jueves, 29 de diciembre de 2011

Un año más

Una vez más llegará la noche del 31, haré recapitulación y sentiré que la vida sigue subiendo de volumen, que a veces voy corriendo tras la gota dulce del helado que resbala lenta y que otras veces paladeo a dentelladas el sabor del placer y la frescura estremecida. Vendrá 2012. Y yo me siento a escribir la última entrada del año de este blog pensando qué pasará.
Sé que llegará enero y cientos de estudiantes ordenarán sus apuntes y sus libros preparando los exámenes de Historia de la Lengua. Pero tal vez en mitad de una noche solitaria en que alguien pase los folios dedicados a las Glosas, los sonidos medievales y las formas de las letras en los manuscritos, un alumno descubra su vocación.
Luego febrero se echará encima, se enfrentarán don Carnal y la Cuaresma en el Libro del Buen Amor, que nos mostrará en sus formas de tratamiento cómo reverenciar según se debe a la diosa romana: “Señora Doña Venus, muger de Don Amor, / noble dueña, omíllome yo, vuestro servidor”.
En sus clases, miles de escolares escribirán en su cuaderno la fecha de cada día del mes de marzo sin notar que unos siglos atrás ese marzo se pronunciaba poniendo la lengua tras los dientes, se escribía con ç y sonaba como martso.
Nos volveremos a mirar al espejo, sentiré que la vida brota de nuevo en la calle y que la ciudad se pinta los labios en abril. El Tesoro de Covarrubias lo justificaba así en 1611 al explicar el refrán Las mañanicas de abril buenas son de dormir: ‘Porque crece entonces la sangre con que se humedece el celebro, y causa sueño’.
Que por mayo era por mayo cuando hace la calor, decía el romance, donde el que inicial nos abre el enigma de la narración y la sintaxis, y calor-caloris, masculino en latín, ha pasado a femenino. Porque no es prisionera la lengua viva, sonando aún en el viejo cantar su variación y su cambio.
Vendrá junio y un alumno de Historia de la Lengua volverá a suspender por poner en un examen que la h latina (de homine o hibernus) se aspira en español.
Volveremos a sacar el bikini en julio, ignorando que al mencionar esa prenda citamos una isla del Pacífico que se empleó para hacer pruebas atómicas en los años 40 y cuyo nombre, en boga en los periódicos de Estados Unidos en esa época, se reutilizó para designar al breve y nuevo traje de baño que se puso de moda. Pronunciaremos bikini evocando la creatividad de quien escogió esa palabra para el nuevo invento asociada con la capacidad más destructiva del ser humano.
En agosto miles de señoras sevillanas, parcamente alfabetizadas en tiempos difíciles pero capaces de cantar el Salve regina en latín, rodearán a la patrona, la Virgen de los Reyes, sin saber que están rozando a su lado en la Catedral hispalense la tumba de Alfonso X el Sabio, el monarca que confió en el castellano para escribir libros de altura.
En septiembre comenzará el curso, volveré a entrar en un aula después del descanso del verano, volveré a estar nerviosa como la primera vez y volveré a hablar de la lengua española a los alumnos nuevos que aún no tengo.
Más tarde de lo que esperamos, regresará el frío mañanero y con él octubre. Al pronunciar otoño, algunos saborearán una palabra de tres oes que en latín (autumnus) no tenía ninguna, y verán que el diptongo au no ha permitido que la t sonorizara y se hiciera *odoño.
Vendrá noviembre, que era el mes noveno en latín y nos mostrará en cada uno de sus treinta días que la o breve latina de novem diptongó en nueve.
Llegará diciembre y de nuevo miles de niños escribirán su carta a los Reyes Magos con la misma reverencia de quien puso por escrito la primera pieza teatral conservada en castellano, el Auto de los Reyes Magos. Y en cualquier tarde de ese mes, dentro de un año, tal vez yo esté saliendo de la Facultad volviendo a casa bajo un cielo a oscuras sitiado de luces navideñas pensando, como hoy, en que la vida sigue subiendo de volumen. Ojalá.

¡Feliz año 2012 a todos los lectores de este blog!
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Una vez más llegará la noche del 31, haré recapitulación y sentiré que la vida sigue subiendo de volumen, que a veces voy corriendo tras la gota dulce del helado que resbala lenta y que otras veces paladeo a dentelladas el sabor del placer y la frescura estremecida. Vendrá 2012. Y yo me siento a escribir la última entrada del año de este blog pensando qué pasará.
Sé que llegará enero y cientos de estudiantes ordenarán sus apuntes y sus libros preparando los exámenes de Historia de la Lengua. Pero tal vez en mitad de una noche solitaria en que alguien pase los folios dedicados a las Glosas, los sonidos medievales y las formas de las letras en los manuscritos, un alumno descubra su vocación.
Luego febrero se echará encima, se enfrentarán don Carnal y la Cuaresma en el Libro del Buen Amor, que nos mostrará en sus formas de tratamiento cómo reverenciar según se debe a la diosa romana: “Señora Doña Venus, muger de Don Amor, / noble dueña, omíllome yo, vuestro servidor”.
En sus clases, miles de escolares escribirán en su cuaderno la fecha de cada día del mes de marzo sin notar que unos siglos atrás ese marzo se pronunciaba poniendo la lengua tras los dientes, se escribía con ç y sonaba como martso.
Nos volveremos a mirar al espejo, sentiré que la vida brota de nuevo en la calle y que la ciudad se pinta los labios en abril. El Tesoro de Covarrubias lo justificaba así en 1611 al explicar el refrán Las mañanicas de abril buenas son de dormir: ‘Porque crece entonces la sangre con que se humedece el celebro, y causa sueño’.
Que por mayo era por mayo cuando hace la calor, decía el romance, donde el que inicial nos abre el enigma de la narración y la sintaxis, y calor-caloris, masculino en latín, ha pasado a femenino. Porque no es prisionera la lengua viva, sonando aún en el viejo cantar su variación y su cambio.
Vendrá junio y un alumno de Historia de la Lengua volverá a suspender por poner en un examen que la h latina (de homine o hibernus) se aspira en español.
Volveremos a sacar el bikini en julio, ignorando que al mencionar esa prenda citamos una isla del Pacífico que se empleó para hacer pruebas atómicas en los años 40 y cuyo nombre, en boga en los periódicos de Estados Unidos en esa época, se reutilizó para designar al breve y nuevo traje de baño que se puso de moda. Pronunciaremos bikini evocando la creatividad de quien escogió esa palabra para el nuevo invento asociada con la capacidad más destructiva del ser humano.
En agosto miles de señoras sevillanas, parcamente alfabetizadas en tiempos difíciles pero capaces de cantar el Salve regina en latín, rodearán a la patrona, la Virgen de los Reyes, sin saber que están rozando a su lado en la Catedral hispalense la tumba de Alfonso X el Sabio, el monarca que confió en el castellano para escribir libros de altura.
En septiembre comenzará el curso, volveré a entrar en un aula después del descanso del verano, volveré a estar nerviosa como la primera vez y volveré a hablar de la lengua española a los alumnos nuevos que aún no tengo.
Más tarde de lo que esperamos, regresará el frío mañanero y con él octubre. Al pronunciar otoño, algunos saborearán una palabra de tres oes que en latín (autumnus) no tenía ninguna, y verán que el diptongo au no ha permitido que la t sonorizara y se hiciera *odoño.
Vendrá noviembre, que era el mes noveno en latín y nos mostrará en cada uno de sus treinta días que la o breve latina de novem diptongó en nueve.
Llegará diciembre y de nuevo miles de niños escribirán su carta a los Reyes Magos con la misma reverencia de quien puso por escrito la primera pieza teatral conservada en castellano, el Auto de los Reyes Magos. Y en cualquier tarde de ese mes, dentro de un año, tal vez yo esté saliendo de la Facultad volviendo a casa bajo un cielo a oscuras sitiado de luces navideñas pensando, como hoy, en que la vida sigue subiendo de volumen. Ojalá.

¡Feliz año 2012 a todos los lectores de este blog!

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mi paisaje

El paisaje lingüístico es el conjunto de realizaciones materiales de la lengua que vemos por escrito en los espacios públicos. En enero de 2010, comencé a trabajar sobre el paisaje lingüístico andaluz recopilando imágenes de lenguas distintas del español o variedades diferentes del español estándar en el espacio urbano de Sevilla. En nuestra galería he publicado algunas fotos para que veáis el tipo de signos a que me refiero. Durante meses, y con la ayuda de Pablo Cordero, paseé por todos los barrios de Sevilla acopiando imágenes, que hoy se cuentan por más de mil en mi base de datos. Sigo aún haciendo fotos como ésta, del edificio Cristina junto al río:
La profundización sociolingüística posterior mostró que lenguas del turismo y lenguas de la inmigración hacen de la ciudad de Sevilla un espacio visualmente multilingüe, con casi treinta lenguas documentadas además de muchas imágenes de andaluz puesto (deliberadamente o no) por escrito y de español de América traído por la migración latina.
Esta investigación nació por mi vocación por recuperar lo olvidado, en este caso por inmortalizar muestras lingüísticas destinadas a ser efímeras (pintadas, carteles, rótulos de tiendas, grafitis...) y ha terminado siendo El paisaje lingüístico de Sevilla, un libro sobre sociolingüística urbana y conciencia lingüística que ha sido galardonado por la Diputación de Sevilla con el 1º Premio Archivo Hispalense en el apartado de Ciencias Sociales. El libro se publicará en 2012, aún está en prensa, ya informaré en el blog de su salida. Pero hasta entonces quiero compartir con vosotros la noticia de que el próximo martes 27 de diciembre a las 12,30 en la Diputación de Sevilla (Avda. Menéndez Pelayo, frente a los Jardines de Murillo) se hará la entrega oficial del premio. Os invito a todos los lectores, alumnos. ex-alumnos, amigos y colegas a acompañarme. De una forma u otra formáis también parte de mi paisaje.
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El paisaje lingüístico es el conjunto de realizaciones materiales de la lengua que vemos por escrito en los espacios públicos. En enero de 2010, comencé a trabajar sobre el paisaje lingüístico andaluz recopilando imágenes de lenguas distintas del español o variedades diferentes del español estándar en el espacio urbano de Sevilla. En nuestra galería he publicado algunas fotos para que veáis el tipo de signos a que me refiero. Durante meses, y con la ayuda de Pablo Cordero, paseé por todos los barrios de Sevilla acopiando imágenes, que hoy se cuentan por más de mil en mi base de datos. Sigo aún haciendo fotos como ésta, del edificio Cristina junto al río:
La profundización sociolingüística posterior mostró que lenguas del turismo y lenguas de la inmigración hacen de la ciudad de Sevilla un espacio visualmente multilingüe, con casi treinta lenguas documentadas además de muchas imágenes de andaluz puesto (deliberadamente o no) por escrito y de español de América traído por la migración latina.
Esta investigación nació por mi vocación por recuperar lo olvidado, en este caso por inmortalizar muestras lingüísticas destinadas a ser efímeras (pintadas, carteles, rótulos de tiendas, grafitis...) y ha terminado siendo El paisaje lingüístico de Sevilla, un libro sobre sociolingüística urbana y conciencia lingüística que ha sido galardonado por la Diputación de Sevilla con el 1º Premio Archivo Hispalense en el apartado de Ciencias Sociales. El libro se publicará en 2012, aún está en prensa, ya informaré en el blog de su salida. Pero hasta entonces quiero compartir con vosotros la noticia de que el próximo martes 27 de diciembre a las 12,30 en la Diputación de Sevilla (Avda. Menéndez Pelayo, frente a los Jardines de Murillo) se hará la entrega oficial del premio. Os invito a todos los lectores, alumnos. ex-alumnos, amigos y colegas a acompañarme. De una forma u otra formáis también parte de mi paisaje.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Nosolodeyod regala libros a...

...a todos los que han participado, que relaciono en la lista de abajo con el mismo nombre con que han firmado (solo ha habido un total anónimo, que irremediablemente he tenido que excluir). Para poder asignar un libro a cada persona respetando sus preferencias, os pido a los agraciados que me escribáis un correo con vuestra dirección postal y una prelación de los tres títulos que más os interesan. Trataré de que recibáis uno de esos tres.
1. Andrés
2. Angelus-Ruy
3. Antonio Pedrote
4. Bissente R
5. Blanca
6. Daniel Varo
7. David Avilés
8. Elena Díez DCA
9. Elena S. Calonge
10. Esperanza
11. Fer
12. Iñaki Cano
13. Iteraciones
14. Itzall
15. Joaquín Gómez Schez-Molero
16. Joaquín P. Borge
17. José Luis Nogales
18. José Manuel Garrido
19. La aguja piruja
20. Laura Esteban Ar
21. M.J. Olmedo
22. Manuel Piqueras
23. María Córdoba
24. Pascual Garrido
25. Patricia Manzano
26. Sara González A
27. Uranía Kúmi
28. Veronica Ruscio
¡Gracias por participar en el segundo aniversario de Nosolodeyod! Y no dejéis de seguir apareciendo por aquí, vuestros comentarios dan calor a este espacio virtual dedicado a la historia de la lengua.
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...a todos los que han participado, que relaciono en la lista de abajo con el mismo nombre con que han firmado (solo ha habido un total anónimo, que irremediablemente he tenido que excluir). Para poder asignar un libro a cada persona respetando sus preferencias, os pido a los agraciados que me escribáis un correo con vuestra dirección postal y una prelación de los tres títulos que más os interesan. Trataré de que recibáis uno de esos tres.
1. Andrés
2. Angelus-Ruy
3. Antonio Pedrote
4. Bissente R
5. Blanca
6. Daniel Varo
7. David Avilés
8. Elena Díez DCA
9. Elena S. Calonge
10. Esperanza
11. Fer
12. Iñaki Cano
13. Iteraciones
14. Itzall
15. Joaquín Gómez Schez-Molero
16. Joaquín P. Borge
17. José Luis Nogales
18. José Manuel Garrido
19. La aguja piruja
20. Laura Esteban Ar
21. M.J. Olmedo
22. Manuel Piqueras
23. María Córdoba
24. Pascual Garrido
25. Patricia Manzano
26. Sara González A
27. Uranía Kúmi
28. Veronica Ruscio
¡Gracias por participar en el segundo aniversario de Nosolodeyod! Y no dejéis de seguir apareciendo por aquí, vuestros comentarios dan calor a este espacio virtual dedicado a la historia de la lengua.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Mi tipo

