sábado, 27 de febrero de 2016

Instantáneas #19. Febrero 2016

-En mi asignatura Historia del español II estamos trabajando el tema de Alfonso X, el rey del siglo XIII que cambió para siempre nuestra lengua promoviendo su uso en los textos. Damos clases en un ámbito particularmente alfonsí: en nuestra Facultad hay una estatua del monarca y está enterrado en la Catedral de Sevilla. Mis alumnos se hicieron fotos en ambos entornos: las muestro aquí. 

Estoy segura de que es imposible que tengan una foto con nadie más importante.
-Algunos miembros del proyecto Historia15 también caímos en la tentación de fotografiarnos:
Con Álvaro Octavio de Toledo,
profesor en Múnich y componente de H15
Blanca Garrido, antigua becaria de nuestro proyecto (hoy profesora);
con ella, Jaime González y Ana Romera, nuestros dos becarios de investigación actuales.  Posa también nuestra mascota,
el Playmobil Alfonso15.

-Mi último trabajo de investigación: la edición y el estudio preliminar de un texto del XV pero del XVII... ¿Ehhh? Me explico: un noble del XVII compuso usando crónicas del XV una especie de colección de cartas, que mandó imprimir con fecha de 1499. Engañó a bastante gente. El resultado es el Centón epistolario, una obra que nos permite entender qué recepción y conocimiento se tenía en el XVII de la lengua del siglo XV. ¡No me enrollo más! Si os interesa podéis leerlo aquí.
-El último libro de Javier Salvago, Una mala vida la tiene cualquiera. Lo recomiendo, mantiene lo fundamental del estilo Salvago: desencanto, humor, nostalgia... Hablar de ciertas cosas / ya es hablar en pasado.

-Lo he leído en algún sitio últimamente: el objetivo es el camino. 
Leer más
-En mi asignatura Historia del español II estamos trabajando el tema de Alfonso X, el rey del siglo XIII que cambió para siempre nuestra lengua promoviendo su uso en los textos. Damos clases en un ámbito particularmente alfonsí: en nuestra Facultad hay una estatua del monarca y está enterrado en la Catedral de Sevilla. Mis alumnos se hicieron fotos en ambos entornos: las muestro aquí. 

Estoy segura de que es imposible que tengan una foto con nadie más importante.
-Algunos miembros del proyecto Historia15 también caímos en la tentación de fotografiarnos:
Con Álvaro Octavio de Toledo,
profesor en Múnich y componente de H15
Blanca Garrido, antigua becaria de nuestro proyecto (hoy profesora);
con ella, Jaime González y Ana Romera, nuestros dos becarios de investigación actuales.  Posa también nuestra mascota,
el Playmobil Alfonso15.

-Mi último trabajo de investigación: la edición y el estudio preliminar de un texto del XV pero del XVII... ¿Ehhh? Me explico: un noble del XVII compuso usando crónicas del XV una especie de colección de cartas, que mandó imprimir con fecha de 1499. Engañó a bastante gente. El resultado es el Centón epistolario, una obra que nos permite entender qué recepción y conocimiento se tenía en el XVII de la lengua del siglo XV. ¡No me enrollo más! Si os interesa podéis leerlo aquí.
-El último libro de Javier Salvago, Una mala vida la tiene cualquiera. Lo recomiendo, mantiene lo fundamental del estilo Salvago: desencanto, humor, nostalgia... Hablar de ciertas cosas / ya es hablar en pasado.

