jueves, 29 de diciembre de 2011

Un año más

Una vez más llegará la noche del 31, haré recapitulación y sentiré que la vida sigue subiendo de volumen, que a veces voy corriendo tras la gota dulce del helado que resbala lenta y que otras veces paladeo a dentelladas el sabor del placer y la frescura estremecida. Vendrá 2012. Y yo me siento a escribir la última entrada del año de este blog pensando qué pasará.
Sé que llegará enero y cientos de estudiantes ordenarán sus apuntes y sus libros preparando los exámenes de Historia de la Lengua. Pero tal vez en mitad de una noche solitaria en que alguien pase los folios dedicados a las Glosas, los sonidos medievales y las formas de las letras en los manuscritos, un alumno descubra su vocación.
Luego febrero se echará encima, se enfrentarán don Carnal y la Cuaresma en el Libro del Buen Amor, que nos mostrará en sus formas de tratamiento cómo reverenciar según se debe a la diosa romana: “Señora Doña Venus, muger de Don Amor, / noble dueña, omíllome yo, vuestro servidor”.
En sus clases, miles de escolares escribirán en su cuaderno la fecha de cada día del mes de marzo sin notar que unos siglos atrás ese marzo se pronunciaba poniendo la lengua tras los dientes, se escribía con ç y sonaba como martso.
Nos volveremos a mirar al espejo, sentiré que la vida brota de nuevo en la calle y que la ciudad se pinta los labios en abril. El Tesoro de Covarrubias lo justificaba así en 1611 al explicar el refrán Las mañanicas de abril buenas son de dormir: ‘Porque crece entonces la sangre con que se humedece el celebro, y causa sueño’.
Que por mayo era por mayo cuando hace la calor, decía el romance, donde el que inicial nos abre el enigma de la narración y la sintaxis, y calor-caloris, masculino en latín, ha pasado a femenino. Porque no es prisionera la lengua viva, sonando aún en el viejo cantar su variación y su cambio.
Vendrá junio y un alumno de Historia de la Lengua volverá a suspender por poner en un examen que la h latina (de homine o hibernus) se aspira en español.
Volveremos a sacar el bikini en julio, ignorando que al mencionar esa prenda citamos una isla del Pacífico que se empleó para hacer pruebas atómicas en los años 40 y cuyo nombre, en boga en los periódicos de Estados Unidos en esa época, se reutilizó para designar al breve y nuevo traje de baño que se puso de moda. Pronunciaremos bikini evocando la creatividad de quien escogió esa palabra para el nuevo invento asociada con la capacidad más destructiva del ser humano.
En agosto miles de señoras sevillanas, parcamente alfabetizadas en tiempos difíciles pero capaces de cantar el Salve regina en latín, rodearán a la patrona, la Virgen de los Reyes, sin saber que están rozando a su lado en la Catedral hispalense la tumba de Alfonso X el Sabio, el monarca que confió en el castellano para escribir libros de altura.
En septiembre comenzará el curso, volveré a entrar en un aula después del descanso del verano, volveré a estar nerviosa como la primera vez y volveré a hablar de la lengua española a los alumnos nuevos que aún no tengo.
Más tarde de lo que esperamos, regresará el frío mañanero y con él octubre. Al pronunciar otoño, algunos saborearán una palabra de tres oes que en latín (autumnus) no tenía ninguna, y verán que el diptongo au no ha permitido que la t sonorizara y se hiciera *odoño.
Vendrá noviembre, que era el mes noveno en latín y nos mostrará en cada uno de sus treinta días que la o breve latina de novem diptongó en nueve.
Llegará diciembre y de nuevo miles de niños escribirán su carta a los Reyes Magos con la misma reverencia de quien puso por escrito la primera pieza teatral conservada en castellano, el Auto de los Reyes Magos. Y en cualquier tarde de ese mes, dentro de un año, tal vez yo esté saliendo de la Facultad volviendo a casa bajo un cielo a oscuras sitiado de luces navideñas pensando, como hoy, en que la vida sigue subiendo de volumen. Ojalá.

