sábado, 23 de abril de 2016

Organizarse (I): Cinco cosas que hago

Esta entrada no tiene que ver con la Historia de la Lengua, sino con cómo me organizo mi trabajo de historiadora de la lengua. Ser profesora universitaria es ser también investigadora (escribir libros, artículos, capítulos de libros, reseñas), gestora (en mi caso la gestión se centra fundamentalmente en dirigir mi proyecto de investigación, Historia15), directora (de tesis doctorales, TFG, TFM...), revisora de trabajos ajenos... ¡Y aún no he dicho lo fundamental y más importante!, preparar clases e impartirlas.
En las últimas semanas estoy teniendo una verdadera acumulación de trabajo, tanto del que exige mucha dedicación (terminar de escribir un libro) como del que no necesita gran esfuerzo pero sí roba mucho tiempo (contestar a decenas de correos, completar informes...). Cuando estoy sin tiempo para nada es cuando más me esfuerzo por dedicar un rato a organizarme.
El objetivo para mí no es ser productiva para poder así trabajar más, sino, justo al contrario, aprovechar bien el tiempo para disfrutar de todas las cosas que me gustan tanto como la Filología. En esta entrada os cuento qué hago para organizarme el tiempo de trabajo, y en la siguiente os contaré lo que no hago. Juntas formarán un decálogo con mis herramientas de gestión del tiempo, que espero puedan servir a alguien.
Estas son las cinco cosas que hago:
1. Mantengo una rutina temporal bastante sólida. Al menos en una parte del día, que en mi caso son las mañanas, tengo ya establecido un horario fijo en que seguro estoy sentada en mi mesa trabajando. 
2. No mantengo una rutina espacial sólida. Suelo trabajar en casa, pero trato de que al menos una o dos veces a la semana mi trabajo de investigación se desarrolle en alguna biblioteca cercana; en esas mañanas, además, tengo establecido no conectarme a Internet, así que me llevo tareas de lectura o escritura. Trabajar siempre en el mismo sitio me agota y aburre. Cuando llevo varios días trabajando en casa, disfruto al cambiar de vistas; y cuando llevo varios días fuera de casa, añoro mi espacio propio. ¡Estudio el cambio lingüístico, es normal que me gusten los cambios! 
3. Uso herramientas digitales de organización. Algunas las he conocido leyendo en la prensa artículos sobre gestión de empresas y otras gracias a compañeros. Últimamente uso estas:
  • Toggl es una herramienta en línea que permite cronometrar cuánto tiempo dedicas a cada tarea. La recomiendo muchísimo para hacer una evaluación inicial que te permita cronometrar (listando proyectos y activando o desactivando el timer) cuánto tiempo de verdad estás trabajando en una cosa. La primera semana que la usé me sorprendió comprobar que no era tanto tiempo como pensaba. A partir de los resultados que obtengas al ver cada día cuánto has hecho en cada uno de tus proyectos puedes evaluar y empezar a tomar decisiones.
  • Stay Focusd: una parte de la pérdida de tiempo ante la pantalla se debe a las distracciones con webs que te resulten de interés. Por eso, tengo instalado en mi navegador Stay focusd, donde he listado las webs “robatiempos” y los minutos máximos que en total puedo dedicar a ellas cada día (en mi caso, 8 entre todas). Pasado ese tiempo que tú mismo te has puesto, la aplicación no te permite navegar por esas páginas. Además, me gusta Stay Focusd porque con ella se instala también una página de inicio de navegador con un delicioso paisaje que cambia cada día y un simulacro de post-it donde tengo apuntadas las tareas largas pendientes. Y esa es otra herramienta: intento que estas tareas sean como máximo 10, de forma que si quiero apuntar una nueva  he de borrar (terminar) una ya existente.
4. Uso herramientas no digitales: mi “pomodoro”, mi cuaderno y mi agenda. Llamo pomodoro a un mero temporizador con forma de tetera con el que controlo los 25 minutos matutinos de correo electrónico. La técnica pomodoro propone dividir el tiempo en segmentos de 25 minutos con descanso intermedio, y se llama así porque quien la creó trabajaba con un reloj en forma de tomate (pomodoro en italiano). El segmento pomodoro solo lo uso para el correo y para, al final de la jornada, dedicar un rato, otros 25 minutos, a reordenar mi despacho y mis cosas para el día siguiente. Respecto a la agenda, no me separo de ella. Antes confiaba más en la memoria, ahora delego en la agenda; mi Moleskine es de planificación semanal y lo apunto todo, en un lado, las citas, en otros la lista de cosas para esa semana, desde el tema de la entrada que quiero publicar en el blog a los libros que he de sacar de la biblioteca. Y por último, tengo el cuaderno de trabajo, al lado del ordenador, donde apunto todo lo que voy leyendo. Completo uno por curso y a veces vuelvo a abrir el de cursos pasados para revisar cosas.
5.       Me lo curro. Lo siento, no hay otra. Le echo muchas horas, y le he echado más todavía. Esto a lo mejor no es tan meritorio porque #FilologíaMola.