-Lo he leído en algún sitio últimamente: el objetivo es el camino. 

domingo, 21 de febrero de 2016

Por la yod al arte (VII): nada es absoluto

Al principio lo ves todo negro. Y lo digo en el sentido literal: ante una de las famosas figuras negras del artista norteamericano Ad Reinhart 
(1913-1967), el visitante del museo solo percibía en principio una misma tonalidad regular, el negro.  
El ojo se te hace y, parado ante la tabla, por ejemplo, en la Tate Modern de Londres, donde está el cuadro de 1962 que pongo aquí, descubres que, si bien lo miras, hay en este cuadro campos de color con forma de cruz. Lo que nos parece uniforme y monocolor, aquello que parece poder describirse de forma absoluta y general, resulta no ser tan absoluto ni categórico.
Si te paras a pensarlo, pocas cosas hay absolutas en la lengua.
Aprendemos que las palabras pueden etiquetarse gramaticalmente, pero después “desaprendemos” cuando vemos que las oraciones pueden trabajar como sustantivos (Tengo un no sé qué que me preocupa), que los sustantivos pueden ser adjetivos (el hombre bala del circo), que los adjetivos pueden ser adverbios (Habla rápido y come sano) o que los verbos pueden ser sustantivos (por los andares te conozco). En la lectura de los documentos antiguos hay muchas cosas que no aparecen a simple vista y que merece la pena mirar. Por ejemplo, la hoja al trasluz tiene una marca de agua. La encuadernación que es mera cubierta se puede haber hecho con un documento que es más trascendental e importante para nosotros que el propio contenido del libro.
Pionero e importante teórico del arte conceptual, Reinhardt nos enseña que hay que acomodar nuestra percepción para ver las cosas que aparentemente no están. Él fue reduciendo su paleta de colores hasta hacer cuadros aparentemente monocromáticos (¿todo rojo? ¿todo negro? realmente no...) para que nos cuestionemos si existen los absolutos.
Mirar bien. Pero no como en un juego de ingenio donde hay que buscar lo que está escondido, sino como una gimnasia intelectual constante: no aceptar  el dogmatismo ni los absolutos.
¿Qué cosas aprendiste en clase de Lengua que luego comprobaste era matizable por todos lados? Deja tu comentario...
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Al principio lo ves todo negro. Y lo digo en el sentido literal: ante una de las famosas figuras negras del artista norteamericano Ad Reinhart 
(1913-1967), el visitante del museo solo percibía en principio una misma tonalidad regular, el negro.  
El ojo se te hace y, parado ante la tabla, por ejemplo, en la Tate Modern de Londres, donde está el cuadro de 1962 que pongo aquí, descubres que, si bien lo miras, hay en este cuadro campos de color con forma de cruz. Lo que nos parece uniforme y monocolor, aquello que parece poder describirse de forma absoluta y general, resulta no ser tan absoluto ni categórico.
Si te paras a pensarlo, pocas cosas hay absolutas en la lengua.
Aprendemos que las palabras pueden etiquetarse gramaticalmente, pero después “desaprendemos” cuando vemos que las oraciones pueden trabajar como sustantivos (Tengo un no sé qué que me preocupa), que los sustantivos pueden ser adjetivos (el hombre bala del circo), que los adjetivos pueden ser adverbios (Habla rápido y come sano) o que los verbos pueden ser sustantivos (por los andares te conozco). En la lectura de los documentos antiguos hay muchas cosas que no aparecen a simple vista y que merece la pena mirar. Por ejemplo, la hoja al trasluz tiene una marca de agua. La encuadernación que es mera cubierta se puede haber hecho con un documento que es más trascendental e importante para nosotros que el propio contenido del libro.
Pionero e importante teórico del arte conceptual, Reinhardt nos enseña que hay que acomodar nuestra percepción para ver las cosas que aparentemente no están. Él fue reduciendo su paleta de colores hasta hacer cuadros aparentemente monocromáticos (¿todo rojo? ¿todo negro? realmente no...) para que nos cuestionemos si existen los absolutos.
Mirar bien. Pero no como en un juego de ingenio donde hay que buscar lo que está escondido, sino como una gimnasia intelectual constante: no aceptar  el dogmatismo ni los absolutos.
¿Qué cosas aprendiste en clase de Lengua que luego comprobaste era matizable por todos lados? Deja tu comentario...

