domingo, 13 de octubre de 2013

Porque eres de Sevilla

Llamas zapatero a la libélula y chaleco al jersey. Preguntas ustedes a qué hora os vais y andas ligero y no rápido cuando tienes prisa. Cuando tienes fatiga no es que estés cansado, es que vas a vomitar. Dices que alguien tiene los ojos celestes y no azules. Tus camisas son de listas y no de rayas. Cuando alguien se mancha dices que se ha llenado y cuando se te rompe algo, en general, se te ha partido. Puedes escribir cereza o sesión pero lo vas a pronunciar con un solo sonido porque eres seseante o ceceante. Alguna vez de chico y no de pequeño miraste hipnotizado la Giralda y ahora casi no te sorprende verla en tu horizonte diario.
Abrazando los tipismos a veces, otras dándoles la espalda. No eres el de los quillos y arsas que imitan en la tele para irritación tuya. Pero has pasado por la calle más estrecha de Sevilla que es, precisamente, la calle Aire; allí vivió el poeta Luis Cernuda la asfixia de su última etapa sevillana.
Sabes que alubias es lo que pone en el paquete de chícharos que compras en el súper, has oído en tu casa llamar resbaladera al tobogán y damasco al albaricoque.
Y haces todo eso porque eres de Sevilla. Como yo también lo hago. La ciudad que amo con el entusiasmo tal vez provinciano de quienes vivimos aquí. A un tiempo admirando las grandezas individuales de sus habitantes, otras veces soñando como Abel Infanzón con una Sevilla sin sevillanos. Pero siempre la ciudad enfrente, siempre sus palabras en mi entorno, siempre Sevilla frente a mí misma, pisando de nuevo la plaza de san Lorenzo para mirar el campanario frente al que me crie y oír desde arriba la lengua distinta de la decidida escisión sevillana. 
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Llamas zapatero a la libélula y chaleco al jersey. Preguntas ustedes a qué hora os vais y andas ligero y no rápido cuando tienes prisa. Cuando tienes fatiga no es que estés cansado, es que vas a vomitar. Dices que alguien tiene los ojos celestes y no azules. Tus camisas son de listas y no de rayas. Cuando alguien se mancha dices que se ha llenado y cuando se te rompe algo, en general, se te ha partido. Puedes escribir cereza o sesión pero lo vas a pronunciar con un solo sonido porque eres seseante o ceceante. Alguna vez de chico y no de pequeño miraste hipnotizado la Giralda y ahora casi no te sorprende verla en tu horizonte diario.
Abrazando los tipismos a veces, otras dándoles la espalda. No eres el de los quillos y arsas que imitan en la tele para irritación tuya. Pero has pasado por la calle más estrecha de Sevilla que es, precisamente, la calle Aire; allí vivió el poeta Luis Cernuda la asfixia de su última etapa sevillana.
Sabes que alubias es lo que pone en el paquete de chícharos que compras en el súper, has oído en tu casa llamar resbaladera al tobogán y damasco al albaricoque.
Y haces todo eso porque eres de Sevilla. Como yo también lo hago. La ciudad que amo con el entusiasmo tal vez provinciano de quienes vivimos aquí. A un tiempo admirando las grandezas individuales de sus habitantes, otras veces soñando como Abel Infanzón con una Sevilla sin sevillanos. Pero siempre la ciudad enfrente, siempre sus palabras en mi entorno, siempre Sevilla frente a mí misma, pisando de nuevo la plaza de san Lorenzo para mirar el campanario frente al que me crie y oír desde arriba la lengua distinta de la decidida escisión sevillana. 
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27 comentarios:

Sara dijo...

