lunes, 12 de mayo de 2014

Conchita Wurst en la historia de la lengua española

Una exposición bizarra de coreografía y vestuario al son de una música que para mi gusto es siempre la misma balada... pero si puedo ¡veo Eurovisión! Os presento a la ganadora de la edición de este año, la representante de Austria Conchita Wurst, con esta imagen impactante.
¡Una mujer barbuda! –dirán algunos. ¡Un sufijo en –udo!-digo yo al escucharlos. Udo es un sufijo patrimonial, esto es, heredado del latín (-UTU), que expresa una intensidad positiva en forzudo o concienzudo, pero que está bastante más cargado negativamente cuando se adjunta a partes del cuerpo humano: velludo, orejudo, barrigudo, peludo, cabezudo, dentudo... y a animales: aludo, cornudo, picudo... Su rival en –ón es menos humorístico pero también apunta a una dimensión aumentativa de exceso (barrigón, cabezón...).
Nuestra amiga austriaca no sería muy del gusto del Arcipreste de Hita, que en el Buen Amor daba este consejo para elegir mujer: Guárdate que non sea bellosa nin barbuda, mostrando el uso medieval del sufijo. Pero -udo, con su punto de parodia, crece sobre todo a partir del siglo XVI, justo cuando ya han desaparecido completamente los participios en –udo que tuvieron algunos verbos de la segunda conjugación (de tener se dijo tenudo, de conocer fue conoçudo y de saber, sabudo). Yakov Malkiel explica muy bien la posible conexión entre ambos fenómenos en este trabajo.
Lo que fue en la Edad Media el símbolo insuperable de la virilidad (¡esa barba del Cid!) aparece ahora en la figura de la austriaca Conchita, replanteando nuestra forma de entender la imagen femenina. Cambia la forma en que miramos a una mujer barbuda, pero el sufijo permanece. Yo saco la conclusión de que la Historia de la Lengua es más duradera que la estética eurovisiva. Morfología del español, twelve points. Deja tu comentario...
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Una exposición bizarra de coreografía y vestuario al son de una música que para mi gusto es siempre la misma balada... pero si puedo ¡veo Eurovisión! Os presento a la ganadora de la edición de este año, la representante de Austria Conchita Wurst, con esta imagen impactante.
¡Una mujer barbuda! –dirán algunos. ¡Un sufijo en –udo!-digo yo al escucharlos. Udo es un sufijo patrimonial, esto es, heredado del latín (-UTU), que expresa una intensidad positiva en forzudo o concienzudo, pero que está bastante más cargado negativamente cuando se adjunta a partes del cuerpo humano: velludo, orejudo, barrigudo, peludo, cabezudo, dentudo... y a animales: aludo, cornudo, picudo... Su rival en –ón es menos humorístico pero también apunta a una dimensión aumentativa de exceso (barrigón, cabezón...).
Nuestra amiga austriaca no sería muy del gusto del Arcipreste de Hita, que en el Buen Amor daba este consejo para elegir mujer: Guárdate que non sea bellosa nin barbuda, mostrando el uso medieval del sufijo. Pero -udo, con su punto de parodia, crece sobre todo a partir del siglo XVI, justo cuando ya han desaparecido completamente los participios en –udo que tuvieron algunos verbos de la segunda conjugación (de tener se dijo tenudo, de conocer fue conoçudo y de saber, sabudo). Yakov Malkiel explica muy bien la posible conexión entre ambos fenómenos en este trabajo.
Lo que fue en la Edad Media el símbolo insuperable de la virilidad (¡esa barba del Cid!) aparece ahora en la figura de la austriaca Conchita, replanteando nuestra forma de entender la imagen femenina. Cambia la forma en que miramos a una mujer barbuda, pero el sufijo permanece. Yo saco la conclusión de que la Historia de la Lengua es más duradera que la estética eurovisiva. Morfología del español, twelve points. Deja tu comentario...

5 comentarios:

S.M. dijo...

Hola otra vez:
Para decirte que también en el Libro de buen amor tienes un exótico 'dientes... asnudos' (1014b).
O que tú sí que te mereces todos los points por ser capaz de montarse una lección de gramática histórica sobre la más mínima chorrada, que hasta sabrías ver un aoristo segundo en un mitín electoral.
Y que no sé si es suerte o desgracia que Sevilla me caiga tan lejos.
Ciutadella de Menorca,
Santiago Maspoch

LPR dijo...

Gracias por el otro ejemplo de -udo en el Buen Amor. Siempre pienso en Historia de la Lengua, también cuando veo Eurovisión. Los mítines electorales no los piso porque no me gustan los deportes de riesgo ni los "ponerenvaloristas". Saludos a Menorca, creo que mi apellido viene de allí.

Ana Barba dijo...

Lo de Wurst sí que merecería un comentario...

LPR dijo...

¿Por ella en sí o por su apellido, igualmente evocador? Ja ja

Chus dijo...

Ahí van unos 'udos' medio camuflados: "Esta era una cabra ética,/ perlética, perliperlambrética/ perlúa, perlipenlambrúa/ cornúa, con el morro hocicúa/ etc. "Cuentos de castilla y León" de Aurelio M. Espinosa. Lo de Conchita Salchicha¿ un bombazo o una unión contra natura?

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