domingo, 14 de febrero de 2016

Cosas que no sabías de Menéndez Pidal

Con este título, seguro que hay algún sabio en la sala que está diciendo airadamente: “¡¡Pero qué dice esta!! ¡Yo lo sé todo de Pidal!”. Bueno, vale, pues quitando los sabios que en este mundo han sido y que, como tales sabios, son por supuesto lectores de este blog, poca gente conocerá estas curiosidades del maestro de la Filología, don Ramón Menéndez Pidal (1869-1968):
-Con las guerras aún frescas en la memoria de las gentes del norte, Pidal de pequeño jugaba a peleas de liberales y carlistas, en vez de a policías y ladrones... ¿qué se pediría ser Pidal?
-De joven practicó esgrima asiduamente.
-En 1951 fue propuesto para el premio Nobel. Recayó en François Mauriac.
-Por su crianza en Asturias tenía un ligero acento asturiano, aunque él mismo reconoció que al llegar a Madrid emprendió para evitar burlas su propia castellanización.
-Fue designado comisario regio en 1904 para mediar en el conflicto de fronteras que mantenían Perú y Ecuador, a fin de que visitara los archivos de Quito y Lima buscando documentación que ayudara a ambas naciones a alcanzar un tratado de límites. En ambos países fue tratado con toda obsequiosidad y llegó a presidir una corrida de toros hecha en su honor.
-Su matrimonio con María Goyri lo distanció de su familia paterna, que había buscado para él oportunamente a una heredera rica.
-Lo que valdría este muchacho si fuera andaluz, dijeron de él al oírlo en sus primeras conferencias en el Ateneo de Madrid. En aquella serie de charlas sobre el sesudo tema de la fonética histórica del español, Pidal perdía público por días, lo que él mismo atribuía a su inexperiencia y a la sosera asturiana.
-Firmó varios manifiestos de apoyo a estudiantes o trabajadores detenidos en manifestaciones de cierta disidencia al franquismo y cuando Claudio Sánchez-Albornoz regresó del exilio, Pidal fue al aeropuerto a saludarlo públicamente.

Puedes conocer todo esto y más a través de la biografía que escribió sobre él Ignacio Pérez Pascual. 
¿Qué texto de Pidal has trabajado más en la carrera? ¿Qué aspecto de su vida y obra te parece más admirable? Deja tu comentario...
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Con este título, seguro que hay algún sabio en la sala que está diciendo airadamente: “¡¡Pero qué dice esta!! ¡Yo lo sé todo de Pidal!”. Bueno, vale, pues quitando los sabios que en este mundo han sido y que, como tales sabios, son por supuesto lectores de este blog, poca gente conocerá estas curiosidades del maestro de la Filología, don Ramón Menéndez Pidal (1869-1968):
-Con las guerras aún frescas en la memoria de las gentes del norte, Pidal de pequeño jugaba a peleas de liberales y carlistas, en vez de a policías y ladrones... ¿qué se pediría ser Pidal?
-De joven practicó esgrima asiduamente.
-En 1951 fue propuesto para el premio Nobel. Recayó en François Mauriac.
-Por su crianza en Asturias tenía un ligero acento asturiano, aunque él mismo reconoció que al llegar a Madrid emprendió para evitar burlas su propia castellanización.
-Fue designado comisario regio en 1904 para mediar en el conflicto de fronteras que mantenían Perú y Ecuador, a fin de que visitara los archivos de Quito y Lima buscando documentación que ayudara a ambas naciones a alcanzar un tratado de límites. En ambos países fue tratado con toda obsequiosidad y llegó a presidir una corrida de toros hecha en su honor.
-Su matrimonio con María Goyri lo distanció de su familia paterna, que había buscado para él oportunamente a una heredera rica.
-Lo que valdría este muchacho si fuera andaluz, dijeron de él al oírlo en sus primeras conferencias en el Ateneo de Madrid. En aquella serie de charlas sobre el sesudo tema de la fonética histórica del español, Pidal perdía público por días, lo que él mismo atribuía a su inexperiencia y a la sosera asturiana.
-Firmó varios manifiestos de apoyo a estudiantes o trabajadores detenidos en manifestaciones de cierta disidencia al franquismo y cuando Claudio Sánchez-Albornoz regresó del exilio, Pidal fue al aeropuerto a saludarlo públicamente.