Estoy leyéndome estos días un libro muy entretenido sobre fuentes de letras: Es mi tipo, de Simon Garfield. En él se analizan los tipos de letras de carteles electorales, paradas de metro, discos de Amy Winehouse, los aviones de Easy Jet, la revista Rolling Stone o la camiseta de Messi y se cuentan los orígenes, triunfos y fracasos de las fuentes más usadas hoy. Los tipos de letras suscitan adhesiones y odios inquebrantables y también tuvieron efectos sobre la historia de los idiomas.
Antes de la imprenta, había familias de letras, modos de escribir que se transmitían por zonas y escuelas de generación en generación. En la península, la letra más extendida en la Alta Edad Media fue la llamada letra visigótica, mientras que en Francia se había popularizado entre quienes sabían escribir la llamada letra carolingia (imagen a la derecha), que toma su nombre del emperador Carlomagno en torno a cuya corte floreció. Esta letra se comenzó a emplear desde fines del siglo VIII y fue una verdadera revolución para Occidente, ya que poco a poco fue reemplazando a otras letras haciéndose una fuente internacional. Era una letra clara, con pocas ligaduras, con espacio entre palabras y muy legible.
A la Península llegó en fecha más tardía y reemplazó a la letra visigótica (una muestra en la imagen de la izquierda) en torno al siglo XII. Este cambio de letra es algo más que un mero reemplazo gráfico: solemos estar muy apegados a escribir como nos han enseñado, y si los escribas gradualmente fueron inclinándose a cambiar de letra fue porque una nueva corriente de influjo francés estaba llegando a la Península legitimada por matrimonios reales, ayudada por el Camino de Santiago y expresa también en otros rasgos lingüísticos que calaron en las lenguas romances peninsulares: nuevo léxico, por ejemplo (bachiller, garzón, deán, galán, paje). No fue un cambio inocente esta adopción de la letra carolingia, que luego transitó hacia una nueva letra, la llamada gótica.
Hablamos, pues, de las letras. ¿Perpetúas alguna particularidad gráfica que te transmitieron en la escuela al aprender a escribir? ¿Haces una e rara que nada más que escribes tú? ¿Círculos perfectos sobre las íes? ¿Prefieres la a “de imprenta” a la a? Existe un grupo de detractores de la letra Comic Sans Serif, que la critican y persiguen con odio ¿Estás entre ellos? Yo adoro las fuentes Cambria, Helvetica y Verdana, soy neutral ante la Times New Roman y me parece un pastiche la Book Antiqua. ¿Cuál es tu letra en el ordenador y por qué? Piensa en tu tipo y deja tu comentario...
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Estoy leyéndome estos días un libro muy entretenido sobre fuentes de letras: Es mi tipo, de Simon Garfield. En él se analizan los tipos de letras de carteles electorales, paradas de metro, discos de Amy Winehouse, los aviones de Easy Jet, la revista Rolling Stone o la camiseta de Messi y se cuentan los orígenes, triunfos y fracasos de las fuentes más usadas hoy. Los tipos de letras suscitan adhesiones y odios inquebrantables y también tuvieron efectos sobre la historia de los idiomas.
Antes de la imprenta, había familias de letras, modos de escribir que se transmitían por zonas y escuelas de generación en generación. En la península, la letra más extendida en la Alta Edad Media fue la llamada letra visigótica, mientras que en Francia se había popularizado entre quienes sabían escribir la llamada letra carolingia (imagen a la derecha), que toma su nombre del emperador Carlomagno en torno a cuya corte floreció. Esta letra se comenzó a emplear desde fines del siglo VIII y fue una verdadera revolución para Occidente, ya que poco a poco fue reemplazando a otras letras haciéndose una fuente internacional. Era una letra clara, con pocas ligaduras, con espacio entre palabras y muy legible.
A la Península llegó en fecha más tardía y reemplazó a la letra visigótica (una muestra en la imagen de la izquierda) en torno al siglo XII. Este cambio de letra es algo más que un mero reemplazo gráfico: solemos estar muy apegados a escribir como nos han enseñado, y si los escribas gradualmente fueron inclinándose a cambiar de letra fue porque una nueva corriente de influjo francés estaba llegando a la Península legitimada por matrimonios reales, ayudada por el Camino de Santiago y expresa también en otros rasgos lingüísticos que calaron en las lenguas romances peninsulares: nuevo léxico, por ejemplo (bachiller, garzón, deán, galán, paje). No fue un cambio inocente esta adopción de la letra carolingia, que luego transitó hacia una nueva letra, la llamada gótica.
Hablamos, pues, de las letras. ¿Perpetúas alguna particularidad gráfica que te transmitieron en la escuela al aprender a escribir? ¿Haces una e rara que nada más que escribes tú? ¿Círculos perfectos sobre las íes? ¿Prefieres la a “de imprenta” a la a? Existe un grupo de detractores de la letra Comic Sans Serif, que la critican y persiguen con odio ¿Estás entre ellos? Yo adoro las fuentes Cambria, Helvetica y Verdana, soy neutral ante la Times New Roman y me parece un pastiche la Book Antiqua. ¿Cuál es tu letra en el ordenador y por qué? Piensa en tu tipo y deja tu comentario...

sábado, 10 de diciembre de 2011

Solamente una vez...

La palabra hápax viene del griego, significa 'una sola vez' y se emplea para designar a una palabra o expresión de la que solo se tiene un ejemplo documentado en la historia de un idioma. Como hablantes, heredamos palabras, sonidos y gramática de otros, pero también tenemos capacidad para crear e innovar, por eso cambian las lenguas. Pero ¿existen construcciones únicas en la historia de la lengua? Sobre este tema se ha celebrado el jueves y viernes de esta semana en la Universidad de Tubinga, en el suroeste de Alemania y junto a la Selva Negra, el Coloquio sobre Hápax sintácticos y gramática histórica en español, exquisitamente organizado por Johannes Kabatek, Álvaro Octavio de Toledo y Huerta y Albert Wall (www.kabatek.de/hapax)
Las sesiones se han celebrado en una preciosa sala del Schloss o castillo de la ciudad, donde una veintena de asistentes (en la galería he colgado algunas fotos) hemos intercambiado ideas y argumentos en torno al asunto. Ha sido un coloquio muy interesante, con un tema realmente original y provocador: ¿qué margen da la creatividad lingüística para crear anomalías en la sintaxis?, ¿cómo convive lo tradicional con lo único en la historia de la lengua española?, ¿cuánto de lo anómalo lo es solamente a nuestros ojos pero no lo era para los hablantes pasados del español? Creo que estos asuntos van a ocuparnos mucho en los próximos años, al igual que ha ocurrido con el concepto de tradición discursiva, difundido desde Tubinga muy exitosamente a la comunidad hispánica particularmente desde el coloquio que sobre ese tema organizó J. Kabatek en 2005. Tú como hablante, ¿eres consciente de haber creado alguna vez una palabra o uso lingüístico nuevo? ¿Qué palabras o estructuras has oído muy raramente y te parecen que solo han pasado una vez? ¿Eres original o conservador al hablar y escribir? Deja tu comentario.
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La palabra hápax viene del griego, significa 'una sola vez' y se emplea para designar a una palabra o expresión de la que solo se tiene un ejemplo documentado en la historia de un idioma. Como hablantes, heredamos palabras, sonidos y gramática de otros, pero también tenemos capacidad para crear e innovar, por eso cambian las lenguas. Pero ¿existen construcciones únicas en la historia de la lengua? Sobre este tema se ha celebrado el jueves y viernes de esta semana en la Universidad de Tubinga, en el suroeste de Alemania y junto a la Selva Negra, el Coloquio sobre Hápax sintácticos y gramática histórica en español, exquisitamente organizado por Johannes Kabatek, Álvaro Octavio de Toledo y Huerta y Albert Wall (www.kabatek.de/hapax)
Las sesiones se han celebrado en una preciosa sala del Schloss o castillo de la ciudad, donde una veintena de asistentes (en la galería he colgado algunas fotos) hemos intercambiado ideas y argumentos en torno al asunto. Ha sido un coloquio muy interesante, con un tema realmente original y provocador: ¿qué margen da la creatividad lingüística para crear anomalías en la sintaxis?, ¿cómo convive lo tradicional con lo único en la historia de la lengua española?, ¿cuánto de lo anómalo lo es solamente a nuestros ojos pero no lo era para los hablantes pasados del español? Creo que estos asuntos van a ocuparnos mucho en los próximos años, al igual que ha ocurrido con el concepto de tradición discursiva, difundido desde Tubinga muy exitosamente a la comunidad hispánica particularmente desde el coloquio que sobre ese tema organizó J. Kabatek en 2005. Tú como hablante, ¿eres consciente de haber creado alguna vez una palabra o uso lingüístico nuevo? ¿Qué palabras o estructuras has oído muy raramente y te parecen que solo han pasado una vez? ¿Eres original o conservador al hablar y escribir? Deja tu comentario.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Pelea por unos quesos

A mí me hacen gracia esas historias de rivalidades entre pueblos en los que los de un pueblo van al otro a robar el santo y echarlo al pilón, lanzan infundios sobre la moralidad de las mozas vecinas o se enzarzan en competiciones de caza, pesca, paella o lanzamiento de melones. El caso es que esas historias palidecen y pierden todo interés al lado de la que cuento hoy: dos pueblos leoneses (Chozas de Abajo y Ardón) en lucha por atribuirse la propiedad de un papelito en que alguien hizo la lista de los quesos de una despensa. El detalle que aclara el conflicto: ese documento es del siglo X. Fue escrito al dorso de un testamento, y hoy se guarda en el Archivo de la Catedral de León, aunque procede del monasterio leonés de Rozuela, ya desaparecido, y sobre cuyo emplazamiento esos dos pueblos leoneses rivalizan para poder arrimar a su linde el hallazgo.
La Nodizia de kesos es un texto muy corto, en que un fraile relaciona lo que se ha gastado en la despensa: Nodicia de / kesos que / espisit frater / Semeno: In Labore / de fratres In ilo ba- / celare / de cirka Sancte Ius- / te, kesos U; In ilo / alio de apate, / II kesos; en que[e] / puseron ogano, / kesos IIII; In ilo / de Kastrelo, I; / In Ila uinia maIore... (O sea... Relación de los quesos que gastó el hermano Jimeno: En el trabajo de los frailes, en el viñedo de cerca de San Justo, cinco quesos. En el otro del abad, dos quesos. En el que pusieron este año, cuatro quesos. En el de Castrillo, uno. En la viña mayor...). Se ha considerado el primer texto escrito en leonés, aunque, como ocurre con todos los textos tempranos, nunca podemos determinar si hay otros anteriores a él o si realmente estamos ante romance o latín inexperto.
Dámaso Alonso, al describir los testimonios que se tienen como las primeras muestras de romance en francés (los Juramentos de Estrasburgo), en italiano (los documentos de Montecassino) y en castellano (las Glosas) afirmaba: “Se diría que está presagiando el carácter de esas tres grandes culturas”... la vocación política europeísta de Francia, el desarrollo jurídico italiano y el fervor religioso español. Problemático sería ahora hacer entrar a la Nodizia como muestra primeriza de nuestra cultura hispánica, cambiándole el hábito de beata a zampona. Deja tu comentario...
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A mí me hacen gracia esas historias de rivalidades entre pueblos en los que los de un pueblo van al otro a robar el santo y echarlo al pilón, lanzan infundios sobre la moralidad de las mozas vecinas o se enzarzan en competiciones de caza, pesca, paella o lanzamiento de melones. El caso es que esas historias palidecen y pierden todo interés al lado de la que cuento hoy: dos pueblos leoneses (Chozas de Abajo y Ardón) en lucha por atribuirse la propiedad de un papelito en que alguien hizo la lista de los quesos de una despensa. El detalle que aclara el conflicto: ese documento es del siglo X. Fue escrito al dorso de un testamento, y hoy se guarda en el Archivo de la Catedral de León, aunque procede del monasterio leonés de Rozuela, ya desaparecido, y sobre cuyo emplazamiento esos dos pueblos leoneses rivalizan para poder arrimar a su linde el hallazgo.
La Nodizia de kesos es un texto muy corto, en que un fraile relaciona lo que se ha gastado en la despensa: Nodicia de / kesos que / espisit frater / Semeno: In Labore / de fratres In ilo ba- / celare / de cirka Sancte Ius- / te, kesos U; In ilo / alio de apate, / II kesos; en que[e] / puseron ogano, / kesos IIII; In ilo / de Kastrelo, I; / In Ila uinia maIore... (O sea... Relación de los quesos que gastó el hermano Jimeno: En el trabajo de los frailes, en el viñedo de cerca de San Justo, cinco quesos. En el otro del abad, dos quesos. En el que pusieron este año, cuatro quesos. En el de Castrillo, uno. En la viña mayor...). Se ha considerado el primer texto escrito en leonés, aunque, como ocurre con todos los textos tempranos, nunca podemos determinar si hay otros anteriores a él o si realmente estamos ante romance o latín inexperto.
Dámaso Alonso, al describir los testimonios que se tienen como las primeras muestras de romance en francés (los Juramentos de Estrasburgo), en italiano (los documentos de Montecassino) y en castellano (las Glosas) afirmaba: “Se diría que está presagiando el carácter de esas tres grandes culturas”... la vocación política europeísta de Francia, el desarrollo jurídico italiano y el fervor religioso español. Problemático sería ahora hacer entrar a la Nodizia como muestra primeriza de nuestra cultura hispánica, cambiándole el hábito de beata a zampona. Deja tu comentario...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Desde París

El sábado pasado tuvo lugar en el Instituto de Estudios Hispánicos de la Sorbonne de París el examen de habilitación de la profesora Mónica Castillo Lluch, maître de conférences en la Universidad de Estrasburgo. La profesora Castillo es especialista en historia de la lengua (pronombres personales, lengua alfonsí, traducción de textos) y en sociolingüística de las lenguas de la España actual. Su examen (con título “Philologie, plurilinguisme et variation dans l’histoire de la langue espagnole”) fue defendido en sesión pública durante cuatro horas y le llevó a obtener el diplôme d’habilitation à diriger des recherches que en el sistema universitario francés es el paso necesario para poder concursar a una plaza de catedrático.
Aprovechando que el trabajo inédito de investigación que presentó la Dra. Castillo versaba sobre el Fuero Juzgo, el regalo que le llevamos desde España fue el facsímil de la edición dieciochesca de Ybarra del Fuero Viejo de Castilla hecho por la sevillana editorial Extramuros, que ofrece un catálogo de facsímiles muy correctamente presentados y totalmente asequibles.
El acto fue una ocasión muy agradable de encontrar a colegas franceses, españoles y alemanes que asistieron como público o tribunal y sirvió también para tomar el pulso a la vitalidad de los estudios de Historia de la Lengua española en Francia. Y ahí debo decir que me alegró enormemente ver que la Escuela de Filología Española haya encontrado representación “extramuros”, porque no es beneficioso para la comunidad científica investigar desde el ensimismamiento ni mediante la “esotérica discusión de salón” que denostaba el profesor Juan Gil en la entrevista que publicamos en la entrada anterior a esta. Actos como el examen de la Prof. Castillo (del que podéis ver algunas fotos aquí) confirman que hay una comunidad científica en torno a la Historia de la Lengua Española que trasciende la frontera de las universidades españolas, y en la que se da una fecunda conexión del método filológico tradicional con las teorías recientes sobre el cambio lingüístico. Seguimos respirando, pues, y el aire es fresco, como el de París el pasado sábado, donde hice esta foto también junto al Sena:
Respirer Paris, cela conserve l'âme
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El sábado pasado tuvo lugar en el Instituto de Estudios Hispánicos de la Sorbonne de París el examen de habilitación de la profesora Mónica Castillo Lluch, maître de conférences en la Universidad de Estrasburgo. La profesora Castillo es especialista en historia de la lengua (pronombres personales, lengua alfonsí, traducción de textos) y en sociolingüística de las lenguas de la España actual. Su examen (con título “Philologie, plurilinguisme et variation dans l’histoire de la langue espagnole”) fue defendido en sesión pública durante cuatro horas y le llevó a obtener el diplôme d’habilitation à diriger des recherches que en el sistema universitario francés es el paso necesario para poder concursar a una plaza de catedrático.
Aprovechando que el trabajo inédito de investigación que presentó la Dra. Castillo versaba sobre el Fuero Juzgo, el regalo que le llevamos desde España fue el facsímil de la edición dieciochesca de Ybarra del Fuero Viejo de Castilla hecho por la sevillana editorial Extramuros, que ofrece un catálogo de facsímiles muy correctamente presentados y totalmente asequibles.
El acto fue una ocasión muy agradable de encontrar a colegas franceses, españoles y alemanes que asistieron como público o tribunal y sirvió también para tomar el pulso a la vitalidad de los estudios de Historia de la Lengua española en Francia. Y ahí debo decir que me alegró enormemente ver que la Escuela de Filología Española haya encontrado representación “extramuros”, porque no es beneficioso para la comunidad científica investigar desde el ensimismamiento ni mediante la “esotérica discusión de salón” que denostaba el profesor Juan Gil en la entrevista que publicamos en la entrada anterior a esta. Actos como el examen de la Prof. Castillo (del que podéis ver algunas fotos aquí) confirman que hay una comunidad científica en torno a la Historia de la Lengua Española que trasciende la frontera de las universidades españolas, y en la que se da una fecunda conexión del método filológico tradicional con las teorías recientes sobre el cambio lingüístico. Seguimos respirando, pues, y el aire es fresco, como el de París el pasado sábado, donde hice esta foto también junto al Sena:
Respirer Paris, cela conserve l'âme

lunes, 28 de noviembre de 2011

Entrevista a Juan Gil Fernández, académico de la RAE

El académico don Juan Gil Fernández responde a los lectores de nosolodeyod. Gracias por vuestras preguntas y a él por aceptar esta entrevista.

