viernes, 22 de marzo de 2013

La crisis y la clisis


Lo que llamamos clisis no es nuestra situación actual pronunciada por un sinohablante (o sea, por un chino... chiste malo); en gramática se utiliza ese término para aludir a la posición que adoptan palabras como los pronombres átonos que no tienen apenas fuerza acentual. Proclíticos son los pronombres que se anteponen al verbo (me lo das) y enclíticos los que se posponen (dámelo).
Hasta el siglo XVIII se posponían los pronombres al verbo mucho más que hoy. Ya solo son enclíticos en imperativos (míralo), infinitivos (darlo) y gerundios (llamándote), pero nuestros antepasados medievales no abrían frase nunca con un pronombre átono y por eso evitaban Lo busco, Te persigo y decían Búscolo y Persígote. Acabose, comiolo o rindiose eran, pues, regla en la Edad Media y gran parte de los Siglos de Oro.
La historia de la lengua nos muestra que lo que está al final puede muy bien también anteponerse, cambiar de puesto y dejar de estar último para ser primero. Piénsalo cuando creas que esta situación de ahora es inamovible, porque, como los pronombres, todo se mueve. Y recuerda:

Tiempo viene de reír,
tiempo viene de llorar,
otro viene para dar
e otro para pedir;
tras un tiempo otro viene,
mas el que buen seso tiene
sabe los tiempos seguir (Gómez Perez Patiño, principios del s. XV).
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Lo que llamamos clisis no es nuestra situación actual pronunciada por un sinohablante (o sea, por un chino... chiste malo); en gramática se utiliza ese término para aludir a la posición que adoptan palabras como los pronombres átonos que no tienen apenas fuerza acentual. Proclíticos son los pronombres que se anteponen al verbo (me lo das) y enclíticos los que se posponen (dámelo).
Hasta el siglo XVIII se posponían los pronombres al verbo mucho más que hoy. Ya solo son enclíticos en imperativos (míralo), infinitivos (darlo) y gerundios (llamándote), pero nuestros antepasados medievales no abrían frase nunca con un pronombre átono y por eso evitaban Lo busco, Te persigo y decían Búscolo y Persígote. Acabose, comiolo o rindiose eran, pues, regla en la Edad Media y gran parte de los Siglos de Oro.
La historia de la lengua nos muestra que lo que está al final puede muy bien también anteponerse, cambiar de puesto y dejar de estar último para ser primero. Piénsalo cuando creas que esta situación de ahora es inamovible, porque, como los pronombres, todo se mueve. Y recuerda:

Tiempo viene de reír,
tiempo viene de llorar,
otro viene para dar
e otro para pedir;
tras un tiempo otro viene,
mas el que buen seso tiene
sabe los tiempos seguir (Gómez Perez Patiño, principios del s. XV).

3 comentarios:

Al norte de los nortes dijo...

Hola Lola,

Qué crees que puede significar este cambio? Qué consecuencias tuvo? Se está desplazando el orden SVO a SOV? Un saludo

josé dijo...

Es natural es que escriban las paredes
quienes hayan perdido los papeles.
Buen rincón, sí señor.

isabel dijo...

La pintada me ha recordado los maravillosos versos de Salinas: "que alegría mas alta: vivir en los pronombres"...
Isabel

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