¡Feliz año 2012 a todos los lectores de este blog!
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Una vez más llegará la noche del 31, haré recapitulación y sentiré que la vida sigue subiendo de volumen, que a veces voy corriendo tras la gota dulce del helado que resbala lenta y que otras veces paladeo a dentelladas el sabor del placer y la frescura estremecida. Vendrá 2012. Y yo me siento a escribir la última entrada del año de este blog pensando qué pasará.
Sé que llegará enero y cientos de estudiantes ordenarán sus apuntes y sus libros preparando los exámenes de Historia de la Lengua. Pero tal vez en mitad de una noche solitaria en que alguien pase los folios dedicados a las Glosas, los sonidos medievales y las formas de las letras en los manuscritos, un alumno descubra su vocación.
Luego febrero se echará encima, se enfrentarán don Carnal y la Cuaresma en el Libro del Buen Amor, que nos mostrará en sus formas de tratamiento cómo reverenciar según se debe a la diosa romana: “Señora Doña Venus, muger de Don Amor, / noble dueña, omíllome yo, vuestro servidor”.
En sus clases, miles de escolares escribirán en su cuaderno la fecha de cada día del mes de marzo sin notar que unos siglos atrás ese marzo se pronunciaba poniendo la lengua tras los dientes, se escribía con ç y sonaba como martso.
Nos volveremos a mirar al espejo, sentiré que la vida brota de nuevo en la calle y que la ciudad se pinta los labios en abril. El Tesoro de Covarrubias lo justificaba así en 1611 al explicar el refrán Las mañanicas de abril buenas son de dormir: ‘Porque crece entonces la sangre con que se humedece el celebro, y causa sueño’.
Que por mayo era por mayo cuando hace la calor, decía el romance, donde el que inicial nos abre el enigma de la narración y la sintaxis, y calor-caloris, masculino en latín, ha pasado a femenino. Porque no es prisionera la lengua viva, sonando aún en el viejo cantar su variación y su cambio.
Vendrá junio y un alumno de Historia de la Lengua volverá a suspender por poner en un examen que la h latina (de homine o hibernus) se aspira en español.
Volveremos a sacar el bikini en julio, ignorando que al mencionar esa prenda citamos una isla del Pacífico que se empleó para hacer pruebas atómicas en los años 40 y cuyo nombre, en boga en los periódicos de Estados Unidos en esa época, se reutilizó para designar al breve y nuevo traje de baño que se puso de moda. Pronunciaremos bikini evocando la creatividad de quien escogió esa palabra para el nuevo invento asociada con la capacidad más destructiva del ser humano.
En agosto miles de señoras sevillanas, parcamente alfabetizadas en tiempos difíciles pero capaces de cantar el Salve regina en latín, rodearán a la patrona, la Virgen de los Reyes, sin saber que están rozando a su lado en la Catedral hispalense la tumba de Alfonso X el Sabio, el monarca que confió en el castellano para escribir libros de altura.
En septiembre comenzará el curso, volveré a entrar en un aula después del descanso del verano, volveré a estar nerviosa como la primera vez y volveré a hablar de la lengua española a los alumnos nuevos que aún no tengo.
Más tarde de lo que esperamos, regresará el frío mañanero y con él octubre. Al pronunciar otoño, algunos saborearán una palabra de tres oes que en latín (autumnus) no tenía ninguna, y verán que el diptongo au no ha permitido que la t sonorizara y se hiciera *odoño.
Vendrá noviembre, que era el mes noveno en latín y nos mostrará en cada uno de sus treinta días que la o breve latina de novem diptongó en nueve.
Llegará diciembre y de nuevo miles de niños escribirán su carta a los Reyes Magos con la misma reverencia de quien puso por escrito la primera pieza teatral conservada en castellano, el Auto de los Reyes Magos. Y en cualquier tarde de ese mes, dentro de un año, tal vez yo esté saliendo de la Facultad volviendo a casa bajo un cielo a oscuras sitiado de luces navideñas pensando, como hoy, en que la vida sigue subiendo de volumen. Ojalá.

¡Feliz año 2012 a todos los lectores de este blog!

24 comentarios:

Laura dijo...

Se me pone la piel del alma de gallina al leer esta entrada, Lola.
Yo te lo propongo al revés a través de un poema de Ángel González:

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...

¡Feliz annus para todos!

Por cierto, me apunto que en "autumnus" au impide que t sonorice ;)

Anónimo dijo...

Feliz 2012!! Gracias por compartir tus conocimientos y,sobre todo, tu vocación por la lengua. Enhorabuena a todos los que participáis en el blog porque también formáis parte de esta inspiración. Un saludo.

Elena Azofra dijo...

Preciosa reflexión para terminar el año, Lola. ¡Feliz año para ti y para Nosolodeyod!

Yago dijo...

¡Genial! Feliz año para ti también, Lola. Que el 2012 te traiga muchos más éxitos y, a nosotros, otras muchas entradas en el blog tan especiales como esta.

Patricia Manzano dijo...

C'est vraiment joli ce passage. Je voudrais vous souhaiter une très bonne nouvelle année 2012 qui commence bientôt!

Te deseo lo mejor. Tu siempre agradecida alumna,

Patricia

Pilar dijo...

Gracias Lola. Leer esto es un regalo. De alguna manera nos ayudas a todos a que la vida "vaya subiendo de volumen". Un abrazo y FEliz 2012.

Anónimo dijo...

Me ha emocionado y encantado, Feliz Navidad y Año Nuevo,
soy una fiel seguidora de tu blog
Laura

Angelus-Ruy dijo...

La carrera la terminé no hace mucho, así que voy a ser un poco malandrín, ha dicho en su entrada: "cientos de estudiantes ordenarán sus apuntes y sus libros preparando los exámenes de Historia de la Lengua" y yo digo. ¿Por qué no os entra a los profesores que no sólo de vuestras asignaturas nos examinamos los paupérrimos alumnos?