1. ¿Cuáles son las claves, según usted, para preservar la unidad de este latín del siglo XXI, que continúa evolucionando como lo ha hecho a lo largo de la historia? (Pregunta de Antonio Pedrote). El español ha superado hace dos siglos la prueba más dura: la disgregación del imperio. Ahora puede haber modalidades diversas en la lengua de cada país, pero existe una unidad básica, que facilita el entendimiento común sin la menor traba. La cohesión de las Academias de la Lengua, cada vez mayor, felizmente, permite controlar los excesos hasta cierto punto (por ejemplo, yo he vivido cómo ha acabado por imponerse el horrible ‘a por’, sin que hayan valido de nada los esfuerzos para atajar esa acumulación inútil de preposiciones; por cierto, lo mismo ocurrió en latín vulgar, que gustó mucho de los pleonasmos), mientras que la globalización televisiva, con sus peligros, impide el aislamiento, que es la causa mayor de la fragmentación lingüística: nos unen con estrechos lazos los culebrones.

2. En las filologías de lenguas modernas (y en los nuevos grados), ¿cree que el conocimiento del latín debe ser fundamental? (Pregunta de Manuel Piqueras). A no ser que se dedique uno a la literatura occidental contemporánea (y ni aun así), el conocimiento del latín ayuda considerablemente a entender el desarrollo de las literaturas vernáculas hasta el siglo XVIII. Me refiero a Europa, claro está, si bien en el siglo XIX y aun a principios del XX los arabistas traducían los textos que editaban no a su lengua materna, sino al latín. Y sí, creo que saber latín es fundamental para quien se dedique a historia de la lengua, y no sólo para estudiar los orígenes.

3. Podría indicarme una buena fuente de información sobre cómo sonaba el latín, dentro de lo que podamos saber hoy, tema en el que, entre americanos y daneses me tienen un poco despistado (Pregunta de Chus). Dos libros excelentes sobre la cuestión son el de A. Traina, L’accento e la pronunzia del latino, Bolonia2, Pàtron, 1963 y el de W. Sidney Allen, Vox Latina. The Pronunciation of Classical Latin, Cambridge, Cambridge University Press, 1965.

4. ¿ Qué opina de aquellos que piensan que es absurdo mantener dos grafemas para representar un mismo fonema, o un grafema para representar el grado cero fonético? Me refiero a los grafemas k/qu, b/v y h. ¿Le parece económico seguir usándolos?¿Cree que sucumbirán a la reducción algún día? (Pregunta de Antonio Pedrote). Es una pregunta a la que intentó contestar en el siglo XVII un gramático de lógica implacable como Correas, sin mucha aceptación, todo hay que decirlo. A mi juicio, el castellano simplificó quizá en exceso la ya muy simple ortografía latina. En principio, aunque ahora ya no tenga remedio, no me hubiera parecido mal tener un mayor apego a las formas originales de la lengua griega, como hizo el latín al mantener las oclusivas aspiradas. Esa fue la solución que propugnó en el siglo XVI Fernando de Herrera. En efecto, la conservación de esas grafías permite distinguir en francés entre eschatologie y scatologie, una palabra que suena igual en castellano, escatología, o entre las diosas Tethys y Thetis, que en castellano se confunden las dos en Tetis. Así se evitaría, además, un doblete como efímero y efeméride (distinción que en francés se podría mantener, si se quisiera: ephimère ‘atractivo’ y ephémère ‘efímero’). Pero es verdad que en la lengua predomina la ley del mínimo esfuerzo; y así hay quien escribe hoy sicología, sin saber que esa sería la ‘ciencia de los higos’ (de la misma raíz que sico-fanta).

5. ¿Pensando el nuevo diccionario histórico de la RAE, y tomando como modelo al Oxford, qué diferencias vamos a encontrar entre ellos? (Pregunta de Pablo Cordero).El nuevo diccionario histórico, al aprovechar las experiencias de los diccionarios anteriores, evita sus fallos y carencias. Pero debo decir que no he trabajado personalmente en ese diccionario, de modo que no puedo exponer con conocimiento de causa sus diferencias con el de Oxford, un diccionario que es realmente un monumento de erudición.

6. La cada vez más frecuente compartimentación del saber en el ámbito universitario, ¿está poniendo en peligro el espíritu humanista? ¿Qué senda debe seguir el humanismo del siglo XXI? (Pregunta de Yago del Rey). Desgraciadamente, el espíritu humanista tiende a reducirse cada vez más. Un griego podía saber de todo y los “filósofos” (amantes del saber) hacían teorías sobre el universo y tenían conocimientos técnicos. Por eso resulta tan refrescante su lectura, porque se ve cómo planteaban el problema y cómo razonaban para intentar resolverlo. Todavía un hombre del siglo XVII como Descartes pudo hacer avances en muy diversos campos. Hoy eso parece casi imposible. La superespecialización tiene sus ventajas, pero también puede conducir a un cierto embrutecimiento, porque al final se corre el riesgo de que se produzcan esotéricas discusiones de salón, muy alejadas de la realidad y de los textos, solo buenas para obtener sexenios. Y debo confesar con cierto rubor que, normalmente, son más abiertos los “científicos” a las letras que los “letrados” a las ciencias.

7. ¿Qué diferencia distingue a estudiosos como Amador de los Ríos o Menéndez Pidal de los investigadores actuales?¿Qué motiva esas diferencias?¿Existen "grandes" como aquéllos en la actualidad?¿Tendría sentido hoy día esa forma de investigación?¿Es la especialización el futuro que le espera a la investigación? (Pregunta de Sicamú).Los grandes filólogos de antaño no daban muchas clases, tenían a muchos discípulos trabajando en una labor de equipo (por ejemplo, los ficheros de Menéndez Pidal son creación suya, sí, pero también de toda una legión de estudiosos: colegas, alumnos, parientes), carecían de teléfono, internet y televisión y gozaban de inmensa autoridad: todo el mundo respetaba su trabajo. Hoy el profesor tiene más ataduras, dispone tal vez de menos tiempo para la investigación, se enfrenta encima a una bibliografía totalmente desbocada y, para colmo, no cuenta con el reconocimiento de la sociedad. Pero eso no explica del todo el bache. Tampoco hay un Ortega. Quizá la causa esté en que, imitando la pedagogía de los Estados Unidos, lo que se procura hoy es que el país mantenga un buen nivel, pero sin que nadie descuelle; en definitiva, se evita la excelencia, salvo en el deporte (que ya no es deporte en su sentido primitivo, sino que se ha convertido en una competición malsana y destructiva para quien la practica).

8. ¿Qué le atrajo hasta la filología clásica? (Pregunta de Pablo Cordero). Me eduqué en un colegio de Madrid, Estudio, muy volcado hacia las letras. También influyó en mi vocación mi hermano Luis, que es, además de catedrático de Griego, un docente extraordinario. Tuve la suerte de tener los mejores profesores de Filología Clásica en la Universidad complutense, en la que descollaban, sobre todo, los helenistas.

9. ¿Qué piensa usted acerca de la autoría de El Burlador? (Pregunta de Manuel Piqueras). Como he escrito en mi discurso, me parece correcta la postura de Menéndez Pelayo: mientras no se demuestre lo contrario, más vale aceptar lo que dice la tradición (y, en este caso, la atribución a Tirso viene de la princeps) que arriesgar teorías sin fundamento.

10. ¿Por qué un discurso dedicado a Don Juan, más allá de la coincidencia antroponímica? (Pregunta de Lola Pons). Porque me permitió abordar un tema desde dos perspectivas diferentes: la literatura clásica y la literatura castellana. Además, viviendo en Sevilla, ¿qué tema mejor podría haber propuesto? Para mayor felicidad, pronuncié el discurso en vísperas del día de Difuntos y vestido de negro (hasta la pajarita era negra como la vida misma).

11. ¿Cómo recibió la noticia de que iba a ser nombrado miembro de la Real Academia Española? La prensa,en general,no suele hacerse eco de estas noticias y siempre he tenido curiosidad de cómo le comunican la noticia. ¿Qué sintió justo antes de dar el discurso de ingreso y de quién se acordó? (Pregunta de Joaquín Borge). Al terminar la sesión de la Academia, me llamaron por teléfono a mi casa quienes me habían presentado. ¿Que qué sentí? Antes de entrar en la sala de actos, se queda uno solo en la espléndida biblioteca de Dámaso Alonso, a la espera de ser llamado. Me hubiera gustado haber tenido en ese instante un pensamiento genial, pero desdichadamente no se me ocurrió nada memorable: estaba demasiado concentrado en mi discurso. Lo que sí sé es que fueron unos minutos de sosiego placentero -¡y sin nervios! Todavía no comprendo mi ataraxia- que se pasaron volando. Luego, al paseíllo.

12. ¿Hasta qué punto "quomodo facbula sic vita"? (Pregunta de Laura). La vida es un teatro: ya lo dijo Calderón. Y muchos antes que él. El propio Augusto, según cuenta Suetonio, antes de morir dijo a los que rodeaban su lecho: “Aplaudid”, esto es, les lanzó la exhortación que dirigía al público el actor cuando terminaba la representación. Pero eso, en vida. Me parece chabacana la moda actual de aplaudir a un féretro.


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El académico don Juan Gil Fernández responde a los lectores de nosolodeyod. Gracias por vuestras preguntas y a él por aceptar esta entrevista.

1. ¿Cuáles son las claves, según usted, para preservar la unidad de este latín del siglo XXI, que continúa evolucionando como lo ha hecho a lo largo de la historia? (Pregunta de Antonio Pedrote). El español ha superado hace dos siglos la prueba más dura: la disgregación del imperio. Ahora puede haber modalidades diversas en la lengua de cada país, pero existe una unidad básica, que facilita el entendimiento común sin la menor traba. La cohesión de las Academias de la Lengua, cada vez mayor, felizmente, permite controlar los excesos hasta cierto punto (por ejemplo, yo he vivido cómo ha acabado por imponerse el horrible ‘a por’, sin que hayan valido de nada los esfuerzos para atajar esa acumulación inútil de preposiciones; por cierto, lo mismo ocurrió en latín vulgar, que gustó mucho de los pleonasmos), mientras que la globalización televisiva, con sus peligros, impide el aislamiento, que es la causa mayor de la fragmentación lingüística: nos unen con estrechos lazos los culebrones.

2. En las filologías de lenguas modernas (y en los nuevos grados), ¿cree que el conocimiento del latín debe ser fundamental? (Pregunta de Manuel Piqueras). A no ser que se dedique uno a la literatura occidental contemporánea (y ni aun así), el conocimiento del latín ayuda considerablemente a entender el desarrollo de las literaturas vernáculas hasta el siglo XVIII. Me refiero a Europa, claro está, si bien en el siglo XIX y aun a principios del XX los arabistas traducían los textos que editaban no a su lengua materna, sino al latín. Y sí, creo que saber latín es fundamental para quien se dedique a historia de la lengua, y no sólo para estudiar los orígenes.

3. Podría indicarme una buena fuente de información sobre cómo sonaba el latín, dentro de lo que podamos saber hoy, tema en el que, entre americanos y daneses me tienen un poco despistado (Pregunta de Chus). Dos libros excelentes sobre la cuestión son el de A. Traina, L’accento e la pronunzia del latino, Bolonia2, Pàtron, 1963 y el de W. Sidney Allen, Vox Latina. The Pronunciation of Classical Latin, Cambridge, Cambridge University Press, 1965.

4. ¿ Qué opina de aquellos que piensan que es absurdo mantener dos grafemas para representar un mismo fonema, o un grafema para representar el grado cero fonético? Me refiero a los grafemas k/qu, b/v y h. ¿Le parece económico seguir usándolos?¿Cree que sucumbirán a la reducción algún día? (Pregunta de Antonio Pedrote). Es una pregunta a la que intentó contestar en el siglo XVII un gramático de lógica implacable como Correas, sin mucha aceptación, todo hay que decirlo. A mi juicio, el castellano simplificó quizá en exceso la ya muy simple ortografía latina. En principio, aunque ahora ya no tenga remedio, no me hubiera parecido mal tener un mayor apego a las formas originales de la lengua griega, como hizo el latín al mantener las oclusivas aspiradas. Esa fue la solución que propugnó en el siglo XVI Fernando de Herrera. En efecto, la conservación de esas grafías permite distinguir en francés entre eschatologie y scatologie, una palabra que suena igual en castellano, escatología, o entre las diosas Tethys y Thetis, que en castellano se confunden las dos en Tetis. Así se evitaría, además, un doblete como efímero y efeméride (distinción que en francés se podría mantener, si se quisiera: ephimère ‘atractivo’ y ephémère ‘efímero’). Pero es verdad que en la lengua predomina la ley del mínimo esfuerzo; y así hay quien escribe hoy sicología, sin saber que esa sería la ‘ciencia de los higos’ (de la misma raíz que sico-fanta).

5. ¿Pensando el nuevo diccionario histórico de la RAE, y tomando como modelo al Oxford, qué diferencias vamos a encontrar entre ellos? (Pregunta de Pablo Cordero).El nuevo diccionario histórico, al aprovechar las experiencias de los diccionarios anteriores, evita sus fallos y carencias. Pero debo decir que no he trabajado personalmente en ese diccionario, de modo que no puedo exponer con conocimiento de causa sus diferencias con el de Oxford, un diccionario que es realmente un monumento de erudición.

6. La cada vez más frecuente compartimentación del saber en el ámbito universitario, ¿está poniendo en peligro el espíritu humanista? ¿Qué senda debe seguir el humanismo del siglo XXI? (Pregunta de Yago del Rey). Desgraciadamente, el espíritu humanista tiende a reducirse cada vez más. Un griego podía saber de todo y los “filósofos” (amantes del saber) hacían teorías sobre el universo y tenían conocimientos técnicos. Por eso resulta tan refrescante su lectura, porque se ve cómo planteaban el problema y cómo razonaban para intentar resolverlo. Todavía un hombre del siglo XVII como Descartes pudo hacer avances en muy diversos campos. Hoy eso parece casi imposible. La superespecialización tiene sus ventajas, pero también puede conducir a un cierto embrutecimiento, porque al final se corre el riesgo de que se produzcan esotéricas discusiones de salón, muy alejadas de la realidad y de los textos, solo buenas para obtener sexenios. Y debo confesar con cierto rubor que, normalmente, son más abiertos los “científicos” a las letras que los “letrados” a las ciencias.

7. ¿Qué diferencia distingue a estudiosos como Amador de los Ríos o Menéndez Pidal de los investigadores actuales?¿Qué motiva esas diferencias?¿Existen "grandes" como aquéllos en la actualidad?¿Tendría sentido hoy día esa forma de investigación?¿Es la especialización el futuro que le espera a la investigación? (Pregunta de Sicamú).Los grandes filólogos de antaño no daban muchas clases, tenían a muchos discípulos trabajando en una labor de equipo (por ejemplo, los ficheros de Menéndez Pidal son creación suya, sí, pero también de toda una legión de estudiosos: colegas, alumnos, parientes), carecían de teléfono, internet y televisión y gozaban de inmensa autoridad: todo el mundo respetaba su trabajo. Hoy el profesor tiene más ataduras, dispone tal vez de menos tiempo para la investigación, se enfrenta encima a una bibliografía totalmente desbocada y, para colmo, no cuenta con el reconocimiento de la sociedad. Pero eso no explica del todo el bache. Tampoco hay un Ortega. Quizá la causa esté en que, imitando la pedagogía de los Estados Unidos, lo que se procura hoy es que el país mantenga un buen nivel, pero sin que nadie descuelle; en definitiva, se evita la excelencia, salvo en el deporte (que ya no es deporte en su sentido primitivo, sino que se ha convertido en una competición malsana y destructiva para quien la practica).

8. ¿Qué le atrajo hasta la filología clásica? (Pregunta de Pablo Cordero). Me eduqué en un colegio de Madrid, Estudio, muy volcado hacia las letras. También influyó en mi vocación mi hermano Luis, que es, además de catedrático de Griego, un docente extraordinario. Tuve la suerte de tener los mejores profesores de Filología Clásica en la Universidad complutense, en la que descollaban, sobre todo, los helenistas.

9. ¿Qué piensa usted acerca de la autoría de El Burlador? (Pregunta de Manuel Piqueras). Como he escrito en mi discurso, me parece correcta la postura de Menéndez Pelayo: mientras no se demuestre lo contrario, más vale aceptar lo que dice la tradición (y, en este caso, la atribución a Tirso viene de la princeps) que arriesgar teorías sin fundamento.

