sábado, 4 de junio de 2011

¡Pepinos!

Pobres pepinos, acusados de transmitir una bacteria mortal para el humano y para el (¡ay!) cada vez más herido derecho a la libre circulación en la eurozona.
No hay una palabra común para este alimento en el fondo léxico de las lenguas europeas: en inglés cucumber, en alemán Gurke, en italiano cetriolo, en francés concombre, en rumano castravete, en catalán cogombre, en portugués y español pepino. No solo comercialmente: también lingüísticamente pepino es una forma aislada. La historia de la palabra es interesante: el étimo es el latín PEPO-ONIS que dio pepón y que significaba ‘melón’; la terminación en –ón fue entendida como un aumentativo, por eso, para denominar a un fruto similar pero de tamaño menor (el que la ciencia llama cucumis), se utilizó esa base léxica más un diminutivo. Tal es la hipótesis de Corominas: pepón es analizado como pep + ón y secundariamente se crea pep+ino (de hecho algún caso hay de pepe como 'melón de poca calidad').

Siempre que pensamos en formación de palabras, tenemos en la cabeza “añadidos” como prefijos, sufijos o interfijos que se suman a una base, pero a veces formar es quitar, tirar la palabra para atrás como han sido empujados hacia atrás los pepinos españoles. Esto se conoce en Lingüística como formación regresiva o back-formation: creamos una nueva palabra eliminando de otra lo que falsamente entendemos que es un “añadido” (sufijo o prefijo). Ocurriría, por ejemplo, si creáramos un *apeto desde apetito o un *triparto desde tripartito. Lo hemos hecho con pepino y lo hacemos cuando generamos chiringo desde chiringuito, o entreno desde entrenamiento.

Tres grandes realidades del típico domingo veraniego español: ver los entrenamientos de Moto GP tomando en un chiringuito un gazpacho con pepino. Deja tu comentario...
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No hay una palabra común para este alimento en el fondo léxico de las lenguas europeas: en inglés cucumber, en alemán Gurke, en italiano cetriolo, en francés concombre, en rumano castravete, en catalán cogombre, en portugués y español pepino. No solo comercialmente: también lingüísticamente pepino es una forma aislada. La historia de la palabra es interesante: el étimo es el latín PEPO-ONIS que dio pepón y que significaba ‘melón’; la terminación en –ón fue entendida como un aumentativo, por eso, para denominar a un fruto similar pero de tamaño menor (el que la ciencia llama cucumis), se utilizó esa base léxica más un diminutivo. Tal es la hipótesis de Corominas: pepón es analizado como pep + ón y secundariamente se crea pep+ino (de hecho algún caso hay de pepe como 'melón de poca calidad').

Siempre que pensamos en formación de palabras, tenemos en la cabeza “añadidos” como prefijos, sufijos o interfijos que se suman a una base, pero a veces formar es quitar, tirar la palabra para atrás como han sido empujados hacia atrás los pepinos españoles. Esto se conoce en Lingüística como formación regresiva o back-formation: creamos una nueva palabra eliminando de otra lo que falsamente entendemos que es un “añadido” (sufijo o prefijo). Ocurriría, por ejemplo, si creáramos un *apeto desde apetito o un *triparto desde tripartito. Lo hemos hecho con pepino y lo hacemos cuando generamos chiringo desde chiringuito, o entreno desde entrenamiento.

Tres grandes realidades del típico domingo veraniego español: ver los entrenamientos de Moto GP tomando en un chiringuito un gazpacho con pepino. Deja tu comentario...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En mi casa, siempre se ha llamado "pepe" al melón poco dulce y de poco sabor; también, "pepino", si está poco maduro.
El pepino también está presente en otras formaciones léxicas como "pepinazo" (1. m. coloq. Disparo o impacto de un cañón o de cualquier arma pesada // 2. m. Dep. En el fútbol, lanzamiento muy fuerte del balón. www.rae.es). Antes del XX, se registra como "golpe de pepino", por ejemplo, en Covarrubias o en DRAE entre 1737 y 1822; después, "aumentativo de pepino" hasta 1884, año en que desaparece la entrada de DRAE y no vuelve hasta la 24ª ed., con su acepción actual.
MJGF

LPR dijo...

Gracias por el comentario, que revela el uso actual de la forma creada regresivamente. En Sevilla, en cambio, yo no lo he oído nunca con ese valor. Lo de pepinazo, con esa suma de aparente diminutivo más aumentativo, sería una pregunta interesante para un examen de Morfología Histórica, ¿verdad? Un abrazo Mariajo.

Anónimo dijo...

En Colombia, a un tipo de pepino se le denomina "pepino cohombro", para distinguirlo del "pepino criollo". ¿Tendrá alguna relación con el "cucumber" del inglés, el "cogombro" del catalán y el "concombre" del francés?

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