Resulta maravilloso que el uso de una u otra palabra sea la que defina de dónde procedemos. No te quito la razón, resulta que vivimos en una ciudad llena de tópicos y de típicos no muy identificantes para todos pero sí hay algo que nos une. Resulta increíble que el mismo Cernuda sintiera con añoranza esa Sevilla que le quedaba tan lejos, pero que cada vez la sentía latir cada vez más cerca. También fue añoranza y felices recuerdos lo que sintió Velázquez en la corte madrileña del rey Felipe IV...o tal vez fue el mismo sentimiento que recordó Machado al teletranportarse a un huerto dónde madura el limonero...y es que cada uno de ellos llevaba dentro a esta ciudad. La ciudad de los tópicos y de los prejuicios pero a la misma vez un sentimiento profundo que penetra en los corazones de los sevillanos y nos haga leer este artículo que has eescrito Lola, enhorabuena.

Diego dijo...

Bonita entrada. Recuerdo que una de las cosas que más me impacto cuando llegué a Sevilla fue lo de la "fatiga" jeje.

Tami y Olga dijo...

Preciosa entrada Lola.Te lo dicen dos enamoradas de Sevilla.Como dice o decía Rafael del Estad en una de sus letras:"A quién le agradeceré haber nacío en Sevilla,en la ciudad de los sueños.En el rincón donde brillan el sol,la luna y el cielo"

masqueele dijo...

Leer estas entradas y estas palabras sobre Sevilla alejadas de tópicos y frikismos que nos quieren imponer es aún más nostálgico cuando se hace desde fuera, como es mi caso. Buscando un futuro laboral en Irlanda, echo muchísimo de menos decir chaleco, botines o chícharos y que me entiendan a la primera (aparte del sol, el calor o ese casco histórico tan maravilloso que tenemos y que aún valoramos más cuando alguien nos dice "Estuve en Sevilla solo una vez, pero me pareció de las ciudades más bonitas de España").
Gracias Lola, por acercarnos Sevilla de esta manera a los que estamos fuera.

Andrés dijo...

y porque los domingos por la mañana desayunamos calentitos y no churros. Y por la tarde leemos entradas tan brillantes como esta, de bello de punta. Gracias Lola

Sheila dijo...

Desde que estoy en Sevilla no "hago caso" a mi madre, sino que le "echo cuenta" y cuando cocino, enciendo la "candela", sea vitro, gas o el horno. Soy muy muy fan de vuestras palabras. Enamorada de tu post, Lola :)

Sheila dijo...

Desde que estoy en Sevilla no "hago caso" a mi madre, sino que le "echo cuenta" y cuando cocino, enciendo la "candela", sea vitro, gas o el horno. Soy muy muy fan de vuestras palabras. Enamorada de tu post, Lola :)

MARIA MARGARITA JIMENEZ GOMEZ dijo...