10. ¿Por qué un discurso dedicado a Don Juan, más allá de la coincidencia antroponímica? (Pregunta de Lola Pons). Porque me permitió abordar un tema desde dos perspectivas diferentes: la literatura clásica y la literatura castellana. Además, viviendo en Sevilla, ¿qué tema mejor podría haber propuesto? Para mayor felicidad, pronuncié el discurso en vísperas del día de Difuntos y vestido de negro (hasta la pajarita era negra como la vida misma).

11. ¿Cómo recibió la noticia de que iba a ser nombrado miembro de la Real Academia Española? La prensa,en general,no suele hacerse eco de estas noticias y siempre he tenido curiosidad de cómo le comunican la noticia. ¿Qué sintió justo antes de dar el discurso de ingreso y de quién se acordó? (Pregunta de Joaquín Borge). Al terminar la sesión de la Academia, me llamaron por teléfono a mi casa quienes me habían presentado. ¿Que qué sentí? Antes de entrar en la sala de actos, se queda uno solo en la espléndida biblioteca de Dámaso Alonso, a la espera de ser llamado. Me hubiera gustado haber tenido en ese instante un pensamiento genial, pero desdichadamente no se me ocurrió nada memorable: estaba demasiado concentrado en mi discurso. Lo que sí sé es que fueron unos minutos de sosiego placentero -¡y sin nervios! Todavía no comprendo mi ataraxia- que se pasaron volando. Luego, al paseíllo.

12. ¿Hasta qué punto "quomodo facbula sic vita"? (Pregunta de Laura). La vida es un teatro: ya lo dijo Calderón. Y muchos antes que él. El propio Augusto, según cuenta Suetonio, antes de morir dijo a los que rodeaban su lecho: “Aplaudid”, esto es, les lanzó la exhortación que dirigía al público el actor cuando terminaba la representación. Pero eso, en vida. Me parece chabacana la moda actual de aplaudir a un féretro.


viernes, 18 de noviembre de 2011

Regalo de libros

Este blog dedicado a la Historia de la Lengua ha cumplido dos años. Para celebrarlo, en homenaje a los lectores de nosolodeyod, hemos vuelto a preparar una operación masiva (humildemente masiva) de obsequio de libros. Gracias a la generosidad de los profesores Rafael Cano, Inés Fernández-Ordóñez y Pedro Sánchez-Prieto y a las fundaciones Cajasol e Instituto Castellano y Leonés de la Lengua disponemos de más de treinta libros de temática humanística para regalar. En este vínculo tenéis algunas fotos de los libros y, en este otro, la lista completa.
Las condiciones para participar son las mismas del año pasado:
1) Hay que ser seguidor de nosolodeyod en Twitter o en la página que el blog tiene en Facebook o a través de Seguidores de Google (a la derecha de estas líneas). Esto una manera de reconocer a quienes se toman el esfuerzo de vincularse con este blog de alguna forma. Podéis haceros seguidores ahora, no hay problema. Por lo demás, puede participar cualquier persona, sea o no alumno de la Universidad de Sevilla: profesores y estudiantes de cualquier parte del mundo, lectores europeos o americanos...
2) Hay que publicar un comentario en cualquiera de estas entradas del blog:
Espero poder regalar un libro por persona, pero si hay más participantes que libros escogeré entre los comentarios más elaborados. El plazo se cierra el 18 de diciembre a las 18.00 y la lista de ganadores la publicaré posteriormente en una entrada del blog. Al comentar poned vuestro nombre y apellidos para que pueda luego identificar a los agraciados y mandaros un mensaje para que me deis vuestra dirección. Los libros los enviaré por correo postal a cualquier lugar del mundo. Me gustará mucho leer vuestros comentarios, así que animaos a participar. Gracias a quienes donaron estos libros y hacen posible esta celebración.
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Este blog dedicado a la Historia de la Lengua ha cumplido dos años. Para celebrarlo, en homenaje a los lectores de nosolodeyod, hemos vuelto a preparar una operación masiva (humildemente masiva) de obsequio de libros. Gracias a la generosidad de los profesores Rafael Cano, Inés Fernández-Ordóñez y Pedro Sánchez-Prieto y a las fundaciones Cajasol e Instituto Castellano y Leonés de la Lengua disponemos de más de treinta libros de temática humanística para regalar. En este vínculo tenéis algunas fotos de los libros y, en este otro, la lista completa.
Las condiciones para participar son las mismas del año pasado:
1) Hay que ser seguidor de nosolodeyod en Twitter o en la página que el blog tiene en Facebook o a través de Seguidores de Google (a la derecha de estas líneas). Esto una manera de reconocer a quienes se toman el esfuerzo de vincularse con este blog de alguna forma. Podéis haceros seguidores ahora, no hay problema. Por lo demás, puede participar cualquier persona, sea o no alumno de la Universidad de Sevilla: profesores y estudiantes de cualquier parte del mundo, lectores europeos o americanos...
2) Hay que publicar un comentario en cualquiera de estas entradas del blog:
Espero poder regalar un libro por persona, pero si hay más participantes que libros escogeré entre los comentarios más elaborados. El plazo se cierra el 18 de diciembre a las 18.00 y la lista de ganadores la publicaré posteriormente en una entrada del blog. Al comentar poned vuestro nombre y apellidos para que pueda luego identificar a los agraciados y mandaros un mensaje para que me deis vuestra dirección. Los libros los enviaré por correo postal a cualquier lugar del mundo. Me gustará mucho leer vuestros comentarios, así que animaos a participar. Gracias a quienes donaron estos libros y hacen posible esta celebración.

viernes, 11 de noviembre de 2011

11 del 11 del 11 = 2

¡Pues claro que hoy es un día especial! El 11 del 11 del 11 el blog Nosolodeyod cumple 2 años.
Y esta ocasión la vamos a celebrar de forma especial mediante una entrevista colectiva a Don Juan Gil Fernández, recientemente nombrado miembro de la Real Academia Española y de quien hablamos ya hace unos meses en este blog. Amablemente, el profesor Juan Gil se ha prestado a ser entrevistado por vosotros, lectores de nosolodeyod. Desde hoy hasta el 19 de noviembre podéis mandar vuestras preguntas en forma de comentario. Después de esa fecha aparecerá una transcripción de las respuestas (pondré vuestro nombre después de cada pregunta). ¡Espero vuestra participación! Es una preciosa oportunidad de acercarnos a una figura intelectual de alcance dentro de los estudios humanísticos en el mundo hispánico. Cumpleaños feliz de fondo... y deja tu pregunta / comentario
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¡Pues claro que hoy es un día especial! El 11 del 11 del 11 el blog Nosolodeyod cumple 2 años.
Y esta ocasión la vamos a celebrar de forma especial mediante una entrevista colectiva a Don Juan Gil Fernández, recientemente nombrado miembro de la Real Academia Española y de quien hablamos ya hace unos meses en este blog. Amablemente, el profesor Juan Gil se ha prestado a ser entrevistado por vosotros, lectores de nosolodeyod. Desde hoy hasta el 19 de noviembre podéis mandar vuestras preguntas en forma de comentario. Después de esa fecha aparecerá una transcripción de las respuestas (pondré vuestro nombre después de cada pregunta). ¡Espero vuestra participación! Es una preciosa oportunidad de acercarnos a una figura intelectual de alcance dentro de los estudios humanísticos en el mundo hispánico. Cumpleaños feliz de fondo... y deja tu pregunta / comentario

sábado, 5 de noviembre de 2011

Estando yo solita en casa una tarde...

El Diccionario de uso del español de María Moliner apareció en 1966 desmarcándose de la tradición de los diccionarios académicos del español y ofreciendo un ejemplo de cómo organizar el léxico vivo y usual del idioma de forma orgánica, con definiciones y muestra de familias lingüísticas vinculadas con las palabras definidas. Ha conocido posteriores ediciones, se ha informatizado y sigue estando muy presente en el horizonte de quien trabaja con el idioma y necesita una definición inspiradora o conocer si un determinado derivado de una palabra está o no refrendado por el uso (puedes leer el obituario que escribió de ella García Márquez aquí). El título del diccionario es bueno: corto, esclarecedor. Pero el DUE es llamado por excelencia el María Moliner. Y ahí cobra cuerpo y se encarna, cada vez que lo nombramos así, la figura colosal de una mujer que escribió tarde a tarde este diccionario durante quince años.
Hace unos meses apareció la obra biográfica El exilio interior. La vida de María Moliner escrita por Inmaculada de la Fuente (Madrid: Turner Noema) y en la reseña crítica que hicieron de este libro en un suplemento cultural se afirmaba que la obra no podía resultar demasiado arrebatadora tratándose la de María Moliner de una vida poco palpitante. Leída la obra, tengo que declarar mi absoluto desacuerdo con esa afirmación. La vida de María Moliner estuvo llena de pasión, en concreto de dos. En primer lugar, su pasión por las bibliotecas, por los archivos, por agilizar los sistemas de ordenación bibliotecaria, por sacar a los libros de los armarios, ponerlos en estanterías y hacerlos llegar al mayor número de lectores, con especial preocupación hacia las bibliotecas escolares. Como funcionaria del cuerpo de bibliotecarios tuvo mala fortuna en los primeros puestos que le asignaron y sólo en los años treinta pudo encontrar campo y cuerda para dar salida a sus ideas. Tras la Guerra Civil sufre un duro proceso de depuración y es de nuevo confinada a puestos archivísticos grises y sin posibilidad de innovar o dar salida a sus modernas ideas sobre la difusión de los libros. Es entonces cuando, como ella dice, “estando solita en casa una tarde” se da cuenta de que esa primera pasión profesional ha quedado trunca, tiene energía para desarrollar nuevos proyectos y decide escribir un diccionario real. Su segunda pasión: las palabras, a las que se entregó tarde a tarde. Barramos el tópico: no fue un ama de casa que escribió un diccionario en su cocina. Fue una mujer formadísima, con un importante puesto no político durante la República, cercenada luego en su desarrollo profesional tras la Guerra Civil, que decide exiliarse interiormente y dar salida a su energía intelectual por las tardes con el diccionario. Y eso lo cuenta muy bien esta obra.
Particularmente, aporta luz a todo lo que fue María Moliner antes de ponerse a escribir un diccionario. Y también nos alumbra sobre su amistad con otros intelectuales como Rafael Lapesa, su forma de conciliar trabajo y familia, la reacción que Menéndez Pidal tuvo cuando conoció en pruebas la obra, las vicisitudes de su impresión... También es sobrecogedor el capítulo dedicado a los cargos de que se la acusó tras la Guerra Civil. Me ha gustado que incluya fotos y que no contenga notas al pie, desplazando datos sobre “fuentes y notas” a un anexo al final de la obra que se puede leer de un tirón y que dice mucho de la intrahistoria de este libro en que se ha investigado sobre la España del siglo XX a través de archivos y de entrevistas personales a quienes trataron a María Moliner o pertenecen a su familia. (Qué curioso, por cierto, que en el arbol genealógico que se hace de la lexicógrafa veamos que tuvo ocho nietas y que ninguna fue llamada “María”).
Hay artículos del María Moliner (como planta, pez, verbo, afijo) que son considerados emblemáticos por su redacción cabal y su precisión. Yo os pido que como homenaje a la lexicógrafa que nunca llegó a ser académica, dejéis un comentario transcribiendo alguna definición del DUE que os parezca llamativa o interesante o que contéis si habéis usado este diccionario, de qué forma y para qué.
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El Diccionario de uso del español de María Moliner apareció en 1966 desmarcándose de la tradición de los diccionarios académicos del español y ofreciendo un ejemplo de cómo organizar el léxico vivo y usual del idioma de forma orgánica, con definiciones y muestra de familias lingüísticas vinculadas con las palabras definidas. Ha conocido posteriores ediciones, se ha informatizado y sigue estando muy presente en el horizonte de quien trabaja con el idioma y necesita una definición inspiradora o conocer si un determinado derivado de una palabra está o no refrendado por el uso (puedes leer el obituario que escribió de ella García Márquez aquí). El título del diccionario es bueno: corto, esclarecedor. Pero el DUE es llamado por excelencia el María Moliner. Y ahí cobra cuerpo y se encarna, cada vez que lo nombramos así, la figura colosal de una mujer que escribió tarde a tarde este diccionario durante quince años.
Hace unos meses apareció la obra biográfica El exilio interior. La vida de María Moliner escrita por Inmaculada de la Fuente (Madrid: Turner Noema) y en la reseña crítica que hicieron de este libro en un suplemento cultural se afirmaba que la obra no podía resultar demasiado arrebatadora tratándose la de María Moliner de una vida poco palpitante. Leída la obra, tengo que declarar mi absoluto desacuerdo con esa afirmación. La vida de María Moliner estuvo llena de pasión, en concreto de dos. En primer lugar, su pasión por las bibliotecas, por los archivos, por agilizar los sistemas de ordenación bibliotecaria, por sacar a los libros de los armarios, ponerlos en estanterías y hacerlos llegar al mayor número de lectores, con especial preocupación hacia las bibliotecas escolares. Como funcionaria del cuerpo de bibliotecarios tuvo mala fortuna en los primeros puestos que le asignaron y sólo en los años treinta pudo encontrar campo y cuerda para dar salida a sus ideas. Tras la Guerra Civil sufre un duro proceso de depuración y es de nuevo confinada a puestos archivísticos grises y sin posibilidad de innovar o dar salida a sus modernas ideas sobre la difusión de los libros. Es entonces cuando, como ella dice, “estando solita en casa una tarde” se da cuenta de que esa primera pasión profesional ha quedado trunca, tiene energía para desarrollar nuevos proyectos y decide escribir un diccionario real. Su segunda pasión: las palabras, a las que se entregó tarde a tarde. Barramos el tópico: no fue un ama de casa que escribió un diccionario en su cocina. Fue una mujer formadísima, con un importante puesto no político durante la República, cercenada luego en su desarrollo profesional tras la Guerra Civil, que decide exiliarse interiormente y dar salida a su energía intelectual por las tardes con el diccionario. Y eso lo cuenta muy bien esta obra.
Particularmente, aporta luz a todo lo que fue María Moliner antes de ponerse a escribir un diccionario. Y también nos alumbra sobre su amistad con otros intelectuales como Rafael Lapesa, su forma de conciliar trabajo y familia, la reacción que Menéndez Pidal tuvo cuando conoció en pruebas la obra, las vicisitudes de su impresión... También es sobrecogedor el capítulo dedicado a los cargos de que se la acusó tras la Guerra Civil. Me ha gustado que incluya fotos y que no contenga notas al pie, desplazando datos sobre “fuentes y notas” a un anexo al final de la obra que se puede leer de un tirón y que dice mucho de la intrahistoria de este libro en que se ha investigado sobre la España del siglo XX a través de archivos y de entrevistas personales a quienes trataron a María Moliner o pertenecen a su familia. (Qué curioso, por cierto, que en el arbol genealógico que se hace de la lexicógrafa veamos que tuvo ocho nietas y que ninguna fue llamada “María”).
Hay artículos del María Moliner (como planta, pez, verbo, afijo) que son considerados emblemáticos por su redacción cabal y su precisión. Yo os pido que como homenaje a la lexicógrafa que nunca llegó a ser académica, dejéis un comentario transcribiendo alguna definición del DUE que os parezca llamativa o interesante o que contéis si habéis usado este diccionario, de qué forma y para qué.

domingo, 30 de octubre de 2011

Y a todo esto... ¿qué es la yod?