Puedes conocer todo esto y más a través de la biografía que escribió sobre él Ignacio Pérez Pascual. 
¿Qué texto de Pidal has trabajado más en la carrera? ¿Qué aspecto de su vida y obra te parece más admirable? Deja tu comentario...

domingo, 7 de febrero de 2016

Los alumnos que tendré mañana

Di mi primera clase universitaria en 1999, y estaba tan nerviosa que no sé cómo pude llegar al final. Mañana doy la primera clase de este curso de la asignatura Historia del español II, que más o menos abarca desde el siglo XIII hasta... donde podamos, y confieso que, como siempre, aunque no tanto como aquella primera vez, vuelvo a estar nerviosa imaginándome cómo serán esos alumnos que aún no tengo, los alumnos de mañana.
A algunos de mis alumnos de ayer, los de otros cursos, los he vuelto a ver: a veces sonrío al topármelos en la tele, leerlos en la prensa, encontrármelos en los institutos o escucharlos en la radio. A otros nos los volví a ver nunca, pero los recuerdo. A otros los he olvidado: es parte de ese juego de barrer y hacer nuevos estratos que llamamos memoria.

  • Yo tuve a un alumno que escribía poniendo en los encabezamientos una cruz (+) arriba y centrada, como en las cartas manuscritas que tantas veces he trabajado y que yo pensé que enterraban en ellas mismas ese hábito gráfico.
  • Di clase a una alumna norteamericana (apellidada, muy llamativamente Levy) que era nieta de una judía sefardita. Fue su abuela la que le enseñó las primeras nociones de español que tuvo, y que luego consolidó en la escuela.
  • Fui la profesora de alumnos que quisieron embarcarse en la aventura de representar el Auto de los Reyes Magos  o el Cid, sin promesa de recompensa alguna. Algunos suspendieron la materia, o no se presentaron, pero posiblemente aprendieron mucho más en los ensayos de esas obras que con mis clases.
Y digo esto para que veáis que, cada uno a su manera, los alumnos universitarios me han dado muchos recuerdos agradables a cambio de las clases que yo les di. ¿Hay alguno de mis alumnos, de ayer o de mañana, por aquí? Deja tu comentario...
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Di mi primera clase universitaria en 1999, y estaba tan nerviosa que no sé cómo pude llegar al final. Mañana doy la primera clase de este curso de la asignatura Historia del español II, que más o menos abarca desde el siglo XIII hasta... donde podamos, y confieso que, como siempre, aunque no tanto como aquella primera vez, vuelvo a estar nerviosa imaginándome cómo serán esos alumnos que aún no tengo, los alumnos de mañana.
A algunos de mis alumnos de ayer, los de otros cursos, los he vuelto a ver: a veces sonrío al topármelos en la tele, leerlos en la prensa, encontrármelos en los institutos o escucharlos en la radio. A otros nos los volví a ver nunca, pero los recuerdo. A otros los he olvidado: es parte de ese juego de barrer y hacer nuevos estratos que llamamos memoria.

  • Yo tuve a un alumno que escribía poniendo en los encabezamientos una cruz (+) arriba y centrada, como en las cartas manuscritas que tantas veces he trabajado y que yo pensé que enterraban en ellas mismas ese hábito gráfico.
  • Di clase a una alumna norteamericana (apellidada, muy llamativamente Levy) que era nieta de una judía sefardita. Fue su abuela la que le enseñó las primeras nociones de español que tuvo, y que luego consolidó en la escuela.
  • Fui la profesora de alumnos que quisieron embarcarse en la aventura de representar el Auto de los Reyes Magos  o el Cid, sin promesa de recompensa alguna. Algunos suspendieron la materia, o no se presentaron, pero posiblemente aprendieron mucho más en los ensayos de esas obras que con mis clases.
Y digo esto para que veáis que, cada uno a su manera, los alumnos universitarios me han dado muchos recuerdos agradables a cambio de las clases que yo les di. ¿Hay alguno de mis alumnos, de ayer o de mañana, por aquí? Deja tu comentario...