Gracias, Lola, por esta bella reflexión sobre nuestro tipismo léxico, que a mi me encanta, sobre todo cuando lo uso fuera o en el facebook, se quedan de palo. Hay escritores, como Pérez reverte, que lo emplean en sus twitter, y es porque es un conocedor de la ciudad y tiene aquí grandes amigos. Yo también soy de Sevilla, y del mismo barrio y parroquia, me bautizaron en la misma hermosa pila de piedra que a Bécquer (delante de la Soledad y del Gran Poder, cuando aun no tenía basílica) que ahora ha desaparecido de la iglesia, como desaparecerá el fresco de la Virgen de Rocamador si no se dan prisa.
Mi barrio de la infancia, La Gavidia, me marcó de por vida, y cada vez lo echo más de menos. Sigo aquí, y muy a gusto, aunque estuidé Filologia Hispánica( Rama de Literatura) en la Complutense con una generación impresionante de maestros:Lapesa, Zamora Vicente, Entrambasaguas, Alvar, Lázaro Carreter, Pilar Palomo, Antonio Prieto,Francisco Ynduráin (padre), Paco Bustos, Andrés Amorós, Margarita Smerdou (la sobrina de Altolaguirre), José Simón Díaz, Garrido Bustamante, Leonardo...y tantos otros que me hicieron disfrutar y esforzarme con deleite. Soy compañera de promoción de Rafael Cano, por ejemplo, pero también, en los Comunes de entonces, en Sevilla, de Kiko Veneno, Pablo Emilio Pérez Mallaina, Alfonso Guerra, Paco Flores, Pepe Cobos, Abelardo Linares, Juan Carlos Rodriguez Ibarra, Adolfo Gonzalez, Milagros Frías...uff, que aprendimos de profesores como Carlos Alvarez Santaló, Alfonso Lazo, Juan Collantes (que me encaminó por la Literatura), Feliciano, Antonio Collantes de Terán...Y en Madrid, éramos compañeros de curso el citado Abelardo, el cantautor Pablo Guerrero (" Qué tiene que llover, tiene que llover....a cántaros", finales de los 70), el novelista Luis Landero..En cursos de verano y en el CSIC tuve de profesores nada menos que a Paco Rico, José Manuel Blesa, el actual director de la RAE, Noël Salomón, etc..Me siento una privilegiada. Digo yo que algo bueno se me habrá pegado al menos.
Fué Margarita Smerdou Altolaguirre la única que me afeó mi acento andaluz en clase, al leer en alto un soneto de Garcilaso, pero la hora siguiente le tocaba a la profesora más exigente que nunca he tenido, del Departamento de Lapesa, y oyó el reproche desde la puerta. Cuando entró, me hizo volver a leer en alto el mismo texto, y le dijo a la clase:"Lo que ustedes acaban de oir es la norma más moderna y avanzada del español, la que llevamos a América y la que marca tendencia", y acertó no sólo que era sevillana, incluso el barrio donde nací, como hiciera luego Alvar al conocernos. Son recuerdos imborrables.
Pero me dediqué a mi otra pasión y licenciatura, el Periodismo, prensa diaria, y nunca he empleado los modismos sevillanos al escribir información. Sí lo hago en mi vida cotidiana, pero ni me corrijo el acento, del que estoy muy orgullosa, ni el léxico, que considero parte de mi vida y de mi memoria, de mi ser, en suma.
Agradezco la oportunidad que nos das de acercarnos a la Lengua y a la vida, y me gustaría que nos brindaras alguna bibliografía sobre el léxico sevillano,me porque me he quedado algo oxidada, y la lexicografía y la semántica fueron mis favoritas en la carrera.
Y otro favor. Me voy a Argentina una temporada, necesito un buen diccionario actualizado de modismos léxicos bonaerenses, pues me paso todo el rato preguntando a mis amigos por tal o cual palabra. Adoro sus variantes y oírles hablar, su acento, su prosodia, etc. De nuevo mil gracias Lola por tu dedicación y espero tus noticias margajim@hotmail.com, saludos muy cordiales

LPR dijo...

Hola Margarita. Cuántos recuerdos. Sobre temas de andaluz te recomiendo el libro de Rafael Cano / Antonio Narbona y Ramón Morillo "El español hablado en Andalucía" es ´casi lo único divulgativo y serio que hay sobre el andaluz. Sobre el léxico de Argentina, ¿por qué no buscas alguna de las obras clásicas de Amado Alonso? Pasó tiempo allí y alumbró mucho sobre el tema.

MaríaJosé Alonso Rodríguez dijo...

Gracias Lola,recuerdo Sevilla con cariño, trabaje dos años en una libreria y me fui por mal de amores,Ojalá vuelva algún dia,me extasiaba pasear entre monumentos y antiguedades,los olores del Alcazar, el Giraldillo...¡Qué dos años tan estupendos!. Gracias por abrir así la semana

LPR dijo...

¡Gracias a todos por vuetsros comentarios!

chus dijo...

Lola, una entrada de lo mejor, pero es que los comentarios son estupendos. ¡Bien!

E.M.G.P. dijo...