Yod es el nombre de una letra hebrea que equivale en las lenguas semíticas a un sonido consonántico similar al que hacemos al pronunciar yo o a un sonido vocálico similar a la /i/, pero más cerrado. Por ser la décima en su alfabeto y la más pequeña también en cuanto a trazo, tiene un fuerte simbolismo en cabalística y numerología. Históricamente la letra de la yod se origina en un dibujo, el pictograma que representa la mano. (Por eso el poema de J.A. Valente “Yod” dentro de su precioso libro Tres lecciones de tinieblas, comienza La mano: en alianza la mano y la palabra).
Pero yod es algo más que el nombre de una letra hebrea...
Si una abuela desesperada llama a voces a su nieto en la plaza puede gritar: Antonioooooooo, de forma que suene casi como Antoñoooo, o sea convirtiendo n+i+o o en sonido palatal nasal (ñ) + o. Pues bien, esa /i/ que había en Antonio y que ha desaparecido en Antoño dejando a la n hecha una ñ es una yod en acción. Por una convención basada en la tradición del alfabeto semítico, llamamos yod a un sonido semivocálico o semiconsonántico, una /i/ que está en diptongo junto a otro sonido vocálico: la i de Antonio es una yod, al igual que la i de seis, viene, copia o baila.
Es importante para la historia de las lenguas procedentes del latín: las palabras que tenían una yod en latín vulgar albergaban dentro una semilla de cambio. Cuando los latinos dejaron de decir ARANEA para decir ARANIA crearon una yod, que hizo que naciese en castellano un sonido palatal que en Roma no existía, la yod de arania provocó que la n se hiciera palatal nasal y absorbiera a la yod: araña. Y hoy ya no queda yod alguna en araña, pero, escondida, sabemos que cada vez que pronunciamos esta palabra estamos saboreando a una yod, recreando su rastro como responsable de la transformación consonántica que ocurre del latín al español.
En el loco mundo de lo digital parece que la información fluye, fluye y nada se queda. Pero esta de hoy es la entrada número cien de un blog que nació dejando claro que no todo era yod en la Historia de la lengua. Si miras en el archivo del blog, a la derecha, podrás leer alguna de las viejas entradas. Tal vez las conozcas todas, y te apetece releer alguna, tal vez te acabes de incorporar y quieras ver de qué otras cosas hemos hablado en algunas de las 99 entradas previas a estas. La idea es que veas que no solo de yod... hablamos en este blog.
PD. Un beso agradecido a las abuelas que cuidan a los nietos en las plazas, creen o no nuevas yod cotidianas.
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Yod es el nombre de una letra hebrea que equivale en las lenguas semíticas a un sonido consonántico similar al que hacemos al pronunciar yo o a un sonido vocálico similar a la /i/, pero más cerrado. Por ser la décima en su alfabeto y la más pequeña también en cuanto a trazo, tiene un fuerte simbolismo en cabalística y numerología. Históricamente la letra de la yod se origina en un dibujo, el pictograma que representa la mano. (Por eso el poema de J.A. Valente “Yod” dentro de su precioso libro Tres lecciones de tinieblas, comienza La mano: en alianza la mano y la palabra).
Pero yod es algo más que el nombre de una letra hebrea...
Si una abuela desesperada llama a voces a su nieto en la plaza puede gritar: Antonioooooooo, de forma que suene casi como Antoñoooo, o sea convirtiendo n+i+o o en sonido palatal nasal (ñ) + o. Pues bien, esa /i/ que había en Antonio y que ha desaparecido en Antoño dejando a la n hecha una ñ es una yod en acción. Por una convención basada en la tradición del alfabeto semítico, llamamos yod a un sonido semivocálico o semiconsonántico, una /i/ que está en diptongo junto a otro sonido vocálico: la i de Antonio es una yod, al igual que la i de seis, viene, copia o baila.
Es importante para la historia de las lenguas procedentes del latín: las palabras que tenían una yod en latín vulgar albergaban dentro una semilla de cambio. Cuando los latinos dejaron de decir ARANEA para decir ARANIA crearon una yod, que hizo que naciese en castellano un sonido palatal que en Roma no existía, la yod de arania provocó que la n se hiciera palatal nasal y absorbiera a la yod: araña. Y hoy ya no queda yod alguna en araña, pero, escondida, sabemos que cada vez que pronunciamos esta palabra estamos saboreando a una yod, recreando su rastro como responsable de la transformación consonántica que ocurre del latín al español.
En el loco mundo de lo digital parece que la información fluye, fluye y nada se queda. Pero esta de hoy es la entrada número cien de un blog que nació dejando claro que no todo era yod en la Historia de la lengua. Si miras en el archivo del blog, a la derecha, podrás leer alguna de las viejas entradas. Tal vez las conozcas todas, y te apetece releer alguna, tal vez te acabes de incorporar y quieras ver de qué otras cosas hemos hablado en algunas de las 99 entradas previas a estas. La idea es que veas que no solo de yod... hablamos en este blog.
PD. Un beso agradecido a las abuelas que cuidan a los nietos en las plazas, creen o no nuevas yod cotidianas.

jueves, 27 de octubre de 2011

Foro Profele

Estos días hemos celebrado en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla el II Foro de Profesionales de Español como L2 (Profele). Profesionales que se dedican actualmente a la docencia del español como lengua extranjera, al trabajo en editoriales, de investigación o de gestión académica vinculada a ELE (e. lengua extranjera) han explicado a estudiantes o recién licenciados en Filología cómo llegaron a este mundo profesional y qué posibilidades y dificultades se encontraron.
Profesores de español para extranjeros fueron Américo Castro en París, Luis Cernuda en Eaton Eastings (Oxford) o Pedro Salinas en Madrid y Santander (en esas clases comenzó la historia de amor de la que hablamos en una de las primeras entradas del blog)... También muchos historiadores de la lengua han (hemos) compatibilizado sus clases e investigación con las clases de ELE. La historia de la lengua utiliza los antiguos materiales de enseñanza de español a extranjeros (gramáticas o métodos, manualitos de conversación, diccionarios) para examinar los estados de lengua en una determinada época: qué se enseña, que se dice que está anticuado en esos manuales de ELE.
Pregunto a los lectores de este blog: ¿alguno trabaja o ha trabajado alguna vez como profesor de español como segunda lengua? ¿En alguna ocasión habéis hablado de la lengua española de otras épocas en vuestras clases? De lengua vieja y lengua extranjera, cuéntanos tu experiencia y deja tu comentanrio...
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Estos días hemos celebrado en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla el II Foro de Profesionales de Español como L2 (Profele). Profesionales que se dedican actualmente a la docencia del español como lengua extranjera, al trabajo en editoriales, de investigación o de gestión académica vinculada a ELE (e. lengua extranjera) han explicado a estudiantes o recién licenciados en Filología cómo llegaron a este mundo profesional y qué posibilidades y dificultades se encontraron.
Profesores de español para extranjeros fueron Américo Castro en París, Luis Cernuda en Eaton Eastings (Oxford) o Pedro Salinas en Madrid y Santander (en esas clases comenzó la historia de amor de la que hablamos en una de las primeras entradas del blog)... También muchos historiadores de la lengua han (hemos) compatibilizado sus clases e investigación con las clases de ELE. La historia de la lengua utiliza los antiguos materiales de enseñanza de español a extranjeros (gramáticas o métodos, manualitos de conversación, diccionarios) para examinar los estados de lengua en una determinada época: qué se enseña, que se dice que está anticuado en esos manuales de ELE.
Pregunto a los lectores de este blog: ¿alguno trabaja o ha trabajado alguna vez como profesor de español como segunda lengua? ¿En alguna ocasión habéis hablado de la lengua española de otras épocas en vuestras clases? De lengua vieja y lengua extranjera, cuéntanos tu experiencia y deja tu comentanrio...

domingo, 23 de octubre de 2011

Jornadas Vocento El futuro en español

Recién vuelvo de viaje. El viernes 21 y el sábado 22 de octubre estuve en Logroño en la celebración de las I Jornadas Vocento sobre “El futuro en español” organizadas por www.larioja.com. Ha sido emocionante estar en La Rioja, tan cerca de los parajes hacia donde miramos cuando hablamos de los orígenes pasados del romance (como San Millán de la Cogolla, Ojacastro o Berceo) atendiendo a cuestiones sobre el presente y el futuro del español.
En el programa se reunían conferencias de Jorge Edwards, Humberto López Morales o Jon Juaristi, entre otros, con ponencias de filólogos, sociólogos, escritores, periodistas y hasta una vlogger (con v, porque no hace un blog escrito sino un blog de vídeos) como Cristtyspain. Podéis ver en esta web (una web con ñ) algunos resúmenes de prensa así como los resultados de la encuesta que sobre el uso del español en la red promovieron los organizadores. También he colgado en nuestra galería virtual algunas fotos.
Participé con el periodista Fermín Bocos y los profesores Ana Pano y Antonio Briz en una mesa sobre el tema jóvenes, nuevas tecnologías y español que llevaba el provocativo título de Escribimos como hablamos. En mi intervención (de título un poco largo: “Escondidas en las mesas, a gritos en las paredes: las palabras de la comunicación adolescente”) expuse que hay convenciones en la escritura (abreviaturas en pro de la economía pero también reduplicaciones en pro de la expresividad) tanto en los documentos medievales como en los SMS y en la escritura epistolar adolescente (no hay nada nuevo) y expuse algunas muestras de escritura adolescente no digital, esto es, literacidad adolescente "en analógico", en papel, en las que se podía observar cómo la naturaleza personal de algunos escritos de jóvenes propicia usos lingüísticos identitarios venidos de chats y SMS que no se observan en otros escritos también hechos por adolescentes donde la ortografía es estándar.
Pese al discurso generalizado socialmente de que la era digital arremete contra el idioma, el tono general de las intervenciones en las Jornadas ha sido optimista con respecto a los posibles efectos de las nuevas técnicas de comunicación sobre el español, aunque se llamó la atención continuamente sobre la necesidad de no traspasar convenciones de los géneros digitales a otros géneros donde su uso puede afectar a la imagen social del individuo.
Ahora es tiempo de preguntar: ¿eres de los que escribe los SMS o los tuits sin hurtar ni una letra o acortas absolutamente todo? ¿Empleas alguna abreviatura propia, absolutamente particular que nadie entiende? Deja tu comentario...
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Recién vuelvo de viaje. El viernes 21 y el sábado 22 de octubre estuve en Logroño en la celebración de las I Jornadas Vocento sobre “El futuro en español” organizadas por www.larioja.com. Ha sido emocionante estar en La Rioja, tan cerca de los parajes hacia donde miramos cuando hablamos de los orígenes pasados del romance (como San Millán de la Cogolla, Ojacastro o Berceo) atendiendo a cuestiones sobre el presente y el futuro del español.
En el programa se reunían conferencias de Jorge Edwards, Humberto López Morales o Jon Juaristi, entre otros, con ponencias de filólogos, sociólogos, escritores, periodistas y hasta una vlogger (con v, porque no hace un blog escrito sino un blog de vídeos) como Cristtyspain. Podéis ver en esta web (una web con ñ) algunos resúmenes de prensa así como los resultados de la encuesta que sobre el uso del español en la red promovieron los organizadores. También he colgado en nuestra galería virtual algunas fotos.
Participé con el periodista Fermín Bocos y los profesores Ana Pano y Antonio Briz en una mesa sobre el tema jóvenes, nuevas tecnologías y español que llevaba el provocativo título de Escribimos como hablamos. En mi intervención (de título un poco largo: “Escondidas en las mesas, a gritos en las paredes: las palabras de la comunicación adolescente”) expuse que hay convenciones en la escritura (abreviaturas en pro de la economía pero también reduplicaciones en pro de la expresividad) tanto en los documentos medievales como en los SMS y en la escritura epistolar adolescente (no hay nada nuevo) y expuse algunas muestras de escritura adolescente no digital, esto es, literacidad adolescente "en analógico", en papel, en las que se podía observar cómo la naturaleza personal de algunos escritos de jóvenes propicia usos lingüísticos identitarios venidos de chats y SMS que no se observan en otros escritos también hechos por adolescentes donde la ortografía es estándar.
Pese al discurso generalizado socialmente de que la era digital arremete contra el idioma, el tono general de las intervenciones en las Jornadas ha sido optimista con respecto a los posibles efectos de las nuevas técnicas de comunicación sobre el español, aunque se llamó la atención continuamente sobre la necesidad de no traspasar convenciones de los géneros digitales a otros géneros donde su uso puede afectar a la imagen social del individuo.
Ahora es tiempo de preguntar: ¿eres de los que escribe los SMS o los tuits sin hurtar ni una letra o acortas absolutamente todo? ¿Empleas alguna abreviatura propia, absolutamente particular que nadie entiende? Deja tu comentario...

martes, 18 de octubre de 2011

Recorriendo el Arqueológico

El Museo Arqueológico de Sevilla está un poco anticuado, algunas de las placas identificativas de las piezas siguen estando escritas con una vieja máquina de escribir y todo parece pedir una restauración o al menos una reactualización pronta... pero pese a ello sigue ofreciendo una gratísima visita.
Y eso hicimos el pasado martes. Dimos en el Arqueológico una clase emplazada de Historia de la lengua. Acompañados de Rodrigo Verano, del Departamento de Filología Clásica de la Universidad de Sevilla, y casi con 20 alumnos (no todos salen en esta foto, pero a todos gracias por asistir: es estimulante la respuesta) durante dos horas recorrimos la historia de la Península desde el Neolítico al dintel de Hermenegildo.
Me gusta particularmente el Arqueológico, tan distinto de otros museos relimpios y brillantes. De alguna forma en este caso el edificio se ha asimilado a la colección, más que al contrario: visitar los fondos del Paleolítico y Neolítico en un sótano se parece a la forma en que vivieron quienes, como los habitantes del suroeste de la Península, hacían en sus cuevas ídolos placa con grandes ojos soles; contemplar la reproducción del Tesoro del Carambolo en una sala oscura, donde se aloja también la que en este blog llamamos hace tiempo La diosa del primer texto, nos recuerda el hermetismo que por siglos rodeó al rico oro tartésico hasta que en los años 50 del siglo XX alguien rompió una vasija enterrada en la loma de un pueblo sevillano e hizo que entrase otra vez la luz en el reino de Argantonio; pasear por la sala de los retratos imperiales, luminosa, alta y rotunda como la arquitectura de Aníbal González, es de alguna forma también consonante con la estatua de Trajano, la hermosa cabeza de Adriano o los bustos de Galva o Marco Aurelio.
Hay, en suma, cierta coherencia (sin duda, no buscada) entre el continente y el contenido. Y nosotros, paseantes, vamos viendo cómo en una esquina de Hispania han ido variando las lenguas pero se han mantenido unas formas similares de creer en lo superior, de vivir y de amoldarse a lo nuevo.
Dejo en la Galería Flickr de nosolodeyod algunas fotos de la visita, que no será la última excursión que hagamos fuera del aula, buscando las pizarras que están lejos de las pizarras. ¿Qué pieza te gusto más o te pareció más interesante? ¿Has visitado otras exposiciones o yacimientos de arqueología? Deja tu comentario...
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El Museo Arqueológico de Sevilla está un poco anticuado, algunas de las placas identificativas de las piezas siguen estando escritas con una vieja máquina de escribir y todo parece pedir una restauración o al menos una reactualización pronta... pero pese a ello sigue ofreciendo una gratísima visita.
Y eso hicimos el pasado martes. Dimos en el Arqueológico una clase emplazada de Historia de la lengua. Acompañados de Rodrigo Verano, del Departamento de Filología Clásica de la Universidad de Sevilla, y casi con 20 alumnos (no todos salen en esta foto, pero a todos gracias por asistir: es estimulante la respuesta) durante dos horas recorrimos la historia de la Península desde el Neolítico al dintel de Hermenegildo.
Me gusta particularmente el Arqueológico, tan distinto de otros museos relimpios y brillantes. De alguna forma en este caso el edificio se ha asimilado a la colección, más que al contrario: visitar los fondos del Paleolítico y Neolítico en un sótano se parece a la forma en que vivieron quienes, como los habitantes del suroeste de la Península, hacían en sus cuevas ídolos placa con grandes ojos soles; contemplar la reproducción del Tesoro del Carambolo en una sala oscura, donde se aloja también la que en este blog llamamos hace tiempo La diosa del primer texto, nos recuerda el hermetismo que por siglos rodeó al rico oro tartésico hasta que en los años 50 del siglo XX alguien rompió una vasija enterrada en la loma de un pueblo sevillano e hizo que entrase otra vez la luz en el reino de Argantonio; pasear por la sala de los retratos imperiales, luminosa, alta y rotunda como la arquitectura de Aníbal González, es de alguna forma también consonante con la estatua de Trajano, la hermosa cabeza de Adriano o los bustos de Galva o Marco Aurelio.
Hay, en suma, cierta coherencia (sin duda, no buscada) entre el continente y el contenido. Y nosotros, paseantes, vamos viendo cómo en una esquina de Hispania han ido variando las lenguas pero se han mantenido unas formas similares de creer en lo superior, de vivir y de amoldarse a lo nuevo.
Dejo en la Galería Flickr de nosolodeyod algunas fotos de la visita, que no será la última excursión que hagamos fuera del aula, buscando las pizarras que están lejos de las pizarras. ¿Qué pieza te gusto más o te pareció más interesante? ¿Has visitado otras exposiciones o yacimientos de arqueología? Deja tu comentario...

lunes, 17 de octubre de 2011

Os presento...