Y para terminar, una regla número cero: me salto las reglas anteriores muchas veces.

¿Y tú como te organizas? 
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Esta entrada no tiene que ver con la Historia de la Lengua, sino con cómo me organizo mi trabajo de historiadora de la lengua. Ser profesora universitaria es ser también investigadora (escribir libros, artículos, capítulos de libros, reseñas), gestora (en mi caso la gestión se centra fundamentalmente en dirigir mi proyecto de investigación, Historia15), directora (de tesis doctorales, TFG, TFM...), revisora de trabajos ajenos... ¡Y aún no he dicho lo fundamental y más importante!, preparar clases e impartirlas.
En las últimas semanas estoy teniendo una verdadera acumulación de trabajo, tanto del que exige mucha dedicación (terminar de escribir un libro) como del que no necesita gran esfuerzo pero sí roba mucho tiempo (contestar a decenas de correos, completar informes...). Cuando estoy sin tiempo para nada es cuando más me esfuerzo por dedicar un rato a organizarme.
El objetivo para mí no es ser productiva para poder así trabajar más, sino, justo al contrario, aprovechar bien el tiempo para disfrutar de todas las cosas que me gustan tanto como la Filología. En esta entrada os cuento qué hago para organizarme el tiempo de trabajo, y en la siguiente os contaré lo que no hago. Juntas formarán un decálogo con mis herramientas de gestión del tiempo, que espero puedan servir a alguien.
Estas son las cinco cosas que hago:
1. Mantengo una rutina temporal bastante sólida. Al menos en una parte del día, que en mi caso son las mañanas, tengo ya establecido un horario fijo en que seguro estoy sentada en mi mesa trabajando. 
2. No mantengo una rutina espacial sólida. Suelo trabajar en casa, pero trato de que al menos una o dos veces a la semana mi trabajo de investigación se desarrolle en alguna biblioteca cercana; en esas mañanas, además, tengo establecido no conectarme a Internet, así que me llevo tareas de lectura o escritura. Trabajar siempre en el mismo sitio me agota y aburre. Cuando llevo varios días trabajando en casa, disfruto al cambiar de vistas; y cuando llevo varios días fuera de casa, añoro mi espacio propio. ¡Estudio el cambio lingüístico, es normal que me gusten los cambios! 
3. Uso herramientas digitales de organización. Algunas las he conocido leyendo en la prensa artículos sobre gestión de empresas y otras gracias a compañeros. Últimamente uso estas:
  • Toggl es una herramienta en línea que permite cronometrar cuánto tiempo dedicas a cada tarea. La recomiendo muchísimo para hacer una evaluación inicial que te permita cronometrar (listando proyectos y activando o desactivando el timer) cuánto tiempo de verdad estás trabajando en una cosa. La primera semana que la usé me sorprendió comprobar que no era tanto tiempo como pensaba. A partir de los resultados que obtengas al ver cada día cuánto has hecho en cada uno de tus proyectos puedes evaluar y empezar a tomar decisiones.
  • Stay Focusd: una parte de la pérdida de tiempo ante la pantalla se debe a las distracciones con webs que te resulten de interés. Por eso, tengo instalado en mi navegador Stay focusd, donde he listado las webs “robatiempos” y los minutos máximos que en total puedo dedicar a ellas cada día (en mi caso, 8 entre todas). Pasado ese tiempo que tú mismo te has puesto, la aplicación no te permite navegar por esas páginas. Además, me gusta Stay Focusd porque con ella se instala también una página de inicio de navegador con un delicioso paisaje que cambia cada día y un simulacro de post-it donde tengo apuntadas las tareas largas pendientes. Y esa es otra herramienta: intento que estas tareas sean como máximo 10, de forma que si quiero apuntar una nueva  he de borrar (terminar) una ya existente.
4. Uso herramientas no digitales: mi “pomodoro”, mi cuaderno y mi agenda. Llamo pomodoro a un mero temporizador con forma de tetera con el que controlo los 25 minutos matutinos de correo electrónico. La técnica pomodoro propone dividir el tiempo en segmentos de 25 minutos con descanso intermedio, y se llama así porque quien la creó trabajaba con un reloj en forma de tomate (pomodoro en italiano). El segmento pomodoro solo lo uso para el correo y para, al final de la jornada, dedicar un rato, otros 25 minutos, a reordenar mi despacho y mis cosas para el día siguiente. Respecto a la agenda, no me separo de ella. Antes confiaba más en la memoria, ahora delego en la agenda; mi Moleskine es de planificación semanal y lo apunto todo, en un lado, las citas, en otros la lista de cosas para esa semana, desde el tema de la entrada que quiero publicar en el blog a los libros que he de sacar de la biblioteca. Y por último, tengo el cuaderno de trabajo, al lado del ordenador, donde apunto todo lo que voy leyendo. Completo uno por curso y a veces vuelvo a abrir el de cursos pasados para revisar cosas.
5.       Me lo curro. Lo siento, no hay otra. Le echo muchas horas, y le he echado más todavía. Esto a lo mejor no es tan meritorio porque #FilologíaMola.