Habría que precisar que algunas de esas palabras, o de las acepciones que se dan a esas palabras o de los contextos en que se usan, traspasan las fronteras locales de la provincia de Sevilla y podrían ser consideradas andalucismos cotidianos a los que somos muchas veces insensibles. No caemos en la cuenta de la peculiaridad de tal o cual uso léxico hasta que no se nos señala desde fuera. Algunos de esos andalucismos, como celeste para el azul de los ojos o ligero por rápido también se emplean en América. Ayer precisamente, al oír las quejas de un niño que reclamaba nuestra ayuda, comentábamos varios amigos colegas cómo sigue totalmente vivo en boca de los más chiquitines un uso muy andaluz de embarcar ligado al mundo infantil de los juegos que va desde Huelva a Almería. ¿Quién de vosotros no lloró de pequeño porque se le había embarcado la pelota en algún sitio y no podía seguir jugando? Yo, encambio, lloraba porque se me había colado la pelota en un balcón o en un árbol, y mi madre me regañaba porque la había embarcado.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por tu blog, Lola. Me ha encantado esta entrada. Como filóloga y enamorada de la lengua española en todas sus variedades, me gusta mucho jugar a descubrir esas peculiaridades léxicas (o de cualquier otro tipo) en mi entorno, en la televisión, etc. No soy sevillana, sino murciana, y, aunque aquí también andamos ligero y tenemos camisetas de listas, dejamos los libros en lejas, comemos abercoques y alcaciles, quedamos con los amigos en algún picoesquina y los saludamos con un contundente "Acho, ¿qué?". :-)
Las variedades meridionales tienen que hacer frente a menudo a muchos prejuicios, pero representan muy bien la riqueza de nuestra lengua.
Un saludo.

Andrés dijo...

Para bello, bello, bello, el texto. De punta, el vello, el vello, el vello... ¡Ojú miarma!

Esther Puerto dijo...

Rico y sencillo a la vez. Una entrada genial.

Antonio dijo...

¡Qué buena entrada, Lola!
Un abrazo
Antonio

Patricia M dijo...

Soy sevillana de nacimiento, nazarena de crianza y andaluza por convicción. No me importan los clichés, esos rasgos marcan mi ser. Tampoco me afecta que no entiendan por qué los llamo de usted cuando realmente los trato de tú.
Soy nazarena, sevillana y andaluza. Me gusta ponerme mis chalecos en invierno y comerme un plato de chícharos aunque estemos en pleno verano.
Si bonita es Sevilla de cerca, embellece aún más cuando la tienes lejos.
Sí, los sevillanos somos exquisitos, pero... ¡De mi' niño' na' más que me río

Eva dijo...

A veces, no tenemos prisa. Tenemos bulla.

Eva dijo...

A veces, no tenemos prisa. Tenemos bulla.

Magdalena Martí dijo...

Mi madre llama husillos a las alcantarillas. Aún no he conocido a nadie de fuera de Sevilla que entienda lo que quiere decir.

Sheila dijo...

Acordándome de esta entrada y echando un poquito de menos mi casa, se me ocurrió hacer mi versión :)
http://unmundohechodepalabras.wordpress.com/2014/02/16/en-el-lugar-de-donde-yo-vengo/

Anónimo dijo...

Muy digno de una sevillana, olee!! jajaja.
me encanta de verdad :-)

Carlos Enrique Castilla dijo...

Claro, pue, aquí en Argentina comemos damascos y usamos chaleco y la gente de ojos azules los tiene celestes... Será por eso que me llevo tan bien con mi amiga sevillana! Saludos a todos ustedes.

Carlos Enrique Castilla dijo...

Claro, pue, aquí en Argentina comemos damascos y usamos chaleco y la gente de ojos azules los tiene celestes... Será por eso que me llevo tan bien con mi amiga sevillana! Saludos a todos ustedes.

Lola Pons Rodriguez dijo...

¡Gracias, Carlos, un abrazo!

madjuan dijo...

Sólo decir que lo he compartido. Usamos bien las palabras, eso es un don.

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