domingo, 24 de julio de 2016

Brexida

Nunca me había dado por inventarme una palabra. Y lo voy a hacer hoy: la palabra es BREXIDA. Ahora os la explico.
Cuando yo tenía el pelo rojo y vivía en Oxford la mar de bien
Técnicamente lo llaman creación léxica, o, más poéticamente, onomaturgia. Y se aplica cuando sabemos que alguien, con nombre y apellidos y en una fecha determinada, creó un término nuevo. Lo habitual es que las palabras nuevas no nazcan así, sino que se difundan a través del préstamo desde otras lenguas, o bien se formen desde raíces ya existentes a las que unir prefijos o terminaciones. Por otro lado, lo relevante para la historia de la lengua no es tanto crear una palabra como tener éxito con ella y que se difunda. De ahí que podamos aducir como ejemplos de creación léxica solo los casos en que la palabra ha tenido aceptación social y ha entrado en la lengua. Por ejemplo, perogrullada fue inventada por Quevedo; o mileurista, la palabra que Carolina Alguacil creó y difundió en una carta a El País  en 2005. Podéis encontrar más ejemplos en este artículo del gran Pedro Álvarez de Miranda.
Así que yo voy con mi invención: brexida es en realidad una media invención, porque es la forma española que propongo para el término inglés Brexit, usado para designar la salida del Reino Unido (Britain) de la Unión Europea tras el reciente referéndum. 
Ya hay recomendaciones normativas para que escribamos la palabra en cursiva y sin tilde, pero yo pregunto: ¿por qué no adaptarla? Exit es una palabra que el inglés tomó del latín: remite al verbo EXIRE, que significaba ‘salir fuera’ (EX+IRE). Este verbo latino también dejó herencia en el castellano medieval: era exir, se pronunciaba eshir /eʃir/ y se usó hasta el siglo XIV. Decía el héroe Mio Cid cuando rezaba a la Virgen María antes de salir a sus campañas militares:
¡Vuestra vertud me vala, Gloriosa, en mi exida,
e me ayude e me acorra de noch e de día!
Ahí exida era ‘salida, marcha de un lugar’.
Si los británicos han sacado exit del latín exire, ¿por qué nosotros no recurrimos a nuestro viejo verbo exir y al antiguo sustantivo exida? Brexida (de acentuación llana, y pronunciado con /ks/: breksida) es paralelo a salida, venida y otros sustantivos similares.
Cierto es que todo esto lo digo con sorna, pero con ciertas expectativas. Nunca se sabe si lo que empieza como una broma puede difundirse y tener éxito. También nos parecía que el referéndum británico iba en broma y fijaos cómo ha terminado la cosa. De pena
Por eso, como europea convencida, aunque haya inventado esta palabra, hubiese preferido que no existiera nunca y clamo:
¡Abajo el Brexit y abajo la brexida!

(Psst, psst, la semana que viene, última entrada del blog antes de vacaciones)
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Nunca me había dado por inventarme una palabra. Y lo voy a hacer hoy: la palabra es BREXIDA. Ahora os la explico.
Cuando yo tenía el pelo rojo y vivía en Oxford la mar de bien
Técnicamente lo llaman creación léxica, o, más poéticamente, onomaturgia. Y se aplica cuando sabemos que alguien, con nombre y apellidos y en una fecha determinada, creó un término nuevo. Lo habitual es que las palabras nuevas no nazcan así, sino que se difundan a través del préstamo desde otras lenguas, o bien se formen desde raíces ya existentes a las que unir prefijos o terminaciones. Por otro lado, lo relevante para la historia de la lengua no es tanto crear una palabra como tener éxito con ella y que se difunda. De ahí que podamos aducir como ejemplos de creación léxica solo los casos en que la palabra ha tenido aceptación social y ha entrado en la lengua. Por ejemplo, perogrullada fue inventada por Quevedo; o mileurista, la palabra que Carolina Alguacil creó y difundió en una carta a El País  en 2005. Podéis encontrar más ejemplos en este artículo del gran Pedro Álvarez de Miranda.
Así que yo voy con mi invención: brexida es en realidad una media invención, porque es la forma española que propongo para el término inglés Brexit, usado para designar la salida del Reino Unido (Britain) de la Unión Europea tras el reciente referéndum. 
Ya hay recomendaciones normativas para que escribamos la palabra en cursiva y sin tilde, pero yo pregunto: ¿por qué no adaptarla? Exit es una palabra que el inglés tomó del latín: remite al verbo EXIRE, que significaba ‘salir fuera’ (EX+IRE). Este verbo latino también dejó herencia en el castellano medieval: era exir, se pronunciaba eshir /eʃir/ y se usó hasta el siglo XIV. Decía el héroe Mio Cid cuando rezaba a la Virgen María antes de salir a sus campañas militares:
¡Vuestra vertud me vala, Gloriosa, en mi exida,
e me ayude e me acorra de noch e de día!
Ahí exida era ‘salida, marcha de un lugar’.
Si los británicos han sacado exit del latín exire, ¿por qué nosotros no recurrimos a nuestro viejo verbo exir y al antiguo sustantivo exida? Brexida (de acentuación llana, y pronunciado con /ks/: breksida) es paralelo a salida, venida y otros sustantivos similares.
Cierto es que todo esto lo digo con sorna, pero con ciertas expectativas. Nunca se sabe si lo que empieza como una broma puede difundirse y tener éxito. También nos parecía que el referéndum británico iba en broma y fijaos cómo ha terminado la cosa. De pena
Por eso, como europea convencida, aunque haya inventado esta palabra, hubiese preferido que no existiera nunca y clamo:
¡Abajo el Brexit y abajo la brexida!

(Psst, psst, la semana que viene, última entrada del blog antes de vacaciones)

2 comentarios:

chus dijo...

La palabra me parece muy bien formada, gracias; la voy a difundir( citando la fuente) Claro ¡ójala no hubiera habido ocasión para inventarla! Saludos, bonam aestatem tibi exopto, cura ut ualeas.

El observador dijo...

Me parece digno de elogio el haber inventado una palabra conforme al genio de nuestra lengua para sustituir el anglicismo brexit; y lo que es más, que sea corta y que se parezca al término que ha de sustituirse, ya que ello facilita que los hablantes, acostumbrados a decir brexit, puedan emplear el neologismo -brexida, en este caso- sin notar gran diferencia.

A haberse ido de la UE nuestro país en lugar del Reino Unido, habría sido mucho más fácil inventar un término, por ejemplo, españida (de España más ida).

Esto de forjar neologismos es muy necesario para evitar que la lengua se llene de anglicismos innecesarios. En España deberían nombrarse para tal empresa comisiones formadas por expertos como usted y también se deberían aprobar tales neologismos oficialmente, de manera similar a lo que hacen en Francia.

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