de teclear rápido. Pido perdón a la anfitriona.
MJ

LPR dijo...

Y también hay que andarse con tiento con esos nombres propios, de santos, en los que hay un topónimo que se confunde luego con un apellido. El historiador Juan de Mata Carriazo lleva el nombre de uno de esos santos, el trinario Juan de Mata, pero en muchas bibliografías aparece citado como Mata Carriazo, Juan de. Un beso, Mariajo.

ricardo Santillana dijo...

Apellidos un juego mental. Documenta tu propio linaje y tus frutos recogidos seran..

ricardo Santillana dijo...

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ricardo Santillana dijo...

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ricardo Santillana dijo...

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