jueves, 15 de septiembre de 2016

Una tesis... ¿eso qué es lo que es?

El tribunal que juzgó la tesis nos acompaña :
Juan Carlos Conde, Inés Fernández-Ordóñez, Rafael Cano,
Juan Montero y Álvaro Octavio de Toledo
¿Que qué es una tesis? Pues en pocas palabras: una tesis es una investigación. En Letras, se parece bastante a escribir un libro. En ciencias, se parece bastante a hacer investigación aplicada y escribir un artículo.
Al acabar la licenciatura, el grado o el máster, hay quienes inician el doctorado y se lanzan a hacer la tesis. Muchos empiezan y no todos acaban. Yo defendí la mía en 2003, y la Universidad ha cambiado desde entonces, pero creo que en esto se mantiene lo fundamental: si quieres hacer una tesis, y que sea buena, hay que trabajar: muchas horas y todos los días. Por eso hay que saber organizarse. (Sobre ese asunto  ya hablé en otras entradas del blog: aquí).  Se suele tardar de 3 a 5 años y se pasa por muchas fases: odiar y amar el tema de investigación, creer que sabes del tema, creer que no sabes nada, perseguir a tu director de tesis, huir de tu director de tesis...  
Y cuento todo esto porque el 7 de septiembre se defendió la tesis doctoral de Blanca Garrido Martín, que fue la primera becaria que tuvo el proyecto Historia15, y que ha estudiado, bajo mi dirección, la Atalaya de las crónicas (1443).
Y... qué voy a decir yo: ha descubierto un nuevo manuscrito de la obra, que ha resultado ser mejor que los anteriores a efectos textuales, la ha editado, ha estudiado las variantes lingüísticas con un método sistemático, ha llegado a conclusiones reveladoras... En fin, ha redactado una tesis que fue calificada por el tribunal como "trabajo filológico global", con una parte en inglés, y que se ha ganado el cum laude y la mención de doctorado internacional.
Sé que el blog lo leen muchos becarios de investigación y doctorandos que están haciendo sus tesis y aspiran a llegar al final del recorrido. Ojalá sepan no rendirse ante todo lo que sé que ocurre haciendo una tesis: la desesperación ante ese capítulo que se atasca, las dudas al empezar a aplicar el método, los días de perderse entre la bibliografía, los momentos de inspiración total (qué bien escribo) y los instantes de escribo-peor-que-cuando-iba-al-colegio. Ojalá aprendan a trabajar con madurez y responsabilidad, a aprovechar las oportunidades que se les dan, a valorar su capacidad e incluso a parar si ven que el camino de la investigación universitaria no es el suyo. 
Esta entrada tiene su parte de nostalgia y su parte de satisfacción. Siento aún cercana mi etapa de doctoranda y, trece años después, las emociones siguen siendo las mismas, salvo que ahora me toca ocupar el otro lado de la mesa. 
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El tribunal que juzgó la tesis nos acompaña :
Juan Carlos Conde, Inés Fernández-Ordóñez, Rafael Cano,
Juan Montero y Álvaro Octavio de Toledo
¿Que qué es una tesis? Pues en pocas palabras: una tesis es una investigación. En Letras, se parece bastante a escribir un libro. En ciencias, se parece bastante a hacer investigación aplicada y escribir un artículo.
Al acabar la licenciatura, el grado o el máster, hay quienes inician el doctorado y se lanzan a hacer la tesis. Muchos empiezan y no todos acaban. Yo defendí la mía en 2003, y la Universidad ha cambiado desde entonces, pero creo que en esto se mantiene lo fundamental: si quieres hacer una tesis, y que sea buena, hay que trabajar: muchas horas y todos los días. Por eso hay que saber organizarse. (Sobre ese asunto  ya hablé en otras entradas del blog: aquí).  Se suele tardar de 3 a 5 años y se pasa por muchas fases: odiar y amar el tema de investigación, creer que sabes del tema, creer que no sabes nada, perseguir a tu director de tesis, huir de tu director de tesis...  
Y cuento todo esto porque el 7 de septiembre se defendió la tesis doctoral de Blanca Garrido Martín, que fue la primera becaria que tuvo el proyecto Historia15, y que ha estudiado, bajo mi dirección, la Atalaya de las crónicas (1443).
Y... qué voy a decir yo: ha descubierto un nuevo manuscrito de la obra, que ha resultado ser mejor que los anteriores a efectos textuales, la ha editado, ha estudiado las variantes lingüísticas con un método sistemático, ha llegado a conclusiones reveladoras... En fin, ha redactado una tesis que fue calificada por el tribunal como "trabajo filológico global", con una parte en inglés, y que se ha ganado el cum laude y la mención de doctorado internacional.
Sé que el blog lo leen muchos becarios de investigación y doctorandos que están haciendo sus tesis y aspiran a llegar al final del recorrido. Ojalá sepan no rendirse ante todo lo que sé que ocurre haciendo una tesis: la desesperación ante ese capítulo que se atasca, las dudas al empezar a aplicar el método, los días de perderse entre la bibliografía, los momentos de inspiración total (qué bien escribo) y los instantes de escribo-peor-que-cuando-iba-al-colegio. Ojalá aprendan a trabajar con madurez y responsabilidad, a aprovechar las oportunidades que se les dan, a valorar su capacidad e incluso a parar si ven que el camino de la investigación universitaria no es el suyo. 
Esta entrada tiene su parte de nostalgia y su parte de satisfacción. Siento aún cercana mi etapa de doctoranda y, trece años después, las emociones siguen siendo las mismas, salvo que ahora me toca ocupar el otro lado de la mesa. 

1 comentarios:

Blanca Garrido Martín dijo...

La época de escritura de la tesis, desde luego, es infernal mientras estás en ella; pero al final, tras todas las etapas y experiencias que describes y con las que, creo, nos sentimos identificados todos los que hacemos una tesis, tienen su recompensa. En mi caso, la llegada a la meta ha sido mejor de lo que nunca me imaginé, gracias al esfuerzo y el trabajo de las dos por que la tesis estuviera a la altura. No diría que haría otra tesis (pa qué mentir), aunque sí que esta experiencia me ha animado a seguir y disfrutando de esta profesión. Y parafraseando a una personaja que me descubrió mi compañero de proyecto Jaime, solo tengo que añadir: "¡Alcalde, por Dios, dame una plaza!"

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