¡mi web!



Espero que os guste y sea útil
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¡mi web!



Espero que os guste y sea útil

martes, 11 de octubre de 2011

No te empeñes

No te empeñes, no luches porque tú solo no puedes. Si perteneces a una institución prestigiosa, o puedes pontificar desde un medio de comunicación masivo (¡como este!) tal vez consigas cierto eco social. A lo mejor puedes crear un grupo de Facebook y empezar a generar tendencia, pero no te empeñes, no luches, porque tú solo no puedes frenar un cambio lingüístico.

En su libro Lenguaje y soledad, Ernest Gellner acuñó el sintagma el dilema de los Habsburgo, con el que se refería al hecho de que una cultura o un sistema social se defiende con más ruido y esfuerzo cuando justamente ya está llamado a morir . Lo aplicó a la casa real de los Habsburgo que perdió poco a poco cada una de las monarquías en que reinaba. Y lo podríamos aplicar también al anónimo autor del Appendix Probi.
El Appendix Probi es una lista de faltas que se incorporó como apéndice a la obra de gramática de Probo, posiblemente data del siglo V o del VI d.C. A través de las formas que se rechazan en él podemos saber cómo estaba discurriendo la evolución del llamado latín vulgar y qué cambios estaban en curso. En él se reclama, por ejemplo, que la gente diga numquam y non numqua, pero finalmente perdimos la -m y decimos nunca. Se denuncia que hay que decir stabulum non stablum pero ahora decimos establo; se conmina a decir vinea y non vinia, pero del surgimiento de esa i (¡una yod!) hemos hecho nacer viña y nos hemos olvidado del hiato vinea latino.

Voluntarioso y esforzado, el autor del Appendix Probi seguramente se enfadaba mucho al oír a sus conciudadanos perdiendo terminaciones, elidiendo vocales o dejando que se perdiera el sistema de casos... pero su empeño en defender un cambio lingüístico tan generalizado fue vano.
¿Construimos nuestro propio Appendix Probi de 2011 destinado a no ser tenido en cuenta por nadie? "Correo non mail", "bitácora non blog"... Deja tu comentario.
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No te empeñes, no luches porque tú solo no puedes. Si perteneces a una institución prestigiosa, o puedes pontificar desde un medio de comunicación masivo (¡como este!) tal vez consigas cierto eco social. A lo mejor puedes crear un grupo de Facebook y empezar a generar tendencia, pero no te empeñes, no luches, porque tú solo no puedes frenar un cambio lingüístico.

En su libro Lenguaje y soledad, Ernest Gellner acuñó el sintagma el dilema de los Habsburgo, con el que se refería al hecho de que una cultura o un sistema social se defiende con más ruido y esfuerzo cuando justamente ya está llamado a morir . Lo aplicó a la casa real de los Habsburgo que perdió poco a poco cada una de las monarquías en que reinaba. Y lo podríamos aplicar también al anónimo autor del Appendix Probi.
El Appendix Probi es una lista de faltas que se incorporó como apéndice a la obra de gramática de Probo, posiblemente data del siglo V o del VI d.C. A través de las formas que se rechazan en él podemos saber cómo estaba discurriendo la evolución del llamado latín vulgar y qué cambios estaban en curso. En él se reclama, por ejemplo, que la gente diga numquam y non numqua, pero finalmente perdimos la -m y decimos nunca. Se denuncia que hay que decir stabulum non stablum pero ahora decimos establo; se conmina a decir vinea y non vinia, pero del surgimiento de esa i (¡una yod!) hemos hecho nacer viña y nos hemos olvidado del hiato vinea latino.

Voluntarioso y esforzado, el autor del Appendix Probi seguramente se enfadaba mucho al oír a sus conciudadanos perdiendo terminaciones, elidiendo vocales o dejando que se perdiera el sistema de casos... pero su empeño en defender un cambio lingüístico tan generalizado fue vano.
¿Construimos nuestro propio Appendix Probi de 2011 destinado a no ser tenido en cuenta por nadie? "Correo non mail", "bitácora non blog"... Deja tu comentario.

sábado, 8 de octubre de 2011

Cita



De los Proverbios y cantares de Antonio Machado:





-Ya se oyen palabras viejas.
-Pues aguzad las orejas.
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De los Proverbios y cantares de Antonio Machado:





-Ya se oyen palabras viejas.
-Pues aguzad las orejas.

lunes, 3 de octubre de 2011

¿Crees en la reencarnación?

Siempre la misma historia: quienes creen en la reencarnación piensan que en la otra vida fueron Cleopatra, Octavio, Napoleón o Greta Garbo. Deberían leer la entretenida (y no más que eso) novela Maldito karma de David Safier en la que se narran las reencarnaciones de una presentadora alemana de televisión en una hormiga, un gusano y... (¡no cuento más!, ¡lee!).

El karma es un concepto religioso indio, en el diccionario de la RAE lo definen como: ‘energía derivada de los actos que condiciona cada una de las sucesivas reencarnaciones, hasta que se alcanza la perfección’. Es una palabra del sánscrito (lengua ya muerta de la India) que ha llegado al español a través del inglés y que se incorporó muy recientemente (después de 1992) al diccionario académico.
En la historia de la lengua también hay formas lingüísticas que mueren y luego reaparecen convertidas en otra cosa. A este modelo de comportamiento no lo llamamos reencarnación, sino, siguiendo la propuesta del académico P. Álvarez de Miranda poligénesis temporal, y un ejemplo lo tenemos en las palabras azafata y deporte. Azafata era un término que se empleaba en la Edad Media para aludir a las camareras de la reina, que portaban un azafate ‘canastillo’ mientras las reinas se vestían. Cuando surge la navegación aérea, para traducir el inglés stewardess ‘mayordoma’ se emplea azafata (frente a la creación léxica por compuesto, propia del español de América: aeromoza). Por su parte, deporte (o depuerto) se empleaba en la Edad Media con el significado de ‘entretenimiento, solaz’ y muy posteriormente sirvió para traducir al inglés sport.
Fíjate en estas palabras del español ya muertas: cras ('mañana'), alfóncigo ('pistacho'), adufe ('pandero'), miga ('escuela de niñas'), ý ('allí') ¿las resucitarías o las reencarnarías con algún significado nuevo? ¿Qué palabra perdida harías que se reencarnase en otra cosa? Cuida de tu karma, inventa un poco y deja tu comentario.
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Siempre la misma historia: quienes creen en la reencarnación piensan que en la otra vida fueron Cleopatra, Octavio, Napoleón o Greta Garbo. Deberían leer la entretenida (y no más que eso) novela Maldito karma de David Safier en la que se narran las reencarnaciones de una presentadora alemana de televisión en una hormiga, un gusano y... (¡no cuento más!, ¡lee!).

El karma es un concepto religioso indio, en el diccionario de la RAE lo definen como: ‘energía derivada de los actos que condiciona cada una de las sucesivas reencarnaciones, hasta que se alcanza la perfección’. Es una palabra del sánscrito (lengua ya muerta de la India) que ha llegado al español a través del inglés y que se incorporó muy recientemente (después de 1992) al diccionario académico.
En la historia de la lengua también hay formas lingüísticas que mueren y luego reaparecen convertidas en otra cosa. A este modelo de comportamiento no lo llamamos reencarnación, sino, siguiendo la propuesta del académico P. Álvarez de Miranda poligénesis temporal, y un ejemplo lo tenemos en las palabras azafata y deporte. Azafata era un término que se empleaba en la Edad Media para aludir a las camareras de la reina, que portaban un azafate ‘canastillo’ mientras las reinas se vestían. Cuando surge la navegación aérea, para traducir el inglés stewardess ‘mayordoma’ se emplea azafata (frente a la creación léxica por compuesto, propia del español de América: aeromoza). Por su parte, deporte (o depuerto) se empleaba en la Edad Media con el significado de ‘entretenimiento, solaz’ y muy posteriormente sirvió para traducir al inglés sport.
Fíjate en estas palabras del español ya muertas: cras ('mañana'), alfóncigo ('pistacho'), adufe ('pandero'), miga ('escuela de niñas'), ý ('allí') ¿las resucitarías o las reencarnarías con algún significado nuevo? ¿Qué palabra perdida harías que se reencarnase en otra cosa? Cuida de tu karma, inventa un poco y deja tu comentario.

martes, 27 de septiembre de 2011

Un sombrero y el papel del estudiante en la Universidad

Hoy han comenzado mis clases del curso 2011/2012, con la asignatura Historia de la Lengua Española (bienvenidos, por cierto, mis nuevos alumnos a este blog). Ante el nuevo curso, uno se plantea otra vez cómo lograr que la materia llegue y que no genere miedos, sino responsabilidad o ganas de saber más. Como en los concursos, podría llegar a prometer premios a los alumnos más aplicados. ¿Regalar tal vez un sombrero de tres picos? Tal fue el obsequio conseguido en 1793 por el alumno más brillante del Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla en los exámenes de Caligrafía, Doctrina Cristiana, Ortografía, Lectura y Gramática; la documentación de las actas de la época así nos testimonia el acuerdo de entrega de premios:

por lo que respecta al grado de excelente que [Josef de Muros] ha merecido se le premie dandole un sombrero nuevo de tres picos con una cucarda de color seleste, cuia divisa de premio traherá usando de ella los dia que salga con uniforme hasta concluir el año escolar, y que asimismo se le haga, y dè una Camisola con bueltas.


Superando la anécdota, me pregunto cuál es el sentido de estudiar en una universidad, más de allá de aprobar o de ganarse un sombrero nuevo. Viene a mis manos un precioso librito en el que N. Vara Ferrero ha recuperado dos charlas inéditas que Pedro Salinas dio en su exilio portorriqueño en los años 40: Defensa del estudiante y de la universidad (Sevilla, Editorial Renacimiento). En tales conferencias, Salinas (visionario de la situación actual de la Universidad española) alertaba del nuevo viraje que parecía estar tomando la Universidad en el mundo: la celeridad en la adquisición de los conocimientos y el estudio deshumanizado.

"en la Universidad actual se hace evidente una contraposición de dos tipos de enseñanza: la de enseñanza de hechos y la de valores. Existe una coincidencia en la necesidad de que la Universidad sea, más que una escuela de entrenamiento profesional, un centro de formación del hombre y de orientación de su tarea vital"
"El estudiante debe tener clara conciencia de lo que es, de su papel, y de su importancia, modestamente. Y de ahí debe nacerle un sentimiento de responsabilidad hacia sí mismo y los demás. Esto es, debe preguntarse ¿qué hago, qué estoy haciendo, lo hago bien, lo puedo hacer mejor? Ese deseo de mejorarse es lo esencial. El estudiante se hace en la Universidad para el mundo. Y debe hacerse para el beneficio de los grandes valores humanos, verdad, justicia, no para su beneficio económico personal. La Universidad no es un negocio, es una empresa de alta mira: la formación del estudiante constituye un acto de altruismo y no de egoísmo".

Hoy, en el primer día de clase, me pregunto qué quieren los alumnos y qué podemos y queremos proporcionarles los profesores; pienso en cómo inevitablemente nuestra enseñanza de los hechos puede ilustrar sobre nuestros valores y qué puede mejorar el estudiante que tengo ante mí. ¿Es la Universidad algo más que el espacio físico donde nos enseñan Lengua? ¿Qué podemos hacer quienes la componemos para que no sea un fábrica de certificados deshumanizados? Deja tu comentario (no te regalaré un sombrero).

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Hoy han comenzado mis clases del curso 2011/2012, con la asignatura Historia de la Lengua Española (bienvenidos, por cierto, mis nuevos alumnos a este blog). Ante el nuevo curso, uno se plantea otra vez cómo lograr que la materia llegue y que no genere miedos, sino responsabilidad o ganas de saber más. Como en los concursos, podría llegar a prometer premios a los alumnos más aplicados. ¿Regalar tal vez un sombrero de tres picos? Tal fue el obsequio conseguido en 1793 por el alumno más brillante del Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla en los exámenes de Caligrafía, Doctrina Cristiana, Ortografía, Lectura y Gramática; la documentación de las actas de la época así nos testimonia el acuerdo de entrega de premios:

por lo que respecta al grado de excelente que [Josef de Muros] ha merecido se le premie dandole un sombrero nuevo de tres picos con una cucarda de color seleste, cuia divisa de premio traherá usando de ella los dia que salga con uniforme hasta concluir el año escolar, y que asimismo se le haga, y dè una Camisola con bueltas.


Superando la anécdota, me pregunto cuál es el sentido de estudiar en una universidad, más de allá de aprobar o de ganarse un sombrero nuevo. Viene a mis manos un precioso librito en el que N. Vara Ferrero ha recuperado dos charlas inéditas que Pedro Salinas dio en su exilio portorriqueño en los años 40: Defensa del estudiante y de la universidad (Sevilla, Editorial Renacimiento). En tales conferencias, Salinas (visionario de la situación actual de la Universidad española) alertaba del nuevo viraje que parecía estar tomando la Universidad en el mundo: la celeridad en la adquisición de los conocimientos y el estudio deshumanizado.

"en la Universidad actual se hace evidente una contraposición de dos tipos de enseñanza: la de enseñanza de hechos y la de valores. Existe una coincidencia en la necesidad de que la Universidad sea, más que una escuela de entrenamiento profesional, un centro de formación del hombre y de orientación de su tarea vital"
"El estudiante debe tener clara conciencia de lo que es, de su papel, y de su importancia, modestamente. Y de ahí debe nacerle un sentimiento de responsabilidad hacia sí mismo y los demás. Esto es, debe preguntarse ¿qué hago, qué estoy haciendo, lo hago bien, lo puedo hacer mejor? Ese deseo de mejorarse es lo esencial. El estudiante se hace en la Universidad para el mundo. Y debe hacerse para el beneficio de los grandes valores humanos, verdad, justicia, no para su beneficio económico personal. La Universidad no es un negocio, es una empresa de alta mira: la formación del estudiante constituye un acto de altruismo y no de egoísmo".

Hoy, en el primer día de clase, me pregunto qué quieren los alumnos y qué podemos y queremos proporcionarles los profesores; pienso en cómo inevitablemente nuestra enseñanza de los hechos puede ilustrar sobre nuestros valores y qué puede mejorar el estudiante que tengo ante mí. ¿Es la Universidad algo más que el espacio físico donde nos enseñan Lengua? ¿Qué podemos hacer quienes la componemos para que no sea un fábrica de certificados deshumanizados? Deja tu comentario (no te regalaré un sombrero).

lunes, 19 de septiembre de 2011

Morir por una edición

La semana pasada se celebró en Sevilla el Curso de Edición de Textos y Crítica Textual codirigido por los profesores Rafael Bonilla, de la Universidad de Córdoba, y Giuseppe Mazzochi, de la Universidad de Pavia. Este curso lleva ya tres años celebrándose y es todo un éxito por su carácter práctico y la calidad de sus ponentes (A. Baldissera, P. Pintacuda, A. Alonso y J. M. Micó, además de los propios directores).