Pero por encima de todo me queda el buen sabor de mente de la asignatura Historia de la lengua con Ariza.

Un saludo

Magdalena dijo...

Feliz Año Lola, un abrazo a Emilio y un beso a tu peque. Sigo leyendo tu blog y a traves de él creo poderte conocer. Debes ser una gran profesora, te quieren tus alumnos.
Desde Cuenca un beso de Magdalena

Puri Jurado dijo...

¡Preciosa entrada!
Feliz año también para ti y ojalá que durante el 2012 podamos seguir aprendiendo y emocionándonos con tu blog como hasta ahora.
Un saludo.

LPR dijo...

Gracias a todos los que me estáis felicitando el comienzo de año. Os mando mis mejores deseos, ojalá sigáis apareciendo por aquí en 2012.

Anónimo dijo...

Qué cosa tan bonita.Sicamú.¡Feliz Año!

Gustavo dijo...

Lola, gracias por esta entrada. Un paseo realmente bello... Ten por seguro que mi vida sube un poco de volumen gracias a estas palabras. Feliz Año amiga!

Andrés dijo...

Que buena entrada Lola para terminar el año y para releer de vez en cuando durante el 2012. Muchas gracias.!Feliz año!.

Chus dijo...

Gracias Lola y un abrazo para todos en este nuevo 2012, lleno de palabras como las que se encuentran aqui.Pridie Kal.Ian.CHUS

Tamara y Olga dijo...

Gracias Lola por esta entrada, es maravillosa y emocionante, por tus bellas palabras siempre, por tus enseñanzas, por mostrarnos tus conocimientos y hacerlos nuestros también. Esperamos que el 2012 sea muy especial para tu familia y para ti.Feliz año nuevo. Besos de Tamara y Olga.

Anónimo dijo...

¡Qué texto más bonito, Lola! Yo no me voy a esperar a agosto para honrar la tumba de Alfonso X. Feliz año y muchos besos.

JRM

Pascual Garrido dijo...

Lola,excelente entrada, también excelente ésta habría que decir. Muy buenas referencias lingüísticas, culturales, incluso poéticas -me gusta la frescura estremecida-; y las fotos ilustrando el paseo por el calendario. Feliz año y que la vida siga subiendo de volumen.

la aguja piruja dijo...

Felicidades por esta entrada tan bonita, y por la manera tan poética y delicada con la que enfocáis la Historia de la Lengua. ¡Ay, el mes de enero! Tarde descubrí yo la belleza de esta materia. Feliz 2012, que espero siga estando lleno de tan brillantes y suculentos posts.

Anónimo dijo...

Hola Lola soy un alumno que este año está teniendo el placer de conocerte y al que le has trasmitido las ganas por una asignatura que hasta dia de hoy era incapaz de encontrale la motivación, espero que dicha motivación se mantenga durante todo el curso y me de las fuerzas e inspiración para poder sacarla adelante y escribirte pronto no como alumno sino como alguien al que trasmitistes tus conociemientos consiguiendo que esos mismos pueda yo trasmitirlos a generaciones venideras, un saludo y feliz año. Víctor García

LPR dijo...

Víctor, creo que he corregido hoy tu comentario filológico ¡¡y me he enfadado mucho contigo!! Es lo que pasa con el primer comentario que hacéis, casi siempre me enfado mucho. Espero que no continuemos enfadados todo el curso. Feliz año 2012 y gracias por tus palabras.

Antonio Pedrote dijo...

Buen calendario diacrónico, aunque el mes de junio no me hace mucha gracia...
Qué rápido pasan los años, cada vez más.
Feliz año nuevo a todos.

Y ánimo a todos los compañeros de Historia de la lengua.

Verónica Ruscio dijo...

Qué maravilla de texto, de balance y de buenos deseos para este año, Lola. Me has dejado sin palabras.

Te saludo con un trillado «¡Feliz Año Nuevo!», pero lleno, llenísimo de cariño.

No nos conocemos personalmente y nos separa un señor océano, pero el amor por la filología, por nuestro querido español, acorta las distancias realmente.

Un comentario al margen muy breve: me gusta la palabra «otoño» (mi mente la relaciona con otra que amo y es la otra cara de la moneda: «retoño»).

Me gusta porque la historia de la palabra refleja de alguna manera el espíritu de esa estación.

La palabra tenía un bello diptongo, «au», que los años y el uso le quitaron, pero la te, como el tronco de un árbol, quedó allí desnuda resistiendo el viento y el frío. Y el diptongo-hoja que se desprendió del árbol puede verse todavía ondulando en el cielo de la eñe.

El año es un continuo paso de otoños a retoños.

Muchas felicidades, Lola. ¡Lo mejor para este 2012!

prestiti on line dijo...

Llego un poco tarde, pero querìa desearte un feliz 2012 a ti y a toda tu familia. Hacìa algunos dìas que no me pasaba por aquì, sabes que me encantan las imàgenes que has incorporado en este blog? son preciosas y muy significativas.
Un abrazo y muchas gracias.
Sara M.

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