domingo, 24 de abril de 2011

Espejos cosidos al papel

Tengo cierto gusto por la literatura que tiene como escenario un campus o cuyos protagonistas, como yo, trabajan en la universidad. Supongo que por eso escogí como lectura para esta Semana Santa Desgracia de John M. Coetzee: su autor (Premio Nobel de Literatura 2003) ha sido durante años profesor universitario en Sudáfrica y el personaje principal de la obra lo es también.
Recomiendo esta novela, que en su corta extensión da a conocer las revanchas en la Sudáfrica del post-apartheid a través de las desesperanzas y las incertidumbres de un tipo maduro que intenta comprenderse y comprender a su entorno. No es la lengua el tema principal de la obra, ni siquiera un hilo argumental importante pero aquí y allá aparecen en Desgracia menciones a la realidad lingüística de Sudáfrica: el inglés y su variedad local, la convivencia con lenguas como el sotho y el xosa o reflexiones sobre el inglés antiguo (“amigo, en inglés moderno friend, proviene del inglés antiguo freond, que a su vez deriva del verbo freon ‘amar’).
Las obras que incluyen datos metalingüísticos, esto es, de reflexión sobre la propia lengua, son una gran fuente de noticias para reconstruir la historia de un idioma; son como espejos cosidos a los papeles. Y, como los tiempos cambian, resulta que ahora un espejo del grado de uso de las lenguas es su aparición en Twitter. Pocos escriben tuits en occitano, ugandés o aragonés según muestra el rastreador Indigenous tweets creado al efecto por Kevin Scanell, y ello es señal del peligro de desaparición de tales idiomas.
Cierro Desgracia y abro Dos mujeres en Praga, de Millás; en el segundo capítulo, un juego entre espejos y palabras: una mujer, enredada entre la vida que tiene y la que dice tener, vive justamente en la calle “metalingüística” María Moliner. Y, hablando de espejos, mira aquí el título de esta novela en catalán que acaba de publicarse. ¿No es curioso? Deja tu comentario...
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Tengo cierto gusto por la literatura que tiene como escenario un campus o cuyos protagonistas, como yo, trabajan en la universidad. Supongo que por eso escogí como lectura para esta Semana Santa Desgracia de John M. Coetzee: su autor (Premio Nobel de Literatura 2003) ha sido durante años profesor universitario en Sudáfrica y el personaje principal de la obra lo es también.
Recomiendo esta novela, que en su corta extensión da a conocer las revanchas en la Sudáfrica del post-apartheid a través de las desesperanzas y las incertidumbres de un tipo maduro que intenta comprenderse y comprender a su entorno. No es la lengua el tema principal de la obra, ni siquiera un hilo argumental importante pero aquí y allá aparecen en Desgracia menciones a la realidad lingüística de Sudáfrica: el inglés y su variedad local, la convivencia con lenguas como el sotho y el xosa o reflexiones sobre el inglés antiguo (“amigo, en inglés moderno friend, proviene del inglés antiguo freond, que a su vez deriva del verbo freon ‘amar’).
Las obras que incluyen datos metalingüísticos, esto es, de reflexión sobre la propia lengua, son una gran fuente de noticias para reconstruir la historia de un idioma; son como espejos cosidos a los papeles. Y, como los tiempos cambian, resulta que ahora un espejo del grado de uso de las lenguas es su aparición en Twitter. Pocos escriben tuits en occitano, ugandés o aragonés según muestra el rastreador Indigenous tweets creado al efecto por Kevin Scanell, y ello es señal del peligro de desaparición de tales idiomas.
Cierro Desgracia y abro Dos mujeres en Praga, de Millás; en el segundo capítulo, un juego entre espejos y palabras: una mujer, enredada entre la vida que tiene y la que dice tener, vive justamente en la calle “metalingüística” María Moliner. Y, hablando de espejos, mira aquí el título de esta novela en catalán que acaba de publicarse. ¿No es curioso? Deja tu comentario...

5 comentarios:

Miguel dijo...

'El blog(c) de Lola Pons': "una divertida tragicomedia existencial", la definen. Hmm.

MJGF dijo...

¡Qué bueno el post, Lola! Y lo del último espejo es genial.
Qué curioso lo de Twitter y las lenguas minoritarias; como yo sigo a Ricardo Gómez y él es un gran tuitero, mi cronología siempre parece estar en euskera ;-D
La nueva biblioteca de la Facultad de Magisterio de la UV también ha sido bautizada con el "metalingüístico" nombre de María Moliner, lo que me tiene muy contenta.
MJGF

LPR dijo...

Sí, Ricardo es uno de los que hace crecer el número de tuits en lengua vasco. Enhorabuena por el nombre de esa biblioteca, es para estar contenta; tengo pendiente la lectrua de la biografía de Mª Moliner que acaban de sacar en Tuner ("El exilio interior", de I. de la Fuente).

Ricardo Gómez dijo...

No creáis que soy de los que más tuitea en euskera; ando por el puesto 68 según Indigenous tweets (http://indigenoustweets.com/eu/). Por suerte, el euskera es una lengua bastante activa en la red (Twitter, Wikipedia, blogs, etc.); en proporción, más activa que en el uso diario, lo que no tengo todavía claro si es un buen o un mal dato de cara al futuro del idioma.

Por cierto, me ha encantado la metáfora que da título a esta entrada.

Besos,

Toñi dijo...

Interesante reflexión.
A mi la novela de "El blog de Lola Pons" me ha gustado mucho y creo que refleja la realidad actual (en muchos sentidos), como las nuevas tecnologías lo que pasa en la calle. El problema de raíz es que se acepten palabras de un idioma en otro sin miramientos o que no se incentive el uso de la propia lengua des de las escuelas, en casa, etc...

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