En las fotos que he colgado en nuestra galería veréis imágenes del curso y también del escenario donde se celebró: el Monasterio de Santa María de las Cuevas de Sevilla, en la Isla de la Cartuja. Ahí tiene una de sus sedes la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA, entidad organizadora). La Isla de la Cartuja es muy conocida por haberse celebrado allí la Exposición Universal de 1992. En el Monasterio sito en ella se mezclan las huertas y los edificios de los cartujos (frailes y legos) que vivieron en la soledad de la isla hispalense, las chimeneas-torre de la fábrica de cerámica Pickman (la de las famosas vajillas de la Cartuja) que se instaló allí tras la expulsión de los cartujos en el XIX y las restauraciones, jardines aromáticos y nuevos inmuebles que se hicieron en la Expo para acoger al hoy malogradísimo Pabellón del siglo XV. Actualmente conviven en toda esa lista de edificios el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, el Instituto de Patrimonio Histórico y la UNIA. Es como una colección de bellos objetos decadentes donde el paseante, recorriendo generalmente en soledad los jardines y los corredores, no termina de manejarse, perdido en el atractivo misterio de un monasterio vacío.
La misma atracción hacia algo bello e indescifrable se siente cuando por primera vez uno se enfrenta a un manuscrito o impreso que quiere editar, también perdido sin pistas que ayuden con notas al pie de página, aclaración de pasajes difíciles o transcripción de letras oscuras. Editar un texto es prepararlo para difundirlo, explicado, anotado, bien transcrito. Al otro lado del proceso, el lector que toma un libro debe contar con la información suficiente sobre cómo se ha preparado la edidión, qué texto se ha tomado como base, cómo se ha intervenido... De todas estas cuestiones se ha tratado en el curso, al que asistí un año más atraída por la relación entre la Historia de la Lengua y la Crítica Textual, que es una de mis debilidades investigadoras. En efecto, la Historia de la Lengua no sólo está presente en el proceso de edición para aclarar usos lingüísticos hoy perdidos sino también de muchas otras formas, como creo se puede ver en el libro Historia de la lengua y crítica textual que hace cinco años publicamos un grupo de compañeros de diversas universidades españolas
El profesor Mazzochi pronunció en el curso una frase que me pareció brillante: No podemos matarnos por una variante textual, pero sí morir una edición. Y ese enunciado resonaba en mi cabeza mientras cruzando cada día el puente sobre el Guadalquivir, yendo al curso, acariciaba la idea de coger otra vez los manuscritos y volver a editar. Mmmm...
¿Tenéis alguna queja sobre el editor de algún libro que recientemente hayáis tenido entre manos? ¿Habéis editado alguna vez? ¿Qué podemos pedir y qué debemos impedir a ese intermediario entre nosotros y el texto que es el editor? Deja tu comentario...

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La semana pasada se celebró en Sevilla el Curso de Edición de Textos y Crítica Textual codirigido por los profesores Rafael Bonilla, de la Universidad de Córdoba, y Giuseppe Mazzochi, de la Universidad de Pavia. Este curso lleva ya tres años celebrándose y es todo un éxito por su carácter práctico y la calidad de sus ponentes (A. Baldissera, P. Pintacuda, A. Alonso y J. M. Micó, además de los propios directores).

En las fotos que he colgado en nuestra galería veréis imágenes del curso y también del escenario donde se celebró: el Monasterio de Santa María de las Cuevas de Sevilla, en la Isla de la Cartuja. Ahí tiene una de sus sedes la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA, entidad organizadora). La Isla de la Cartuja es muy conocida por haberse celebrado allí la Exposición Universal de 1992. En el Monasterio sito en ella se mezclan las huertas y los edificios de los cartujos (frailes y legos) que vivieron en la soledad de la isla hispalense, las chimeneas-torre de la fábrica de cerámica Pickman (la de las famosas vajillas de la Cartuja) que se instaló allí tras la expulsión de los cartujos en el XIX y las restauraciones, jardines aromáticos y nuevos inmuebles que se hicieron en la Expo para acoger al hoy malogradísimo Pabellón del siglo XV. Actualmente conviven en toda esa lista de edificios el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, el Instituto de Patrimonio Histórico y la UNIA. Es como una colección de bellos objetos decadentes donde el paseante, recorriendo generalmente en soledad los jardines y los corredores, no termina de manejarse, perdido en el atractivo misterio de un monasterio vacío.
La misma atracción hacia algo bello e indescifrable se siente cuando por primera vez uno se enfrenta a un manuscrito o impreso que quiere editar, también perdido sin pistas que ayuden con notas al pie de página, aclaración de pasajes difíciles o transcripción de letras oscuras. Editar un texto es prepararlo para difundirlo, explicado, anotado, bien transcrito. Al otro lado del proceso, el lector que toma un libro debe contar con la información suficiente sobre cómo se ha preparado la edidión, qué texto se ha tomado como base, cómo se ha intervenido... De todas estas cuestiones se ha tratado en el curso, al que asistí un año más atraída por la relación entre la Historia de la Lengua y la Crítica Textual, que es una de mis debilidades investigadoras. En efecto, la Historia de la Lengua no sólo está presente en el proceso de edición para aclarar usos lingüísticos hoy perdidos sino también de muchas otras formas, como creo se puede ver en el libro Historia de la lengua y crítica textual que hace cinco años publicamos un grupo de compañeros de diversas universidades españolas
El profesor Mazzochi pronunció en el curso una frase que me pareció brillante: No podemos matarnos por una variante textual, pero sí morir una edición. Y ese enunciado resonaba en mi cabeza mientras cruzando cada día el puente sobre el Guadalquivir, yendo al curso, acariciaba la idea de coger otra vez los manuscritos y volver a editar. Mmmm...
¿Tenéis alguna queja sobre el editor de algún libro que recientemente hayáis tenido entre manos? ¿Habéis editado alguna vez? ¿Qué podemos pedir y qué debemos impedir a ese intermediario entre nosotros y el texto que es el editor? Deja tu comentario...

jueves, 15 de septiembre de 2011

No sin Nebrija

Aunque aún no hemos empezado las clases, el letargo del verano se ha acabado de golpe. Como para muchos otros, para mí el año empieza en septiembre, cerrando prensa, revista y novelas para abrir los catálogos de editoriales y bibliotecas a la búsqueda de novedades bibliográficas. Igualmente, otra señal de que el año está arrancando es que comience el ya clásico Curso de Formación de Profesores de Español como L2 que se celebra desde hace 10 años cada mes de septiembre en la Facultad de Filología en colaboración con el Instituto Cervantes dirigido por la profesora Eva Bravo y en el que suelo participar con una charla. La cuestión es que, casualmente o no, ambos indicios de comienzo de etapa han coincidido en algo este año: recordarme que puedo empezar el curso, pero no sin Nebrija. Por una parte, me tropiezo con varios libros recientemente aparecidos que versan sobre el gramático sevillano y nos ayudan a reconstruir su vida y a saber más de su obra. (Así, en la foto podéis ver la recopilación póstuma de estudios sobre Nebrija de José Perona, la edición de la Gramática castellana que acaba de salir en la nueva colección de Clásicos auspiciada por la RAE y el contundente estudio de Pellen y Tollis sobre las grafías y la lengua de la Gramática ).
Por otro lado, el propio Curso de L2 (del que dejo algunas fotos en la recién estrenada galería virtual de fotos de nosolodeyod aquí) se abría con la conferencia inaugural del catedrático de la Universidad de Salamanca J. J. Gómez Asencio "De gramática en E/LE" (Español lengua Extranjera) aludiendo a la figura de Nebrija y subrayando su valor precursor en la historia de la gramática española. Es curioso comprobar lo actual, lo viva que la Gramática castellana (1492) de Antonio de Nebrija sigue estando en la investigación y la enseñanza de la lengua española. El propio Gómez Asencio es autor de un libro de título muy provocador: Nebrija vive. Y viendo este renovadísimo panorama bibliográfico naturalmente parece que es así. El sevillano declaró que escribía la Gramática por varios motivos, entre ellos justamente la difusión del español entre no hispanohablantes, o sea, la puesta en circulación de lo que hoy llamaríamos un material para la enseñanza de español como los que se presentan en el Curso de L2.
Si el español es tu segunda lengua, ¿recuerdas cómo fueron tus libros y diccionarios con los que aprendiste a hablar español? Si el español es tu primera lengua, ¿recuerdas el nombre de algún gramático del español que hayas estudiado? ¿Tienes alguna gramática en casa? ¿Cuál? Deja tu comentario...
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Aunque aún no hemos empezado las clases, el letargo del verano se ha acabado de golpe. Como para muchos otros, para mí el año empieza en septiembre, cerrando prensa, revista y novelas para abrir los catálogos de editoriales y bibliotecas a la búsqueda de novedades bibliográficas. Igualmente, otra señal de que el año está arrancando es que comience el ya clásico Curso de Formación de Profesores de Español como L2 que se celebra desde hace 10 años cada mes de septiembre en la Facultad de Filología en colaboración con el Instituto Cervantes dirigido por la profesora Eva Bravo y en el que suelo participar con una charla. La cuestión es que, casualmente o no, ambos indicios de comienzo de etapa han coincidido en algo este año: recordarme que puedo empezar el curso, pero no sin Nebrija. Por una parte, me tropiezo con varios libros recientemente aparecidos que versan sobre el gramático sevillano y nos ayudan a reconstruir su vida y a saber más de su obra. (Así, en la foto podéis ver la recopilación póstuma de estudios sobre Nebrija de José Perona, la edición de la Gramática castellana que acaba de salir en la nueva colección de Clásicos auspiciada por la RAE y el contundente estudio de Pellen y Tollis sobre las grafías y la lengua de la Gramática ).
Por otro lado, el propio Curso de L2 (del que dejo algunas fotos en la recién estrenada galería virtual de fotos de nosolodeyod aquí) se abría con la conferencia inaugural del catedrático de la Universidad de Salamanca J. J. Gómez Asencio "De gramática en E/LE" (Español lengua Extranjera) aludiendo a la figura de Nebrija y subrayando su valor precursor en la historia de la gramática española. Es curioso comprobar lo actual, lo viva que la Gramática castellana (1492) de Antonio de Nebrija sigue estando en la investigación y la enseñanza de la lengua española. El propio Gómez Asencio es autor de un libro de título muy provocador: Nebrija vive. Y viendo este renovadísimo panorama bibliográfico naturalmente parece que es así. El sevillano declaró que escribía la Gramática por varios motivos, entre ellos justamente la difusión del español entre no hispanohablantes, o sea, la puesta en circulación de lo que hoy llamaríamos un material para la enseñanza de español como los que se presentan en el Curso de L2.
Si el español es tu segunda lengua, ¿recuerdas cómo fueron tus libros y diccionarios con los que aprendiste a hablar español? Si el español es tu primera lengua, ¿recuerdas el nombre de algún gramático del español que hayas estudiado? ¿Tienes alguna gramática en casa? ¿Cuál? Deja tu comentario...

martes, 6 de septiembre de 2011

Así se van las lenguas variando

Desde que en el oriente se descubre / Hasta que el sol se esconde en el ocaso. / Passa y dexa los árboles otubre / Desnudos al rigor de escarcha fría, / Y abril de nueuos pámpanos los cubre. / Passa la noche, y viene luego el día: / Assí se van los tiempos variando / Que el cielo tras vn mal vn bien embía. / Mas yo, cuytado, que viví cantando, / Ya libre, por mi mal, de la mudança / Que en todo suele aver, muero llorando.





Acaba de publicarse el libro Así se van las lenguas variando. Nuevas tendencias en la investigación del cambio lingüístico en español (Berna, Editorial Peter Lang), que hemos editado la profesora de la Universidad de Estrasburgo Mónica Castillo Lluch y yo. En él se recogen catorce textos de investigación que se presentaron en la sección sobre Historia del español que coordinamos en 2009 en los Hispanistentag de Tübingen. Es una monografía dirigida a especialistas en historia de la lengua cuyo índice podéis ver aquí.

El título proviene de uno de los versos de esa Égloga escrita por Juan de Morales a principios del XVII. En ella se recrea el debate pastoril entre Coridón y Tirsis y se pinta a la mudança como consecuencia connatural del paso del tiempo: la llegada de los nuevos pámpanos tras la escarcha y el curso imparable de las noches y los días son efecto de que los tiempos se van variando. Frente al cíclico y esperable curso de las estaciones, en las lenguas no se dan fases previsibles; tampoco hay en ellas males y bienes como los que según la égloga envía el cielo. Las lenguas cambian y van variando y ninguna está libre de ese cambio, salvo las que están en el preludio de su muerte, porque, como el pastor, ya libres de la mudança mueren llorando.
Estos son los datos bibliográficos del libro, por si queréis solicitar su compra a la biblioteca de vuestra universidad:

Castillo Lluch, Mónica; Lola Pons Rodríguez (2011): Así se van las lenguas variando. Nuevas tendencias en la investigación sobre el cambio lingüístico en español. Berna: Peter Lang: Fondo Hispánico de Lingüística y Filología.ISBN 978-3-0343-0565-5. Número de páginas: 435.

Aprovechando esta entrada, inauguramos un espacio de Nosolodeyod en la página de fotos en línea Flickr. Lo abro colgando algunas fotos del congreso de los Hispanistentag de Tübingen de 2009 que está en la base de este libro recién aparecido.
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Desde que en el oriente se descubre / Hasta que el sol se esconde en el ocaso. / Passa y dexa los árboles otubre / Desnudos al rigor de escarcha fría, / Y abril de nueuos pámpanos los cubre. / Passa la noche, y viene luego el día: / Assí se van los tiempos variando / Que el cielo tras vn mal vn bien embía. / Mas yo, cuytado, que viví cantando, / Ya libre, por mi mal, de la mudança / Que en todo suele aver, muero llorando.





Acaba de publicarse el libro Así se van las lenguas variando. Nuevas tendencias en la investigación del cambio lingüístico en español (Berna, Editorial Peter Lang), que hemos editado la profesora de la Universidad de Estrasburgo Mónica Castillo Lluch y yo. En él se recogen catorce textos de investigación que se presentaron en la sección sobre Historia del español que coordinamos en 2009 en los Hispanistentag de Tübingen. Es una monografía dirigida a especialistas en historia de la lengua cuyo índice podéis ver aquí.

El título proviene de uno de los versos de esa Égloga escrita por Juan de Morales a principios del XVII. En ella se recrea el debate pastoril entre Coridón y Tirsis y se pinta a la mudança como consecuencia connatural del paso del tiempo: la llegada de los nuevos pámpanos tras la escarcha y el curso imparable de las noches y los días son efecto de que los tiempos se van variando. Frente al cíclico y esperable curso de las estaciones, en las lenguas no se dan fases previsibles; tampoco hay en ellas males y bienes como los que según la égloga envía el cielo. Las lenguas cambian y van variando y ninguna está libre de ese cambio, salvo las que están en el preludio de su muerte, porque, como el pastor, ya libres de la mudança mueren llorando.
Estos son los datos bibliográficos del libro, por si queréis solicitar su compra a la biblioteca de vuestra universidad:

Castillo Lluch, Mónica; Lola Pons Rodríguez (2011): Así se van las lenguas variando. Nuevas tendencias en la investigación sobre el cambio lingüístico en español. Berna: Peter Lang: Fondo Hispánico de Lingüística y Filología.ISBN 978-3-0343-0565-5. Número de páginas: 435.

Aprovechando esta entrada, inauguramos un espacio de Nosolodeyod en la página de fotos en línea Flickr. Lo abro colgando algunas fotos del congreso de los Hispanistentag de Tübingen de 2009 que está en la base de este libro recién aparecido.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Empezando a andar...

Ya estamos aquí otra vez, de nuevo se abre el blog de Historia de la Lengua nosolodeyod para acompañarnos de septiembre a julio.

Empezamos a andar con una novedad: aunque la dirección habitual (nosolodeyod.blogspot.com) sigue funcionando, nos hemos convertido en "punto.com", así que ahora el blog se redirecciona automáticamente a http://www.nosolodeyod.com/. Cosas que pasan. Sigue además abierto nuestro canal de Twitter en el que publicamos enlaces más “urgentes” a noticias relacionadas con el español, guiños a la Historia de la Lengua, avisos de efemérides... Si tenéis Twitter podéis haceros seguidores de nosolodeyod y, si no lo tenéis, ver directamente los tweets en la columna superior derecha del blog (parece que últimamente el blog se ve mejor en Mozilla que en Internet Explorer, también cosas que pasan).




Siguiendo la tradicion de empezar con una foto de pies, este año elegimos los pies de Valle Inclán, en su estatua madrileña frente a la Biblioteca Nacional y citando los versos de su destartalado poema Aleluya (lo podéis leer aquí; por cierto, localizad el guiño que hace a Berceo): Hay que crear eternamente y dar al viento la simiente. Nos aplicamos y empezamos a crear en el surco virtual que abrimos con la simiente de yod hace casi dos años.
Bienvenidos un curso más al blog. A esto le dais sentido los lectores, con vuestras visitas y comentarios, así que gracias por adelantado por leerme. Tengo el pie en la línea de salida, ¿y vosotros? Preparados, listos ¡yod!

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Ya estamos aquí otra vez, de nuevo se abre el blog de Historia de la Lengua nosolodeyod para acompañarnos de septiembre a julio.