Y para terminar, una regla número cero: me salto las reglas anteriores muchas veces.

¿Y tú como te organizas? 
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7 comentarios:

Mun dijo...

En mi caso a veces parece que me paso la tarde estudiando, pero las horas reales de estudio nunca pasan de 2. Me parece super útil la entrada, empiezo a ponerla en práctica desde ya.

Anabel A

Lola Pons Rodriguez dijo...

Gracias por comentar; en efecto, eso me pasaba a mí también. Si usas Toggl lo verificas... es espeluznante, pero saberlo ayuda a tomar decisiones.

Marta Rodríguez Manzano dijo...

En mi caso, tiro mucho de libretas y agendas (¡uso 3 0 4 a la vez!). Me funciona muy bien trabajar con listas de tareas y planificar los trabajos con antelación. Para ello, me sirvo también de aplicaciones y programas que están a disposición de todos de forma gratuita: calendarios, trello...

Lola Pons Rodriguez dijo...

Pongo aquí un enlace a una explicación sobre Trello por si algún lector quiere ver cómo funciona http://es.gizmodo.com/como-organizar-toda-tu-vida-utilizando-trello-1684529913

Anónimo dijo...

I was using Toggl for tracking my work time but it was slowing down my computer, so i started working on http://timecamp.com. It's more simple and doesn't use so much RAM memory.

Javier Peñas dijo...

Gracias, Lola, por estos interesantes artículos.

Para organizar mi tiempo utilizo, sobre todo, una hoja de cálculo de Excel, muy sencilla pero muy efectiva. Dejo aquí la dirección del artículo de mi blog en el que explicaba cómo la uso, por si fuera de utilidad a alguien: http://www.javierpenas.com/2016/02/crees-que-dedicas-demasiado-tiempo-a-alguna-actividad.html.

Un saludo.

Lola Pons Rodriguez dijo...

Gracias, Javier Peñas. Me encanta poder mirar cómo os organizáis los demás. ¡Se aprende mucho! Un abrazo

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