Empezamos a andar con una novedad: aunque la dirección habitual (nosolodeyod.blogspot.com) sigue funcionando, nos hemos convertido en "punto.com", así que ahora el blog se redirecciona automáticamente a http://www.nosolodeyod.com/. Cosas que pasan. Sigue además abierto nuestro canal de Twitter en el que publicamos enlaces más “urgentes” a noticias relacionadas con el español, guiños a la Historia de la Lengua, avisos de efemérides... Si tenéis Twitter podéis haceros seguidores de nosolodeyod y, si no lo tenéis, ver directamente los tweets en la columna superior derecha del blog (parece que últimamente el blog se ve mejor en Mozilla que en Internet Explorer, también cosas que pasan).




Siguiendo la tradicion de empezar con una foto de pies, este año elegimos los pies de Valle Inclán, en su estatua madrileña frente a la Biblioteca Nacional y citando los versos de su destartalado poema Aleluya (lo podéis leer aquí; por cierto, localizad el guiño que hace a Berceo): Hay que crear eternamente y dar al viento la simiente. Nos aplicamos y empezamos a crear en el surco virtual que abrimos con la simiente de yod hace casi dos años.
Bienvenidos un curso más al blog. A esto le dais sentido los lectores, con vuestras visitas y comentarios, así que gracias por adelantado por leerme. Tengo el pie en la línea de salida, ¿y vosotros? Preparados, listos ¡yod!

lunes, 4 de julio de 2011

Puesto ya el pie en el estribo... hasta pronto

Así Miguel de Cervantes se refería al propio final de su vida en una dedicatoria al Conde de Lemos con la que cerraba en 1616 la escritura de su Persiles:




Puesto ya el pie en el estribo
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo.



Nos podemos despedir con hasta luego, chao, chau (como aprendí leyendo a Cortázar o Benedetti), hasta la vista. En latín se despedían con VALE, del verbo VALERE (‘ser fuerte’, ‘tener salud’) que aparecía en fórmulas desiderativas como vale, valete, cura ut valeas (cuida de estar bien), si vales, bene est, ego valeo etc. Con adiós (de la expresión a Dios seas) se despedía Cervantes del mundo, días antes de morir, en otro pasaje del Persiles: Adiós gracias, adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida.


Nosolodeyod también se despide. Volvemos al blog en septiembre, como siempre, con novedades. Mejor descansar en verano para ir cogiendo carrerilla. Ponemos el pie en el estribo por este curso y nos tomamos ya las vacaciones, ha sido un curso agotador y toca estar en muchos sentidos wireless -sin red:
Y tú, ¿de qué forma te sueles despedir? ¿Cómo cierras una conversación telefónica o un correo electrónico? ¿Has observado diferencias entre tus fórmulas de despedida y las de gente mayor o menor que tú? Deja tu comentario y... hasta pronto.
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Así Miguel de Cervantes se refería al propio final de su vida en una dedicatoria al Conde de Lemos con la que cerraba en 1616 la escritura de su Persiles:




Puesto ya el pie en el estribo
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo.



Nos podemos despedir con hasta luego, chao, chau (como aprendí leyendo a Cortázar o Benedetti), hasta la vista. En latín se despedían con VALE, del verbo VALERE (‘ser fuerte’, ‘tener salud’) que aparecía en fórmulas desiderativas como vale, valete, cura ut valeas (cuida de estar bien), si vales, bene est, ego valeo etc. Con adiós (de la expresión a Dios seas) se despedía Cervantes del mundo, días antes de morir, en otro pasaje del Persiles: Adiós gracias, adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida.


Nosolodeyod también se despide. Volvemos al blog en septiembre, como siempre, con novedades. Mejor descansar en verano para ir cogiendo carrerilla. Ponemos el pie en el estribo por este curso y nos tomamos ya las vacaciones, ha sido un curso agotador y toca estar en muchos sentidos wireless -sin red:
Y tú, ¿de qué forma te sueles despedir? ¿Cómo cierras una conversación telefónica o un correo electrónico? ¿Has observado diferencias entre tus fórmulas de despedida y las de gente mayor o menor que tú? Deja tu comentario y... hasta pronto.

domingo, 26 de junio de 2011

Graduación de una nueva promoción de Filología

El viernes pasado se celebró el acto de graduación de la promoción de Filología 2006-2011 de la Universidad de Sevilla. El discurso del acto corrió a cargo del profesor Manuel Ariza. Aunque el texto poco tiene que ver con la historia de la lengua, me ha parecido interesante reproducirlo aquí (aunque fragmentariamente): es una lectura entretenida, muy propia de este tiempo prevacacional que tenemos en España y fresquita para combatir el calor.
No hice fotos: si me pasáis alguna la cuelgo.
El cultivo de la patata. Discurso
Ilmo. Sr. Decano, ilmo. equipo decanal, apreciados colegas, queridos alumnos, familias, amigos.
Quiero agradecer al decano y a los estudiantes que me hayan conferido el honor de hablaros en esta ocasión solemne. Mi charla se va a titular “el cultivo de la patata”.
Me han dicho que no debo hablar de cosas tristes ni de cosas demasiado serias. Tampoco debo hablar de algo de mi especialidad porque es una fiesta de todas las filologías, y me han dicho que tampoco debo hablar de religión ni de política. Y mi mujer me ha dicho que no hable de mi familia no sé por qué, porque tengo una familia estupenda y podría contar muchas anécdotas divertidas. Además no debo hablar de sexo ni de futbol, esto también me lo ha dicho mi mujer, que evidentemente no se fía de mí. Así es que realmente no sé de qué hablar.
Podría hablar de mí, que es un tema muy interesante e instructivo y así contestar a algunas preguntas que quizá se haya hecho algún alumno, como, por ejemplo, ¿cómo habrá llegado a catedrático un tío como este? Es pregunta que se hicieron muchas veces mis padres y que nunca he sabido contestar como no sea “pues, a lo tonto”, “porque tenía amigos en el tribunal”. (...) En fin, que no sé de qué hablar. Sé cómo hay que hacerlo, eso sí, que para eso uno tiene muchas tablas – mejor sería decir, tarimas -. El discurso tiene que estar bien estructurado, con su exposición, nudo y desenlace (por cierto, ¿alguna vez os han explicado qué es eso de nudo?) Una obra puede empezar in medias res, que es como cuando llegas tarde al cine, o cuando una novela policiaca comienza diciéndote quién es el asesino. (...) Bueno, sigo con lo mío.
Importante es el tono. Una entonación engolada, con grandes altibajos flexivos, pausas largas, interrogaciones retóricas, etc. confiere al discurso un plus de solemnidad, eso es cierto; pero, al mismo tiempo, puede resultar inapropiado si el contenido no se corresponde con ese tono solemne. Por ejemplo, si se habla del cultivo de la patata – ¿veis cómo el título tenía justificación? – y digo:
La patata (larga pausa), ¿qué es una patata? (interrogación retórica porque todo el mundo sabe qué es una patata). La patata sirve (entonación ascendente) para muchas cosas útiles (inflexión descendente). (Buche de agua). Queridos amigos (captatio benevolentiae), podría estar hablando de la pa-ta-ta (tonema acentuativo de realce con silabación enfática) durante varias horas (amenaza), etc.
Bueno, pues esto no es apropiado, ¿por qué?, pues porque no, que no tengo que estar dando explicaciones todo el tiempo. Caso distinto es que el tema fuese sobre algo elevado, como, por ejemplo, “los rascacielos”. Entonces sí. (...)
Comenté con mi mujer que iba a escribir sobre Bolonia, y me dijo que no, que era un tema muy serio y triste, entonces se me ocurrió que podría hablar del español como tercera lengua – que no sé por qué tiene que ser siempre la segunda – y me dijo que tampoco, que no debía ser un tema de clase, sobre la yod quinta, y me dijo que menos y que además no existía la yod quinta. En vista de lo cual dejé de decirle sobre lo que iba a escribir, y cuando me preguntaba, le decía que lo estaba pensando, e iba y me decía: “sí, hombre, vas a estar pensando tú, que nos conocemos”.
Así es que no sé de qué voy a hablar. Y mira que sé cosas sobre cómo hacerlo, pero nada. Así es que de nuevo recurrí a Google y tecleé “temas para un discurso de fin de carrera”. En esta ocasión solo me aparecieron 931.000 entradas. En las primeras cien mil no había nada que me interesase, así es que lo dejé. A lo mejor es que no utilizo bien los buscadores, lo que no me extraña, porque no soy muy ducho en esto de internet. Estoy en Facebook, eso sí, pero no sé cómo se utiliza. Solo sé que de vez en cuando me mandan un mensaje que dice “fulanito quiere ser tu amigo”, y le digo al facebook “pero si ya es amigo mío”. También me manda mensajes que dicen “tus amigos dicen que hace tiempo que no contactas con ellos”, o algo por el estilo, y le contesto: “ya”. Pero, vamos, que no soy muy ducho.
Es que ya soy un pelín mayor y hay cosas que me pillan desfasado. Hay colegas que utilizan en clase el power point y una cosa a la que llaman cañón, que hay que ver el nombrecito, que cuando voy a dar una conferencia y el bedel me pregunta si voy a usar el cañón, le suelo decir que no, que los alumnos parecen pacíficos, que en todo caso me conformo con una pistola de agua. Yo soy más de la tiza, a ser posible de las que echan polvo y te ponen todo perdido, que, como te pique la nariz, sales de clase hecho un cromo.
Bueno, a lo que iba. También dicen los que saben de estas cosas que es conveniente introducir algún pequeño poema que dé al discurso un toque lírico.
Esto me ha hecho pensar varios días, o al menos un rato. ¿El poema debería ser mío o de un poeta de verdad? No debe ser antiguo, para que tus alumnos no comenten eso de “ya está el Ariza con sus antiguallas”. Así es que me he decidido por recitar un poema de uno de mis poetas preferidos: Pablo Neruda. Pertenece a las “Odas elementales”. Se titula “La pareja”. Hubiese preferido recitaros otra oda, que se titula “Oda a la patata”, pero es muy larga y os podríais impacientar, así que leo la que he elegido (...)
Como habéis podido comprobar el texto no tiene nada que ver sobre el tema de mi charla, ahora bien, como mi charla no tiene tema, puedo poner el poema que me dé la gana y, además quedo la mar de bien con mi mujer, que es algo que parece que no, pero es importante
Bueno, nada más. Suerte en vuestra vida sentimental y profesional".

Un discurso muy poco convencional, ¿verdad? Deja tu comentario...
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El viernes pasado se celebró el acto de graduación de la promoción de Filología 2006-2011 de la Universidad de Sevilla. El discurso del acto corrió a cargo del profesor Manuel Ariza. Aunque el texto poco tiene que ver con la historia de la lengua, me ha parecido interesante reproducirlo aquí (aunque fragmentariamente): es una lectura entretenida, muy propia de este tiempo prevacacional que tenemos en España y fresquita para combatir el calor.
No hice fotos: si me pasáis alguna la cuelgo.
El cultivo de la patata. Discurso
Ilmo. Sr. Decano, ilmo. equipo decanal, apreciados colegas, queridos alumnos, familias, amigos.
Quiero agradecer al decano y a los estudiantes que me hayan conferido el honor de hablaros en esta ocasión solemne. Mi charla se va a titular “el cultivo de la patata”.
Me han dicho que no debo hablar de cosas tristes ni de cosas demasiado serias. Tampoco debo hablar de algo de mi especialidad porque es una fiesta de todas las filologías, y me han dicho que tampoco debo hablar de religión ni de política. Y mi mujer me ha dicho que no hable de mi familia no sé por qué, porque tengo una familia estupenda y podría contar muchas anécdotas divertidas. Además no debo hablar de sexo ni de futbol, esto también me lo ha dicho mi mujer, que evidentemente no se fía de mí. Así es que realmente no sé de qué hablar.
Podría hablar de mí, que es un tema muy interesante e instructivo y así contestar a algunas preguntas que quizá se haya hecho algún alumno, como, por ejemplo, ¿cómo habrá llegado a catedrático un tío como este? Es pregunta que se hicieron muchas veces mis padres y que nunca he sabido contestar como no sea “pues, a lo tonto”, “porque tenía amigos en el tribunal”. (...) En fin, que no sé de qué hablar. Sé cómo hay que hacerlo, eso sí, que para eso uno tiene muchas tablas – mejor sería decir, tarimas -. El discurso tiene que estar bien estructurado, con su exposición, nudo y desenlace (por cierto, ¿alguna vez os han explicado qué es eso de nudo?) Una obra puede empezar in medias res, que es como cuando llegas tarde al cine, o cuando una novela policiaca comienza diciéndote quién es el asesino. (...) Bueno, sigo con lo mío.
Importante es el tono. Una entonación engolada, con grandes altibajos flexivos, pausas largas, interrogaciones retóricas, etc. confiere al discurso un plus de solemnidad, eso es cierto; pero, al mismo tiempo, puede resultar inapropiado si el contenido no se corresponde con ese tono solemne. Por ejemplo, si se habla del cultivo de la patata – ¿veis cómo el título tenía justificación? – y digo:
La patata (larga pausa), ¿qué es una patata? (interrogación retórica porque todo el mundo sabe qué es una patata). La patata sirve (entonación ascendente) para muchas cosas útiles (inflexión descendente). (Buche de agua). Queridos amigos (captatio benevolentiae), podría estar hablando de la pa-ta-ta (tonema acentuativo de realce con silabación enfática) durante varias horas (amenaza), etc.
Bueno, pues esto no es apropiado, ¿por qué?, pues porque no, que no tengo que estar dando explicaciones todo el tiempo. Caso distinto es que el tema fuese sobre algo elevado, como, por ejemplo, “los rascacielos”. Entonces sí. (...)
Comenté con mi mujer que iba a escribir sobre Bolonia, y me dijo que no, que era un tema muy serio y triste, entonces se me ocurrió que podría hablar del español como tercera lengua – que no sé por qué tiene que ser siempre la segunda – y me dijo que tampoco, que no debía ser un tema de clase, sobre la yod quinta, y me dijo que menos y que además no existía la yod quinta. En vista de lo cual dejé de decirle sobre lo que iba a escribir, y cuando me preguntaba, le decía que lo estaba pensando, e iba y me decía: “sí, hombre, vas a estar pensando tú, que nos conocemos”.
Así es que no sé de qué voy a hablar. Y mira que sé cosas sobre cómo hacerlo, pero nada. Así es que de nuevo recurrí a Google y tecleé “temas para un discurso de fin de carrera”. En esta ocasión solo me aparecieron 931.000 entradas. En las primeras cien mil no había nada que me interesase, así es que lo dejé. A lo mejor es que no utilizo bien los buscadores, lo que no me extraña, porque no soy muy ducho en esto de internet. Estoy en Facebook, eso sí, pero no sé cómo se utiliza. Solo sé que de vez en cuando me mandan un mensaje que dice “fulanito quiere ser tu amigo”, y le digo al facebook “pero si ya es amigo mío”. También me manda mensajes que dicen “tus amigos dicen que hace tiempo que no contactas con ellos”, o algo por el estilo, y le contesto: “ya”. Pero, vamos, que no soy muy ducho.
Es que ya soy un pelín mayor y hay cosas que me pillan desfasado. Hay colegas que utilizan en clase el power point y una cosa a la que llaman cañón, que hay que ver el nombrecito, que cuando voy a dar una conferencia y el bedel me pregunta si voy a usar el cañón, le suelo decir que no, que los alumnos parecen pacíficos, que en todo caso me conformo con una pistola de agua. Yo soy más de la tiza, a ser posible de las que echan polvo y te ponen todo perdido, que, como te pique la nariz, sales de clase hecho un cromo.
Bueno, a lo que iba. También dicen los que saben de estas cosas que es conveniente introducir algún pequeño poema que dé al discurso un toque lírico.
Esto me ha hecho pensar varios días, o al menos un rato. ¿El poema debería ser mío o de un poeta de verdad? No debe ser antiguo, para que tus alumnos no comenten eso de “ya está el Ariza con sus antiguallas”. Así es que me he decidido por recitar un poema de uno de mis poetas preferidos: Pablo Neruda. Pertenece a las “Odas elementales”. Se titula “La pareja”. Hubiese preferido recitaros otra oda, que se titula “Oda a la patata”, pero es muy larga y os podríais impacientar, así que leo la que he elegido (...)
Como habéis podido comprobar el texto no tiene nada que ver sobre el tema de mi charla, ahora bien, como mi charla no tiene tema, puedo poner el poema que me dé la gana y, además quedo la mar de bien con mi mujer, que es algo que parece que no, pero es importante
Bueno, nada más. Suerte en vuestra vida sentimental y profesional".

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